La elección del lavarropas parece algo simple hasta que te topas con capacidades, programas, tipos de carga y funciones que no entendés del todo.
La elección del lavarropas parece algo simple hasta que te topas con capacidades, programas, tipos de carga y funciones que no entendés del todo. Y aunque muchas veces la decisión termina pasando por el precio, hay otros factores que hacen la diferencia.
No es lo mismo un lavarropas para una pareja o persona sola que para una familia con chicos, ni tampoco necesita lo mismo quien lava ropa todos los días que aquel que hace pocos lavados por semana. Por eso, antes de comprar, conviene evaluar tus necesidades y tener en cuenta algunas características técnicas que realmente impactan en el día a día, más allá del diseño o la cantidad de programas.
La capacidad importa más de lo que parece
Uno de los errores más comunes es comprar un lavarropas demasiado chico o demasiado grande para el uso que realmente se le va a dar.
Para una o dos personas, normalmente un equipo de entre 6 y 7,5 kg suele alcanzar sin problemas. En cambio, cuando hay chicos, ropa de cama o muchos lavados semanales, ya conviene mirar modelos de mayor capacidad.
También hay que tener en cuenta algo importante: un lavarropas trabaja mejor cuando está relativamente bien cargado. Usarlo con poca ropa puede generar desbalanceo y desgaste innecesario en algunas piezas.
¿Carga frontal o superior?
La mayoría de las personas hoy se inclina por los modelos de carga frontal, principalmente porque suelen consumir menos agua y centrifugan mejor. Además, muchos modelos modernos vienen con programas más específicos para distintos tipos de tela y permiten controlar mejor la temperatura o la velocidad de centrifugado.
La carga superior, en cambio, suele resultar más cómoda para espacios reducidos o para quienes prefieren no agacharse tanto.
El centrifugado
Las revoluciones por minuto (RPM) determinan qué tan seca sale la ropa después del lavado. Cuanto más alto es el centrifugado, menos humedad queda en las prendas.
Hoy muchos equipos trabajan entre 800 y 1200 RPM, aunque algunos modelos permiten regular la velocidad según el tipo de tela, lo cual es ideal para prendas delicadas.
Programas automáticos y funciones útiles
Hace algunos años la mayoría de los lavarropas tenían programas bastante básicos. Hoy incluso modelos intermedios ya incluyen funciones mucho más prácticas para el uso diario.
Lavado rápido de 15 minutos, ropa deportiva, prendas delicadas, vapor, lana, ropa de cama, limpieza de tambor o inicio diferido son algunas de las funciones que empezaron a aparecer cada vez más.
En algunos casos también se suma la tecnología inverter, que ayuda a reducir vibraciones, ruido y consumo eléctrico porque el motor trabaja de manera más eficiente. Algunos modelos de lavarropas automático de Gadnic, por ejemplo, incorporan motor inverter, bloqueo para niños y hasta 14 programas distintos de lavado según el tipo de prenda.
El espacio disponible: otro factor que hay que mirar antes de comprar
A veces pasa que se elige un lavarropas sin tener en cuenta el espacio donde lo van a instalar. Y eso después puede traer varios problemas. No solamente hay que medir ancho y profundidad: también hay que considerar la apertura de puerta, que quede cierto espacio para ventilación y las conexiones de agua y desagüe.
Consumo eléctrico y eficiencia
Otro aspecto que pesa a la hora de comprar es el consumo energético. Los modelos con clasificación A, A+, A++ o inverter suelen consumir menos electricidad y también generar menos ruido durante el funcionamiento.
Esto termina impactando bastante más de lo que parece en la factura de luz, especialmente en hogares donde el lavarropas se usa varias veces por semana.
Hoy hay equipos que hasta ajustan automáticamente la cantidad de agua según el peso de la carga, lo que ayuda a optimizar todavía más el consumo.
Elegir según el uso cotidiano
Al final, el mejor lavarropas no necesariamente es el más caro ni el que tiene más funciones, sino el que realmente encaja con la rutina de cada casa.
Para algunas personas será más importante la capacidad. Para otras, el centrifugado, el consumo eléctrico o la cantidad de programas. Y también están quienes priorizan funciones específicas como vapor, lavado delicado o tecnología inverter.
Por eso, antes de comprar, conviene pensar primero en el uso real que le vas a dar al equipo y recién después comparar modelos, capacidades y funciones disponibles.