Desde el 15 de enero dejarán de aplicarse aranceles a la importación de teléfonos móviles. Las estimaciones del sector privado anticipan una baja inicial del 10% en los precios, con impacto también en los equipos fabricados en el país.
A partir del 15 de enero, los celulares importados dejarán de pagar aranceles en la Argentina, tras la aplicación de la segunda etapa de reducción prevista en el Decreto 333/2025. La medida completa la rebaja iniciada en mayo pasado, cuando el impuesto había pasado del 16% al 8%, y ahora se elimina por completo.
Según referentes del sector, la decisión tendría un impacto inmediato en los precios, con una baja estimada en torno al 10% respecto de los valores actuales. No obstante, advirtieron que la reducción podría comenzar a verse con mayor claridad durante febrero, debido a los plazos logísticos de ingreso de los equipos al país, publicó La Nación.
Diferencias de precios y contrabando
Desde el ámbito empresarial señalaron que, pese a la quita del arancel, los celulares seguirán siendo más caros en Argentina que en países vecinos o en Estados Unidos, con una brecha estimada de al menos el 40%. A esto se suman otros tributos vigentes, como el IVA y los impuestos internos, que continúan influyendo en el precio final.
Datos del sector indican que uno de cada tres teléfonos vendidos en el país ingresa de manera ilegal, lo que refleja que la baja de aranceles, si bien beneficia al consumidor, no resolvería por sí sola el problema del contrabando.
Impacto en la producción nacional
En paralelo, se prevé una reducción de precios en los celulares producidos en Tierra del Fuego, con bajas que podrían ubicarse entre el 10% y el 15%. Desde el sector industrial explicaron que este ajuste responde tanto a cambios impositivos implementados en 2025 como a promociones comerciales, en un contexto de fuerte caída del consumo.
Sin embargo, empresarios advirtieron que la eliminación total de aranceles incrementa la competencia directa con los equipos importados, lo que podría afectar la producción local en el mediano plazo. Para mitigar ese impacto, el Gobierno nacional impulsó un régimen simplificado para la isla y avanzó en medidas orientadas a mejorar la competitividad y reducir costos logísticos.
Un escenario en evaluación
Si bien la industria considera que todavía es rentable producir celulares en el país, el nuevo esquema impositivo abre interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo productivo a futuro. En ese marco, empresas y autoridades continúan evaluando estrategias para sostener el empleo y recuperar volumen de ventas en un mercado que permanece deprimido.