A una década de la recaptura de los prófugos del triple crimen de General Rodríguez, el peón rural que aportó el dato decisivo aseguró que nunca cobró la recompensa millonaria prometida por las autoridades bonaerenses.
A diez años de la recaptura de los prófugos del triple crimen de General Rodríguez, el peón rural que aportó el dato clave para dar con los evadidos, aseguró que nunca cobró la recompensa ofrecida por el gobierno de la provincia de Buenos Aires. Martín Franco sostuvo que, pese a haber realizado todos los trámites correspondientes, jamás recibió una respuesta oficial.
Franco trabajaba en enero de 2016 en una arrocera de la zona de Cayastá cuando alertó a las fuerzas de seguridad sobre la presencia de Víctor Schillaci y los hermanos Martín y Cristian Lanatta, quienes se habían fugado el 27 de diciembre de 2015 del penal de General Alvear. Por información fehaciente que permitiera la captura, las autoridades habían anunciado una recompensa de dos millones de pesos.
“Por supuesto que pedí la recompensa que ofrecían por entonces. Todos me decían que me correspondía, porque donde yo trabajaba fue el último lugar de la fuga. Fui yo quien alertó a la policía”, relató Franco en diálogo telefónico con La Nación. Sin embargo, afirmó que “a pesar de todos los trámites que tuve que realizar, nunca me dieron una respuesta”.
“Fue un verso”, el reclamo a una década
El peón rural resumió su malestar en una frase contundente. “Creo que la recompensa fue un verso”, expresó, y agregó que, según su conocimiento, ningún otro trabajador rural de la zona que aportó información recibió el dinero prometido.
Franco explicó que realizó gestiones ante distintas dependencias para que se reconociera su aporte durante la investigación, impulsada en ese momento por el gobierno bonaerense. “Pasó una década y yo no cobré la recompensa. Según tengo entendido, ningún otro trabajador de la zona recibió el dinero anunciado”, sostuvo.
Situación personal y laboral
Martín Franco tiene 44 años y reside en Helvecia, una localidad cercana a Cayastá. Su familia está integrada por su pareja y dos hijos. Según contó, su situación laboral se volvió inestable con el paso de los años. “Me despidieron de la arrocera. Tuve otros trabajos, pero hoy sigo como jornalero, tratando de llevar el pan cada día a mi casa”, señaló.
En ese contexto, remarcó la importancia que habría tenido el cobro de la recompensa prometida. “No puedo conseguir un trabajo fijo, que sería lo más conveniente para salir adelante”, lamentó.
El final de la fuga
Los prófugos habían llegado a la provincia de Santa Fe el 6 de enero de 2016, con la intención de ocultarse en una zona rural. Tras varios desplazamientos, robos de vehículos y enfrentamientos armados, el operativo final se concretó el 11 de enero de 2016 en una arrocera de Cayastá, luego del informe brindado por Franco a las fuerzas de seguridad.
Durante los días previos, los Lanatta y Schillaci protagonizaron tiroteos, tomaron rehenes y lograron evadir distintos cercos policiales, hasta que finalmente fueron recapturados por efectivos santafesinos.
Condenas judiciales
Por los delitos cometidos durante la fuga y los días de clandestinidad, los hermanos Lanatta y Víctor Schillaci atravesaron cuatro juicios y recibieron diversas condenas. En 2018 fueron sentenciados por la evasión y la toma de un rehén, y posteriormente se sumaron penas por enfrentamientos armados y privaciones ilegítimas de la libertad. El recorrido judicial concluyó en 2020 con un juicio abreviado por un tiroteo en el que resultaron heridos policías bonaerenses.
Mientras tanto, el reclamo de Martín Franco por la recompensa prometida continuaba sin respuesta oficial.