El geriátrico clandestino de Santa Fe permanece bajo investigación tras el rescate de siete adultos mayores. La propietaria sigue prófuga, tenía antecedentes por presuntas estafas a jubilados y la Justicia analiza si repitió el mismo mecanismo en el establecimiento.
El geriátrico clandestino de Santa Fe continúa bajo investigación mientras la principal sospechosa permanece prófuga de la Justicia. La propietaria del establecimiento, donde fueron rescatados siete adultos mayores, ya había sido imputada en 2025 por una presunta maniobra de estafas contra jubilados y ahora la Fiscalía intenta determinar si volvió a utilizar el mismo mecanismo en el hogar que funcionaba de manera irregular en la ciudad de Santa Fe.
La causa está a cargo del fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Manuel Cechini, quien investiga presuntos delitos de abandono de persona, estafas por retención indebida de documentación y otros hechos que podrían incorporarse a medida que avance la pesquisa. Mientras la mujer continúa con paradero desconocido, un hombre de 45 años, que se presentó como encargado del establecimiento, fue detenido por orden judicial.
El caso salió a la luz el lunes, cuando uno de los residentes inició un incendio dentro del inmueble ubicado sobre calle José Gollán al 10100 para pedir ayuda y denunciar las condiciones en las que convivían los adultos mayores. La intervención de los servicios de emergencia permitió descubrir el funcionamiento del hogar clandestino y desencadenó la investigación penal.
Una acusación que se repite
La situación judicial de la propietaria no comenzó con este expediente. Según fuentes vinculadas a la investigación, durante 2025 había sido imputada en otra causa por administrar hogares para adultos mayores sin la habilitación correspondiente y por una presunta maniobra destinada a apropiarse del dinero de los residentes.
De acuerdo con aquella acusación, retenía documentos personales y las tarjetas bancarias donde los jubilados cobraban sus haberes previsionales, impidiéndoles disponer de esos fondos y apropiándose de manera indebida del dinero.
Ahora, los investigadores buscan establecer si ese mismo esquema fue aplicado nuevamente en el geriátrico descubierto esta semana. Los testimonios recogidos entre los siete residentes indican que varios de ellos tampoco tenían en su poder ni la documentación personal ni las tarjetas con las que percibían jubilaciones y pensiones.
Denuncias de abandono y falta de alimentación
Las declaraciones incorporadas al expediente describen un escenario de extrema vulnerabilidad. Los adultos mayores aseguraron haber sufrido maltratos físicos y psicológicos y permanecer en condiciones incompatibles con un establecimiento destinado al cuidado de personas de edad avanzada.
Uno de los testimonios más impactantes fue el de un residente que afirmó que llevaban cinco días sin recibir alimentos y que permanecían prácticamente solos dentro del inmueble. Esa denuncia se convirtió en uno de los elementos centrales de la investigación, ya que podría reforzar la imputación por abandono de persona.
Las actuaciones también buscan determinar las responsabilidades de quienes administraban el lugar y establecer si existían otras personas involucradas en el funcionamiento cotidiano del hogar clandestino.
"Vivo mal, con hambre, durmiendo en el piso"
Entre los testimonios recogidos en el lugar por AIRE, uno se destacó por su crudeza: el de Luis César Arriola, de 80 años, exchofer de colectivos. Arriola llevaba dos años en la vivienda. Consultado sobre sus condiciones de vida, no dudó: "Mal, con hambre, durmiendo en el piso, con un colchón, sin almohada y con una cobija que más una cubrecama. Eso es todo. Así dormía".
Su testimonio confirmó lo que había desatado el incendio horas antes: otro de los residentes prendió fuego a un colchón como forma desesperada de reclamar comida, denunciando que hacía "cuatro días" que no les daban de comer.
Arriola lo ratificó sin matices: "Es la pura verdad". Y fue más allá: contó que incluso antes de ese ayuno forzado la comida ya era escasa y de mala calidad, al punto de compararla con "una limosna de refugiados".
Allanamientos y una búsqueda que continúa
Como parte de las medidas ordenadas por la Fiscalía, durante la tarde del lunes se realizó un allanamiento en una vivienda del barrio Sur de Santa Fe, donde se presumía que podía encontrarse la propietaria. Sin embargo, la mujer no fue localizada y desde entonces permanece prófuga.
Su ubicación pasó a ser una de las prioridades del Ministerio Público de la Acusación, que intenta reunir nuevas pruebas para esclarecer el funcionamiento del establecimiento y reconstruir el circuito económico detrás del presunto fraude.
En paralelo, los siete adultos mayores fueron entrevistados por los investigadores y posteriormente examinados por profesionales de la Dirección de Medicina Legal para constatar su estado de salud.
Los residentes quedaron bajo asistencia estatal
Tras los controles médicos, personal del área de Salud de la Municipalidad trasladó a los residentes al Parador Municipal Beata Clara, donde quedaron alojados bajo la asistencia del Estado y reciben atención integral.
Mientras tanto, la investigación avanza sobre la posible existencia de un mecanismo sistemático de captación de adultos mayores, retención de documentación personal, administración irregular de sus ingresos previsionales y sometimiento a condiciones de abandono.
Con la propietaria aún prófuga y el encargado detenido, la Justicia procura determinar si existen nuevas víctimas vinculadas a otros establecimientos que habrían sido administrados por la misma mujer. Las próximas medidas estarán orientadas a reconstruir el destino del dinero de las jubilaciones y establecer el alcance de una causa que podría sumar nuevas imputaciones en los próximos días.