Dos playas casi secretas, en Argentina y Uruguay, crecen lejos del turismo masivo, con comunidades que defienden el naturismo, la libertad corporal y el contacto pleno con la naturaleza.
Playas nudistas. De un lado del Río de la Plata se encuentra Playa Querandí, en Villa Gesell. Del otro, La Sirena, en el departamento uruguayo de Rocha. Son nombres poco conocidos para el gran público, pero que guardan un denominador común: forman parte del circuito “off” del naturismo en el Cono Sur.
En ambas costas existen cuatro playas oficialmente habilitadas para el nudismo. Dos de ellas, Playa La Escondida y Chihuahua, se consolidaron como referentes del movimiento. Las otras, Querandí y La Sirena, optaron por el bajo perfil, la vida agreste y una experiencia lejos del turismo masivo.
El descubrimiento que cambió una vida
Hace diez años, Christian Crizaldo (49) llegó por primera vez a Playa Querandí durante unas vacaciones en Villa Gesell. El hallazgo fue completamente inesperado.
“Cuando descubrí Querandí me quedé pasmado. No podía creer que hubiera gente así, disfrutando tan plenamente con la naturaleza. Ni bien llegué al camping donde me quedaba con Andrea, mi pareja, le conté y le dije: ‘Tenemos que ir’”, recordó.
Aunque al principio hubo dudas, la experiencia fue determinante. “La experiencia fue tan increíble, que después de ese día le propuse matrimonio y al otro verano nos casamos en la playa en una ceremonia hermosa”, relató.
Naturaleza sin artificios
Querandí se ubica a más de 140 kilómetros al norte de Playa La Escondida. A diferencia de su par más conocida, no tiene servicios turísticos: solo una bomba de agua potable, una casilla de guardavidas y algunos postes para colgar hamacas.
El acceso se realiza por la ruta 11, a la altura del kilómetro 429,5, en vehículo 4x4 o caminando desde Mar Azul.
Andrea, su pareja, describió la experiencia al mencionar que “hay parejas que se van acercando en su camioneta y esperan a que se vayan algunos y se meten al mar desnudos. Es libertad total, la gente no está amontonada porque el terreno es muy amplio y hay una comunión total con la naturaleza. Lo mejor que tiene son los atardeceres sobre los médanos”.
Además, destacó que no existe una lógica estética dominante: “Nadie viene a exhibirse ni a mostrarse. Disfruto de poder broncearme sin marcas, la bikini me molesta”.
Un nuevo público naturista
Autorizada en 2008 por el municipio de Villa Gesell, a pedido de la Asociación para el Nudismo Naturista Argentino (Apanna), Querandí cambió su perfil con el paso del tiempo.
“La gente que viene hoy es mucho más joven y desinhibida. Antes capaz venían y no se sacaban la ropa porque acá el nudismo es opcional. Pero ahora vienen hombres y mujeres de menos de 40 y se desvisten de una. Hay muchas familias también”, explicó Pedro Consilvio.
Y remarcó que "es un ambiente familiar y queremos que se mantenga así. Por eso las diez familias que estamos desde el comienzo de Querandí desactivamos cualquier situación de índole sexual. No lo permitimos”.
Reglas claras
El cartel de ingreso establece normas precisas: no sacar fotos, cubrirse al interactuar con niños ajenos al grupo y evitar actitudes exhibicionistas. “Todos lo entienden perfecto cómo funciona, no hay que explicar nada”, aseguró Christian.
La Sirena, el secreto uruguayo
Del otro lado del río, Uruguay también tiene su versión “off”: La Sirena, en Rocha. Autorizada en 2003, surgió a partir de una iniciativa privada, indica diario La Nación.
“En los años 90 había habido una movida importante de naturismo en Cabo Polonio. Siempre decimos que ahí cada uno va como quiere, a su aire. Hoy hay una población que cultiva el naturismo y nadie se sorprende”, señaló Jorge Simeone, exdirector de Turismo de Rocha.
Sobre el proyecto, explicó que “hay una autorización, pero la realidad es que esto no nació como algo comercial. Simplemente se sembró una semilla y aún está germinando”.