El proyecto atraviesa una etapa robótica que se extenderá hasta 2029. Empresas privadas preparan módulos que llevarán instrumentos, sistemas de energía y vehículos para desarrollar la infraestructura necesaria antes de la llegada de astronautas.
La NASA avanza con la primera fase de su plan para instalar una base cerca del Polo Sur de la Luna. El proyecto todavía no contempla la construcción humana, sino una serie de operaciones robóticas destinadas a preparar el terreno.
La agencia estadounidense prevé realizar más de 20 alunizajes no tripulados hasta 2029. Las misiones transportarán instrumentos científicos y permitirán probar sistemas de energía, comunicación, movilidad y abastecimiento.
El objetivo es reducir los riesgos antes de enviar astronautas y establecer una cadena logística regular entre la Tierra y la superficie lunar. Para concretarlo, se utilizarán módulos desarrollados por diferentes empresas privadas.
Los módulos que preparan las empresas
Blue Origin trabaja en el módulo Blue Moon MK1, denominado Endurance. Su estructura, los sistemas de propulsión y la aviónica ya fueron ensamblados, mientras continúan las pruebas antes de cargar los propelentes e integrarlo para su lanzamiento.
Firefly Aerospace desarrolla Blue Ghost 2, una misión destinada a la cara oculta de la Luna. Allí estudiará la geología de la región y probará tecnologías vinculadas con las futuras instalaciones lunares.
Intuitive Machines prepara la misión IM-3, que llevará el módulo Trinity y un satélite para retransmitir datos. El destino será Reiner Gamma, una anomalía magnética cuya superficie todavía no fue explorada directamente.
Qué falta antes de la llegada de astronautas
Voyager Technologies también somete el módulo Griffin-1 a pruebas ambientales. La nave transportará instrumentos de La NASA y un vehículo diseñado para evaluar la movilidad y las operaciones prolongadas sobre el suelo lunar.
En paralelo, Northrop Grumman desarrolla sistemas de energía y aviónica capaces de soportar la noche lunar y períodos prolongados sin luz solar. Estas tecnologías serán necesarias para mantener activos los equipos y las futuras instalaciones.
La fase actual no significa que la base ya esté siendo construida o habitada. Se trata de los primeros pasos para comprobar qué sistemas pueden resistir las condiciones lunares y funcionar coordinadamente antes de establecer una presencia humana permanente.