El presidente de Estados Unidos instó al Gobierno cubano a pactar con Washington y aseguró que la isla perdió su principal sostén económico tras la caída del respaldo venezolano. Desde La Habana respondieron que la crisis es consecuencia del bloqueo histórico.
El ultimátum de Trump a Cuba marcó un nuevo punto de tensión en la política exterior estadounidense, luego de que el presidente de Estados Unidos exigiera públicamente al gobierno cubano que llegue a un acuerdo con Washington “antes de que sea demasiado tarde”, bajo la advertencia de un colapso económico y político inminente tras la pérdida del respaldo de Venezuela.
El mensaje fue difundido este domingo por el propio Donald Trump a través de su red social Truth, donde afirmó que durante años Cuba logró sostenerse gracias al petróleo y al efectivo enviados desde Caracas.
Según el mandatario, ese flujo de recursos se interrumpió definitivamente luego de la reciente intervención estadounidense en Venezuela, que derivó en el secuestro de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, en un operativo realizado el 3 de enero en Caracas y zonas aledañas.
“Durante muchos años Cuba sobrevivió gracias a enormes cantidades de petróleo y efectivo de Venezuela. A cambio, Cuba proporcionó servicios de seguridad a los dos últimos dictadores de Venezuela, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, pero ya no”, escribió Trump, en un tono que combinó advertencia política y presión diplomática directa.
El fin del sostén venezolano
En su publicación, el presidente estadounidense sostuvo que la mayoría de los muertos registrados durante el operativo en Venezuela fueron militares cubanos que protegían a Maduro. De acuerdo con cifras difundidas por el propio Gobierno cubano, 56 militares murieron durante el asalto, de los cuales 32 eran de nacionalidad cubana.
“La mayoría de esos cubanos están muertos por el último ataque de Estados Unidos”, afirmó Trump, al tiempo que aseguró que Venezuela “ya no necesita protección” de lo que calificó como “matones y extorsionadores que los mantuvieron secuestrados durante tantos años”.
En ese contexto, el jefe de la Casa Blanca destacó que el país sudamericano ahora cuenta con el respaldo del ejército estadounidense, al que describió como “el más poderoso del mundo, con diferencia”.
A partir de ese escenario, Trump fue categórico: “¡No habrá más petróleo ni dinero de Venezuela para Cuba! ¡Cero!”. Y concluyó con una advertencia directa al régimen de La Habana: “Les sugiero que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde”.
Amenazas e intervenciones en la región
Desde la operación militar del 3 de enero, Trump multiplicó sus declaraciones sobre posibles nuevas intervenciones estadounidenses en el continente. Algunas de ellas fueron explícitas y otras indirectas, con menciones que incluyeron desde Groenlandia hasta Colombia. En ese marco, el mandatario reiteró su convicción de que el régimen cubano se encuentra en una etapa terminal.
Según explicó en reiteradas ocasiones, a su entender no sería necesaria una acción militar directa de Estados Unidos sobre la isla. El presidente considera que la caída del respaldo económico venezolano alcanzaría para precipitar el colapso del sistema político cubano.
“Parece que Cuba está lista para caer”, declaró apenas un día después del secuestro de Maduro, durante un diálogo con periodistas a bordo del Air Force One. En esa oportunidad, Trump sostuvo que “todos los ingresos” de Cuba provenían del petróleo venezolano y deslizó que el régimen “se está hundiendo”.
El rol de Marco Rubio
En su mensaje más reciente, Trump no precisó si evalúa implementar nuevas sanciones o medidas de presión adicionales contra Cuba, país que se encuentra sometido a un bloqueo económico estadounidense desde hace más de seis décadas. Sin embargo, el pasado viernes, durante una reunión en la Casa Blanca con empresarios petroleros, pareció descartar nuevas sanciones al señalar que el régimen cubano “ya está más que sancionado”.
En ese mismo encuentro participó el secretario de Estado, Marco Rubio, quien reforzó la postura de la administración republicana. “La gente que controla Cuba puede elegir entre vivir en un país de verdad, con una economía verdadera en la que la gente pueda prosperar, o pueden seguir con una dictadura fallida que va a llevar a un colapso sistémico y social”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense.
Rubio, hijo de exiliados cubanos y uno de los principales ideólogos de la política de presión contra Venezuela, sostuvo históricamente que un cambio de régimen en Caracas tendría un efecto dominó sobre Cuba. A lo largo de su carrera política, mantuvo posiciones de extrema dureza frente al Gobierno cubano y promovió una línea de confrontación directa.
La respuesta del Gobierno cubano
Desde La Habana, las autoridades reaccionaron rápidamente a las declaraciones de Trump. El presidente cubano Miguel Díaz-Canel atribuyó la grave situación económica del país exclusivamente al bloqueo impuesto por Estados Unidos y rechazó las acusaciones del mandatario norteamericano.
“No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas”, escribió Díaz-Canel en una serie de mensajes publicados en la red social X. En otro tramo de su respuesta, el mandatario sostuvo que quienes responsabilizan a la Revolución por las carencias económicas “deberían callar por vergüenza”.
Según el presidente cubano, las dificultades que atraviesa la isla son consecuencia directa de “las draconianas medidas de asfixia extrema” aplicadas por Estados Unidos desde hace seis décadas, y advirtió que Washington incluso amenaza con profundizarlas.
Dudas sobre el escenario de colapso
Pese a las advertencias de Trump y Rubio, algunos analistas pusieron en duda que el agravamiento de la crisis económica cubana derive automáticamente en la caída del régimen. Uno de ellos fue Dan Restrepo, exresponsable para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad durante la presidencia de Barack Obama.
En una videoconferencia organizada por el Centro Miller de la Universidad de Virginia, Restrepo advirtió que la teoría de un colapso social seguido de un colapso político no se verificó en experiencias recientes. “Ya hubo una revuelta popular en julio de 2021, la primera desde la revolución cubana misma, y el régimen la sofocó despiadadamente. Las circunstancias han empeorado desde entonces y no ha surgido nada”, explicó.
El especialista sostuvo que pensar en un “precipicio mágico” que provoque un cambio inmediato es una forma equivocada de analizar la situación cubana. Incluso trazó una comparación inquietante al advertir que la isla podría encaminarse hacia un escenario similar al de Haití, pero con mayores implicancias regionales.
“Cuba es cada vez más como Haití, pero a 150 kilómetros de Estados Unidos y con tres veces más población”, alertó Restrepo, al señalar los riesgos sociales, migratorios y humanitarios que podría implicar un colapso desordenado.
Un conflicto abierto
El ultimátum de Trump a Cuba reabrió un capítulo de fuerte confrontación entre Washington y La Habana, en un contexto regional atravesado por la intervención estadounidense en Venezuela y por un escenario de alta incertidumbre política y económica en el Caribe.
Mientras la Casa Blanca insiste en que el régimen cubano está al borde del colapso, el Gobierno de la isla reafirma su discurso histórico y responsabiliza al bloqueo por la crisis.
El desarrollo de los próximos meses será clave para determinar si la presión económica y diplomática logra el efecto buscado por Estados Unidos o si, como advierten algunos analistas, el régimen cubano vuelve a demostrar capacidad de resistencia aun en un escenario de mayor deterioro social y económico.