REDACCIÓN ELONCE
Martín Kohan participó de Paraná Lee y destacó ante Elonce la convocatoria de la feria. El escritor habló de su novela La separación, reivindicó la educación y reflexionó sobre la literatura, Borges y el pensamiento.
Martín Kohan participó de Paraná Lee y valoró especialmente el encuentro con los lectores durante una nueva edición de la Feria del Libro. En diálogo con Elonce, el reconocido escritor y docente universitario se mostró entusiasmado por la convocatoria que tuvo la propuesta y destacó la posibilidad de intercambiar ideas alrededor de la literatura y los libros.
Durante su participación, Kohan presentó La separación, su última novela, y conversó con Gustavo Martínez acerca de una obra atravesada por el amor y el desamor. “Disfruté muchísimo el encuentro, la charla a partir de lo que planteó Gustavo Martínez, que le agradezco ahora públicamente, ya se lo dije a él”, expresó.
Sobre el libro, explicó: “Hablamos a partir de la última novela que yo publiqué que se llama 'La separación', que tiene que ver con el amor y con el desamor”. Sin embargo, destacó que el intercambio permitió trascender la temática de la historia y detenerse también en la construcción literaria, el punto de vista y las decisiones tomadas al momento de narrar.
La forma y el contenido en la literatura
En ese sentido, Kohan profundizó sobre el proceso creativo y sostuvo: “No hay contenidos independientes de sus formas. No es que sean lo mismo forma de contenido, pero no existe un contenido independientemente de la forma que lo expresa”. De esta manera, puso el foco en las herramientas que intervienen en la construcción de una novela.
“¿Cómo narrar? ¿Desde qué punto de vista? ¿A qué distancia, con qué proximidad?”, planteó al enumerar algunas de las decisiones que atraviesan la escritura. “Hoy hablamos no solo de los asuntos de la novela 'La separación', sino de aspectos de las formas literarias y en las cuales la novela no sería lo que es”, agregó.
Consultado sobre sus preferencias entre la ficción y el ensayo, afirmó que disfrutaba de ambas experiencias. “Me gustan las dos formas de escritura, la verdad son muy distintas en muchos sentidos”, señaló. Luego remarcó: “También un ensayo es creativo, hay invención verbal, hay ocurrencias ligadas a las palabras y a la forma de las palabras”.
El entusiasmo que encontró en Paraná Lee
Kohan también dedicó buena parte de la entrevista a describir lo que encontró durante su paso por la feria. “Gran experiencia, gran experiencia”, expresó y contrapuso la respuesta del público con lo que consideró un escenario de cuestionamientos hacia la cultura, la educación y la producción de conocimiento.
El escritor resaltó especialmente la posibilidad de compartir espacios entre personas interesadas en la lectura. “Recuperar la experiencia cotidiana y el encuentro fervoroso con quienes igual que uno amamos la lectura, la literatura, el mundo de los libros, los espacios donde encontrarnos a intercambiar ideas para estar en desacuerdo, para estar de acuerdo, pero encontrarnos, intercambiar, estimular unos sobre otros la reflexión y el pensamiento”.
La convocatoria también llamó su atención pese a las condiciones meteorológicas de la jornada. “Se disfruta muchísimo y aquí en Paraná Lee, en particular, aún en un día climáticamente desalentador, esto ha tenido una intensidad y una vibración por toda la oferta que hay”, destacó. Además, contó que recorrió los diferentes espacios y añadió: “Participé del entusiasmo de la gente colmando la feria”.
La defensa de la educación y el conocimiento
Durante la conversación con Elonce, Kohan también se refirió a su actividad docente. Explicó que daba clases en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Nacional de las Artes. “Yo doy en la Universidad de Buenos Aires, en la Facultad de Filosofía y Letras, dicto Teoría literaria y en la Universidad Nacional de las Artes también en Buenos Aires, narrativa argentina”, precisó.
“La docencia es algo que disfruto muchísimo también”, aseguró. A partir de allí, expresó una fuerte defensa de la educación y consideró que las dificultades actuales no se limitaban a cuestiones presupuestarias. “En estos tiempos donde el ámbito educativo está siendo en general muy despreciado y muy hostigado, no solamente en términos de financiamiento, problemas financieros ha habido desde que yo tengo memoria del ámbito educativo”, manifestó.
Asimismo, cuestionó el “fuerte desprecio hacia lo que tiene que ver con el saber y con la transmisión del saber y con los ámbitos de investigación”.
Estudiantes, docentes y la capacidad de pensar
El escritor defendió particularmente el rol de los estudiantes y rechazó considerarlos receptores pasivos de aquello que reciben en las aulas. “Creo que no, que pese a todo, seguimos siendo una sociedad que valora a sus docentes, que valora a sus estudiantes”, señaló.
“Los estudiantes también han sido muy despreciados en este tiempo, suponiendo que no tienen capacidad de escucha y de elaboración de lo que el docente les diga”, expresó. Y continuó: “Los han despreciado muchísimo a los estudiantes, insisto, suponiéndolos receptores pasivos que absorben pasivamente lo que un docente diga”.
En ese marco, consideró que los alumnos estaban en condiciones de analizar críticamente lo que escuchaban. “Como de hecho lo están, de pensar, procesar y elaborar lo que el docente diga”, afirmó. Kohan insistió así en la necesidad de preservar ámbitos educativos donde puedan circular ideas y desarrollarse el pensamiento.
Borges y una admiración que atraviesa los años
Otro de los momentos de la entrevista estuvo dedicado a Jorge Luis Borges. Al ser consultado sobre el escritor argentino, Kohan respondió: “Uy, qué puedo pensar que no sea el encomio, la admiración”. También recordó que reunió diferentes trabajos sobre el autor en un libro publicado este año.
“Escribí una serie de textos que fueron reunidos este año en un libro llamado 'Lo que entiendo por lo que es'”, contó. Sobre la experiencia de regresar a Borges, destacó “la maravilla de volver a textos y leerlos siempre como por primera vez, porque esos textos se iluminan en aspectos cada vez nuevos”.
“Todo texto es otro texto ante una nueva lectura, incluso una nueva lectura del mismo lector”, reflexionó. Y concluyó que esas características de la literatura “se verifican en el caso de Borges con una intensidad incomparable”.
Hacia el cierre, Kohan rechazó las definiciones que intentaban ubicarlo como filósofo o como una figura situada por encima de los demás. “No, no soy un filósofo, soy un docente, estudio literatura”, respondió cuando le propusieron esa caracterización.
Para el escritor, el pensamiento debía entenderse como una construcción compartida. “Los grandes pensadores que uno admira, yo no soy uno de ellos, son admirables porque activan un pensamiento en todos. No hay un pedestal para el pensador”, manifestó.