Gogo Cabrera habló con Elonce antes del homenaje al defensor de la Selección Argentina y compartió la emoción de la familia. Recordó que fue su primera entrenadora, destacó la preparación que realizó para llegar al Mundial y remarcó la humildad que mantiene desde sus comienzos.
Lisandro Martínez regresó a Gualeguay este domingo y fue homenajeado por cientos de personas después de conseguir el segundo puesto en el Mundial con la Selección Argentina. Antes del recibimiento, su madre, Gogo Cabrera, dialogó con Elonce sobre el recorrido deportivo y personal del defensor.
“No se explican las emociones que siente la familia y yo como mamá. Estamos muy orgullosos de él”, expresó mientras aguardaba su llegada. Cabrera reconoció que le resultaba difícil traducir en palabras lo que representaba verlo regresar a su ciudad después de disputar una Copa del Mundo.
Entre los rasgos que más valora de su hijo, destacó su sencillez y el vínculo que conserva con sus raíces. “Que siga con la humildad que tiene, porque eso nunca lo va a perder, y siempre se acuerda de la ciudad donde nació”, afirmó.
La preparación para llegar al Mundial
La madre de Lisandro Martínez también se refirió a la elección del defensor dentro del once ideal de la competencia. Para Cabrera, el reconocimiento fue consecuencia del trabajo que realizó para llegar al torneo en condiciones de competir al máximo nivel.
“Todo eso valió por el esfuerzo que hizo al prepararse físicamente, mentalmente y mantenerse positivo. Eso es lo que lo hace un excelente jugador”, sostuvo. Además, remarcó que alcanzar un Mundial requiere una preparación que solamente unos pocos futbolistas consiguen completar.
Uno de los momentos más significativos para la familia se produjo durante el encuentro ante Cabo Verde, cuando el entrerriano convirtió un gol. “Justo llegué para ese partido. Fue una doble emoción: verlo jugar de entrada en un Mundial y que además hiciera el gol”, recordó.
Su madre fue su primera entrenadora
Cabrera contó que acompañó los primeros pasos futbolísticos de Lisandro Martínez desde un lugar particular: fue su entrenadora cuando jugaba con otros chicos del barrio. Aunque entonces no imaginaba que disputaría un Mundial, ya advertía diferencias en su manera de jugar.
“Yo veía cómo jugaba y notaba algo diferente respecto de los otros chicos. No sé si imaginaba un Mundial, pero sabía que algo iba a ser”, señaló. Esa cercanía también le permitió observar desde temprano la dedicación con la que afrontaba cada entrenamiento.
La madre del defensor aseguró que nunca le otorgó privilegios dentro del equipo por ser su hijo y que buscaba mantener la igualdad entre todos los jugadores. Aquel grupo ganó numerosos campeonatos y se volvió un rival difícil en la ciudad: “Nadie quería jugar contra nosotros porque éramos el cuco”, recordó.
Sobre el homenaje, Cabrera afirmó que el futbolista estaba muy contento por reencontrarse con los vecinos y responder al afecto recibido. También destacó la presencia de personas que viajaron desde otras localidades para acompañarlo durante la celebración en Gualeguay.