Martín Migueles habría iniciado una investigación tras escuchar versiones que apuntaban a un posible reencuentro entre ambos.
Wanda Nara volvió a quedar en el centro de la escena mediática tras la filtración de presuntos chats que involucran a su expareja, Martín Migueles. La empresaria había definido públicamente el vínculo actual como una simple amistad, pero la difusión de estos mensajes volvió a generar interrogantes.
Mensajes y un pedido de información sensible
Según lo expuesto el programa Lape Club Social, los chats corresponderían a intercambios entre Migueles y una mujer identificada como seguidora habitual de celebridades, quien tendría acceso a información privada. El objetivo habría sido confirmar si Wanda mantenía contacto con L-Gante.
En uno de los mensajes difundidos, Migueles habría expresado su necesidad de saber si existía diálogo entre ambos antes o durante el fin de semana, evidenciando preocupación por un posible reencuentro.
Una oferta económica bajo sospecha
El dato que más impacto generó fue la presunta oferta de dinero a cambio de información. En uno de los intercambios, Migueles habría escrito que estaba dispuesto a pagar si obtenía datos concretos sobre los movimientos o comunicaciones de la mediática.
Siempre según esta versión, la maniobra habría incluido pedidos para rastrear mensajes y posibles encuentros, lo que alimentó especulaciones sobre una relación aún no cerrada.
La palabra de L-Gante
Consultado por el tema en el programa A la Tarde, L-Gante confirmó que estaba al tanto de la existencia de esos mensajes, ya que personas de su entorno también habrían recibido consultas similares. No obstante, puso en duda que el responsable fuera efectivamente Migueles.
El cantante sostuvo que podría tratarse de alguien haciéndose pasar por él con la intención de generar conflicto mediático.
Por último, L-Gante descartó cualquier relación actual con Wanda Nara y aseguró que no mantienen diálogo frecuente. Según explicó, el último contacto entre ambos se limitó a un saludo por Año Nuevo.
Mientras tanto, las versiones continúan circulando y vuelven a instalar dudas sobre la situación sentimental de la empresaria y su entorno cercano.