Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Nacionales Tras 36 años de búsqueda

Carlotto encontró a su nieto: "No quería morirme sin abrazarlo y pronto lo voy a poder abrazar”

Luego de 36 años de incansable búsqueda, las Abuelas de Plaza de Mayo restituyeron al nieto desaparecido de la titular de la organización, Estela de Carlotto, en un hecho histórico en la lucha por las víctimas de la dictadura militar.

5 de Agosto de 2014

Luego de 36 años de incansable búsqueda, las Abuelas de Plaza de Mayo restituyeron al nieto desaparecido de la titular de la organización, Estela de Carlotto, en un hecho histórico en la lucha por las víctimas de la dictadura militar.

Guido Carlotto se llama hoy Ignacio Hurban, vive en Olavarría,

tiene 36 años, es pianista y se encontrará en las próximas horas

con su abuela, una de las mayores exponentes de la lucha por los

derechos humanos.

La mujer emblema de la búsqueda se mostró muy emocionada en una

conmovedora conferencia de prensa, acompañada por su familia,

referentes de derechos humanos y funcionarios nacionales.

"Yo no quería morirme sin abrazarlo y pronto lo voy a poder

abrazar. La silla vacía va a estar con él, los porta retratos que

lo están esperando van a tener su imagen. Es hermoso, es un

artista, un chico bueno", relató Carlotto, quien aclaró que

todavía no había hablado con Guido, como llamaron a su nieto

cuando nació en cautiverio.

Según confirmaron fuentes judiciales a NA, Ignacio Hurban se

presentó voluntariamente para hacerse los análisis de sangre

porque tenía dudas acerca de su identidad y su ADN fue cotejado

con sus abuelos paternos, que viven en el sur del país, lo cual

arrojó un 99,9 por ciento de compatibilidad, convirtiéndose en el

nieto recuperado número 114.

La noticia le fue confirmada a Carlotto por la jueza María

Servini de Cubría en los tribunales de Comodoro Py 2002 y, acto

seguido, la titular de Abuelas recibió el llamado de la presidenta

Cristina Kirchner: "Me llamó Cristina llorando. Decime si es

cierto, me decía. Lloramos juntas", señaló en conferencia de

prensa.

Cuando la secuestraron, el 26 de noviembre de 1977, Laura -que

era militante de La JUP- estaba embarazada de dos meses y

medio de su pareja, Oscar Montoya, militante montonero de Caleta

Olivia.

Por testimonios se supo que el 26 de junio de 1978 tuvo un

bebé al que llamó Guido -en honor a su abuelo- en el Hospital

Militar Central de la Ciudad de Buenos Aires.

Luego del parto fue devuelta al centro clandestino "La Cacha",

sin su bebé (según testigos pudo estar con su hijo Guido sólo

cinco horas) y el 25 de agosto de ese año la joven fue asesinada y

sus restos fueron devueltos a sus padres.

Desde entonces Estela, junto con otras abuelas, se sumó a las

tradicionales rondas en Plaza de Mayo y encaró una larga búsqueda

para encontrar no sólo a Guido sino a los 500 niños que se estima

fueron apropiados ilegalmente durante la última dictadura militar.

En conferencia de prensa, Carlotto relató que fue su nieto

quien se presentó en Abuelas ante la sospecha acerca de su

identidad: "Él me buscó. Cuando le dijeron que era Guido se encajó

en su lugar esa pieza que él no entendía por qué no encajaba",

sostuvo.

Aclaró que todavía no darán muchos detalles acerca de la vida

del nieto recuperado "por respeto" y porque hay una causa que

sigue abierta por su apropiación ilegal tras el asesinato de su

madre durante la última dictadura militar, aunque el hombre tiene

una importante trayectoria artística y una biografía pública.

"La historia completa no se sabe todavía, la vamos a armar.

Esto es muy fuerte para una persona, así que mantenemos el respeto

por él. Sabemos quién lo entregó y sabemos quiénes lo cuidaron. Lo

cuidaron bien, afortunadamente, quizá inocentemente", insistió

Carlotto, que precisó que su nieto "fue criado por gente de

campo".

Al declarar en junio pasado en el juicio por los crímenes de

lesa humanidad cometidos en La Cacha, donde estuvo su hija mayor,

Carlotto había contado que una mujer que había estado detenida en

ese centro clandestino de detención, Elsa Campos, se acercó a la

pinturería de su marido y les transmitió dos mensajes de Laura:

que buscaran a su bebé en la Casa Cuna y que si era varón lo

llamaría Guido, como su abuelo.

Recordó además que el 25 de agosto de 1978 recibió una

citación para presentarse con urgencia en la comisaría de Isidro

Casanova, donde le mostraron el documento de identidad de Laura y

le dijeron que había fallecido, pero cuando preguntó por su nieto,

le contestaron: "No hay ningún niño, hay un cuerpo".

"Estaba destruida, mi marido no quiso que la viera. La velamos

a cajón cerrado. Se habrán creído que la familia quedaba

destruida, se equivocaron. ¿Qué madre olvida? ¿Qué abuela no

busca? En la tumba de Laura tomé fuerza para seguir luchando por

los 30 mil compañeros desaparecidos y para buscar a su hijo. Tengo

13 nietos más pero me falta Guido", recordó entonces Carlotto.

Seguí las noticias de Elonce.com en Google News Seguinos en Google News

Comentarios

Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]
Avatar
600
Avatar
ver más
El comentario se encuentra deshabilitado

Denunciar comentario

Spam o contenido comercial no deseado Incitación al odio o a la violencia, o violencia gráfica Acoso o bullying Información errónea
Cancelar Denunciar
Reportar Responder
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]
Avatar
600
Respuestas
Ver más respuestas
Ver más comentarios
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores Elonce.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes o discriminadores.

Teclas de acceso