Un nombre de origen religioso desapareció por completo de los registros civiles argentinos y ya no se inscribe desde hace 70 años.
Los nombres propios, al igual que las costumbres, la moda y el lenguaje, reflejan transformaciones culturales y sociales a lo largo del tiempo. En la Argentina, mientras algunos nombres se mantienen vigentes o se reinventan, otros quedaron en el pasado y desaparecieron por completo de los registros oficiales.
Uno de esos casos es el nombre Angustias, utilizado tradicionalmente para mujeres y que, según los datos disponibles, no se inscribe en el país desde hace más de 70 años. La ausencia sostenida en los registros civiles indica que el nombre cayó en desuso definitivo y difícilmente vuelva a formar parte de la documentación oficial.
Un nombre con fuerte carga simbólica
Angustias es un nombre de origen religioso y proviene del latín angustia, cuyo significado literal es “dolor profundo” o “aflicción”. En la tradición católica, hace referencia a Nuestra Señora de las Angustias, una advocación de la Virgen María que simboliza el sufrimiento experimentado durante la pasión y muerte de Jesucristo.
Durante siglos, especialmente en contextos familiares de fuerte arraigo religioso, era habitual la elección de nombres vinculados a figuras sagradas o conceptos espirituales, aun cuando estos estuvieran asociados al sacrificio o al dolor.
El cambio en la elección de nombres
Con el paso del tiempo, y particularmente a partir de mediados del siglo XX, las preferencias comenzaron a modificarse. La sociedad argentina empezó a inclinarse por nombres con significados más positivos, neutros o asociados a valores como la alegría, la fortaleza, la libertad o la belleza.
En ese contexto, la carga emocional que implica el nombre Angustias habría sido uno de los factores determinantes en su desaparición. Su vínculo directo con el sufrimiento y la aflicción dejó de resultar atractivo para las nuevas generaciones al momento de nombrar a sus hijos, indica Los Andes.
El caso de Angustias evidencia cómo los cambios culturales y sociales también se expresan en decisiones cotidianas, como la elección de un nombre, y cómo ciertos términos que fueron comunes en otras épocas hoy quedaron relegados al pasado.