REDACCIÓN ELONCE
La muerte de Mariana Fumaneri, integrante de La Solapa y referente de derechos humanos en Entre Ríos, generó profundo dolor en la militancia. Sobre su vida y legado hablaron compañeros y familiares que destacaron su lucha incansable tras sobrevivir a seis años de secuestro durante la dictadura.
La muerte de Mariana Fumaneri, histórica militante de La Solapa y referente de derechos humanos en Entre Ríos, generó una profunda conmoción en el ámbito de la militancia local. La mujer, oriunda de Gualeguay, falleció este viernes a los 70 años tras una vida marcada por la lucha por la memoria, la verdad y la justicia, luego de haber sobrevivido a la persecución, las torturas y seis años de secuestro durante la última dictadura cívico-militar.
El velatorio se realizó en la cochería de calle Urquiza, en Paraná, donde familiares, compañeros de militancia y referentes de derechos humanos se acercaron para despedirla. En el lugar se vivieron momentos de dolor y recuerdo por quien fuera una figura central en la construcción de los juicios por delitos de lesa humanidad en la provincia.
“Estamos dolidos, angustiados, con el corazón hecho pedazos al recordar a una compañera con la cual llevamos más de 50 años de lucha por un mundo mejor”, expresó el militante de derechos humanos Manuel Ramat en diálogo con Elonce.
Una vida atravesada por la militancia y la dictadura
Los testimonios coincidieron en destacar la trayectoria de Fumaneri dentro de la organización La Solapa, espacio que integró activamente en la búsqueda de memoria, verdad y justicia. Sus compañeros la recordaron como una militante constante en marchas y actividades vinculadas a los derechos humanos.
“Ella, siendo muy jovencita, con absoluta generosidad se entregó a esta lucha. Pasó por una durísima cárcel, por torturas y por la desaparición de los primeros tiempos”, relató Ramat. Y agregó: “Después de seis años de prisión, recuperó su libertad y decidió forjar un camino que diera ejemplo, retomando su vida con inteligencia y compromiso”.
El dirigente también destacó su rol en la construcción de los procesos judiciales por delitos de lesa humanidad en Entre Ríos, subrayando su incansable trabajo para que los responsables fueran juzgados.
“Fue una compañera que encabezó esta pelea para que se haga justicia, para que se reivindique la memoria y para que cada desaparecido deje de ser solo un nombre”, sostuvo.
El legado de una militante incansable
Durante la despedida, sus compañeros insistieron en que la figura de Mariana Fumaneri trasciende su fallecimiento y permanece como un símbolo de lucha y compromiso. Recordaron su participación activa en la vida política y social, así como su convicción en la defensa de los derechos humanos.
“Tomemos esa bandera y sigamos con los mismos ideales y valores que hoy más que nunca hacen falta para construir un mundo más justo”, expresó Ramat al remarcar el legado que deja la militante.
La vida de Fumaneri representa un testimonio de resistencia frente a uno de los períodos más oscuros de la historia argentina. Su experiencia como sobreviviente de la represión estatal entre 1976 y 1983 la convirtió en una voz clave dentro del movimiento de derechos humanos.
“Nos deja una enseñanza de cómo no bajar los brazos, dejando de lado intereses personales para que se haga justicia”, agregó el dirigente.
Un adiós acompañado por la militancia
El despedido estuvo acompañado por referentes sociales y políticos, además de familiares y compañeros de militancia. Entre ellos, se destacó la presencia de integrantes del espacio de derechos humanos y allegados a La Solapa.
“Fue una luchadora. Tan necesaria en momentos en los que la Argentina atraviesa situaciones complejas. Dedicó su vida a la defensa de los derechos humanos”, expresó otra de las voces presentes en la despedida.
Los restos de Mariana Fumaneri serán trasladados al cementerio Solar del Río, donde se realizará la inhumación en una ceremonia prevista para la mañana siguiente.
Con su partida, el movimiento de derechos humanos en Entre Ríos pierde a una de sus referentes más comprometidas, aunque su legado continuará presente en cada espacio de memoria y en cada lucha por justicia en la provincia.