Fue capturado durante un concurso de pesca en Río Negro y devuelto al mar. El ejemplar, completamente blanco, se convirtió en el primer caso confirmado de "leucismo" en bagre marino registrado en la Patagonia.
Lo que comenzó como una curiosidad entre pescadores terminó transformándose en un descubrimiento científico inédito. Durante la tradicional Fiesta del Pez Gallo, realizada en el balneario El Cóndor, provincia de Río Negro, un juvenil de bagre marino llamó la atención por una característica fuera de lo común: su cuerpo era totalmente blanco.
Las imágenes del pez rápidamente circularon por redes sociales y grupos de pesca, despertando interrogantes sobre su origen. La respuesta llegó desde el ámbito científico: el ejemplar fue identificado como Genidens barbus y se confirmó que presentaba leucismo, una alteración genética poco frecuente que provoca la pérdida de pigmentación en la piel, sin afectar el color de los ojos.
Se trata del primer registro documentado de leucismo en bagre marino en la Patagonia, un hallazgo de gran relevancia para el conocimiento de esta especie.
El episodio ocurrió en noviembre de 2022. El pez, de 305 milímetros de longitud, fue fotografiado y medido antes de ser devuelto al mar, un gesto que fue destacado por su valor ético y científico. La investigación estuvo a cargo de Andrea Tombari, bióloga del Centro de Investigación y Transferencia Río Negro (CONICET–UNRN), quien recopiló antecedentes y confirmó la clasificación del ejemplar, dio cuenta Diario Río Negro
Según el estudio, el leucismo en peces es extremadamente raro. De hecho, entre 372 bagres marinos analizados en la región desde 2017, este fue el único caso detectado. A nivel nacional, representa apenas el segundo registro conocido para la especie y el primero correspondiente al stock patagónico.
Una especie clave y vulnerable
El bagre marino es una especie migratoria fundamental del ecosistema costero, con una distribución que va desde Brasil hasta el sur argentino. Su complejo ciclo reproductivo la convierte en una especie considerada vulnerable, por lo que cada hallazgo aporta información valiosa para su conservación y manejo.
Un pez blanco, una costa patagónica y un concurso de pesca: la combinación inesperada que convirtió una captura fugaz en un dato científico histórico. Un recordatorio de que, incluso en contextos recreativos, el mar aún guarda secretos capaces de sorprender tanto a pescadores como a científicos.