REDACCIÓN ELONCE
Pese a una temperatura cercana a los 11 grados, pescadores se acercaron a los miradores de Bajada Grande. Contaron a Elonce por qué eligen la costa para cortar con la rutina.
La pesca y el frío junto al río Paraná se combinaron durante la noche de este lunes, cuando algunos aficionados se acercaron a los miradores de Bajada Grande para disfrutar de unas horas frente al agua. Con una temperatura cercana a los 11 grados, las bajas temperaturas no fueron impedimento para preparar las cañas y buscar un momento de distensión.
Bien abrigados y acompañados por el mate o alguna bebida caliente, los pescadores permanecieron en la costa a la espera de alguna captura. Para muchos, sin embargo, conseguir una pieza no es necesariamente el objetivo principal de la salida.
“Te despeja la mente”, resumió uno de los pescadores ante Elonce al explicar qué encuentra en esta actividad. Después de una extensa jornada laboral, acercarse al río representa una posibilidad de cambiar el ritmo cotidiano y compartir un momento al aire libre.
La pesca como una forma de cortar la rutina
Quienes frecuentan la zona explicaron que las salidas se repiten durante el mes y que el frío no necesariamente modifica los planes. “Me encanta venir a la costa, tirar la caña al río”, manifestó otro de los aficionados mientras preparaba sus elementos.
La noche también requería paciencia. Con posta de sábalo como carnada, algunos pescadores lanzaban sus líneas a unos 50 o 60 metros de la costa. Entre las especies que esperaban encontrar mencionaron patíes y amarillos, aunque señalaron que en otras oportunidades también obtuvieron bogas y dorados.
Una afición que continúa pese a las bajas temperaturas
La pesca es para muchos una actividad incorporada desde temprana edad. “Siempre me gustó de chico la costa”, contó otro de los aficionados consultados por Elonce, quien destacó el vínculo que mantiene desde hace años con el río.
En una noche fría, los miradores de Bajada Grande mostraron así otra postal de Paraná: cañas extendidas hacia el agua, pescadores abrigados y termos preparados para soportar varias horas a la intemperie.
Con alrededor de 11 grados, la pesca volvió a convertirse en una alternativa para quienes buscan despejarse, compartir un momento y dejar por unas horas las obligaciones cotidianas. El frío se hizo sentir, pero no alcanzó para alejarlos de la costa del río Paraná.