REDACCIÓN ELONCE
La Argentina concretó la firma del contrato para la adquisición de cuatro helicópteros AW109M de origen italiano, destinados a la Aviación Naval. La operación busca fortalecer el patrullado marítimo y reemplazar aeronaves con operatividad limitada.
La compra de helicópteros Leonardo AW109M por parte de Argentina quedó finalmente formalizada tras la firma del contrato con Italia, en el marco de un proceso orientado a recuperar capacidades clave del Comando de Aviación Naval de la Armada Argentina, seriamente afectadas por años de deterioro operativo y falta de renovación de material.
Si bien el foco público se concentró en los últimos meses en la incorporación de los primeros aviones F-16 para la Fuerza Aérea y de los vehículos blindados Stryker 8×8 para el Ejército, la Armada Argentina avanzó de manera paralela en distintos programas estratégicos.
Estos esfuerzos, impulsados por el Ministerio de Defensa y la Jefatura General de la Armada, apuntaron a reforzar el control y la vigilancia del extenso espacio marítimo nacional.
En ese contexto, la incorporación de los helicópteros ligeros AW109M, fabricados por la empresa italiana Leonardo, se convirtió en una pieza central del plan de reequipamiento.
Estas aeronaves estarán destinadas a operar desde los patrulleros oceánicos de la División de Patrullado, incrementando de forma sustancial las capacidades de vigilancia, transporte, evacuación y búsqueda y rescate, publicó Zona Militar.
El recorrido de la adquisición
El proceso de adquisición, sin embargo, se extendió durante varios años y sufrió modificaciones significativas respecto de su planteo original. En una primera etapa, el programa preveía la compra de ocho helicópteros, pero las restricciones presupuestarias y administrativas redujeron finalmente la operación a cuatro unidades, definiéndose al modelo AW109M como la opción seleccionada.
La llegada de estos helicópteros permitirá reemplazar a los AS-555 Fennec, actualmente en servicio pero con una operatividad limitada para las tareas que hoy demanda el patrullado marítimo.
Estas aeronaves no fueron diseñadas para misiones de vigilancia prolongada, transporte de personal, evacuaciones médicas ni búsqueda y rescate, sino que originalmente cumplieron la función de señalización de objetivos más allá del horizonte para los destructores MEKO 360.
Un paso clave en el proceso se produjo a fines del año pasado, cuando el Gobierno nacional autorizó, mediante su publicación en el Boletín Oficial, la firma de un contrato de financiamiento con respaldo de una agencia de crédito a la exportación. El acuerdo fue celebrado entre la República Argentina y el Crédit Agricole Corporate & Investment Bank, por un monto total de € 71.676.175,26.
Apuntan a la vigilancia
Con anterioridad, en octubre, el entonces secretario de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa, Marcelo Rozas Garay, había anticipado públicamente el avance de la operación. En declaraciones oficiales, señaló que el objetivo era concretar la adquisición de cuatro unidades, aunque aclaró que ello no implicaba una entrega inmediata de las aeronaves.
La firma del contrato marca un paso relevante dentro del proceso de recuperación de capacidades de la Armada Argentina, en un escenario regional donde el control del mar y la vigilancia de los recursos naturales se consolidaron como prioridades estratégicas.