La automotriz confirmó que durante 2026 mantendrá paradas mensuales y un esquema de suspensiones con pago del 75% del salario en su planta de Alvear, Santa Fe. La medida alcanza a unos 600 trabajadores y responde a la caída de la demanda.
La automotriz General Motors confirmó que durante todo 2026 sostendrá un esquema de producción intermitente en su planta de General Alvear, en la provincia de Santa Fe. La decisión implica frenar la actividad una semana por mes y aplicar suspensiones al personal, con el pago del 75% del salario durante esos períodos.
Según informaron desde la filial local de la empresa, el plan replica el esquema que ya se aplicó durante 2025 y alcanza a una dotación actual cercana a los 600 trabajadores. Desde la compañía señalaron que la medida responde a la necesidad de administrar volúmenes de producción en un mercado que continúa mostrando signos de inestabilidad y niveles de demanda alejados de los registros históricos.
La postura sindical, sin embargo, fue más crítica. Referentes del SMATA vincularon la decisión directamente con la fuerte contracción de las ventas que atraviesa el mercado automotor y advirtieron sobre el impacto laboral sostenido que sufre la planta santafesina, publicó Infobae.
Un esquema que se repite
Las paradas programadas no son una novedad para la fábrica de Alvear. Si bien el actual esquema se aplica desde junio de 2025, la producción ya había registrado interrupciones desde fines de 2023, principalmente por problemas en el abastecimiento de piezas importadas. Durante el primer trimestre de 2024, la planta acumuló varias semanas sin actividad.
Este proceso estuvo acompañado por una fuerte reducción de personal. Entre retiros voluntarios y desvinculaciones, cerca de 800 trabajadores dejaron la compañía en los últimos dos años. De este modo, la planta pasó de emplear a más de 1.200 personas en su pico de actividad a unas 600 en la actualidad.
Caída productiva y cambios en el modelo fabril
Con más de 25 años de presencia en el país, la planta de General Motors fue durante más de una década uno de los pilares productivos de la marca Chevrolet en la Argentina. Allí se fabricaron modelos como el Cruze y, actualmente, el SUV Tracker.
El Cruze fue discontinuado a fines de 2023, una decisión que marcó un punto de inflexión en la estrategia de la automotriz. En el sector estiman que la salida de ese modelo redujo la actividad fabril en torno al 50%, en un contexto ya afectado por restricciones a las importaciones y faltantes de insumos. Desde entonces, la producción quedó concentrada exclusivamente en el Tracker, lanzado en 2022 tras una inversión de 300 millones de dólares.
De acuerdo a datos de Adefa, en 2023 la planta produjo 40.587 unidades, el mejor registro desde la pandemia, aunque lejos del pico de más de 55.000 vehículos alcanzado en 2016. En 2024, la producción cayó a 24.179 unidades y, aunque aún no hay cifras oficiales para 2025, en el sector estiman que rondó las 20.000 unidades.
Un mercado que creció, pero no alcanza
A nivel nacional, 2025 cerró con 612.178 vehículos 0 km patentados, lo que representó un crecimiento interanual del 47,8%. Sin embargo, ese repunte, impulsado por promociones y bonificaciones, quedó por debajo de las proyecciones iniciales del sector.
En el ranking anual de marcas, Toyota lideró las ventas, seguida por Volkswagen y Fiat. El modelo más vendido fue la pick-up Hilux. Pese a esta recuperación parcial del mercado, la situación de General Motors refleja las dificultades estructurales que aún enfrenta la industria automotriz y, en particular, la producción local en Santa Fe.