REDACCIÓN ELONCE
La Selección argentina desató una verdadera fiesta en Paraná luego de la épica remontada por 3 a 2 frente a Egipto que le permitió clasificar a los cuartos de final del Mundial 2026. Apenas terminó el encuentro, cientos de personas comenzaron a llegar a la Plaza 1° de Mayo, mientras otros recorrían las calles con banderas argentinas, camisetas, bombos y bocinazos que hicieron sentir el festejo en distintos puntos de la ciudad.
El desahogo fue proporcional al sufrimiento. Argentina logró revertir en los minutos finales con los goles de Cristian Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, los hinchas salieron a celebrar una clasificación que mantuvo en vilo al país entero.
En la plaza principal no dejaron de escucharse los tradicionales cánticos de apoyo al seleccionado. "¡Vamos Argentina!", fue el grito que se repitió una y otra vez entre familias, grupos de amigos, niños y adultos mayores que compartieron la alegría.
"Fue una emoción enorme"
Entre abrazos y sonrisas, una mujer resumió el sentimiento de muchos de los presentes. "Una emoción enorme. Muchos nervios se pasó con el partido. Ahora es el relax acá", expresó mientras celebraba junto a familiares.
Otro grupo de hinchas destacó la felicidad por seguir en carrera en el Mundial. "Con mucha alegría y gozo estamos festejando. Seguimos siendo campeones", afirmaron.
La celebración reunió a personas de todas las edades. Muchos eligieron acercarse con sus hijos para compartir un momento que difícilmente olvidarán. "Nada más lindo que festejar con nuestro hijo", comentó un padre mientras caminaba entre la multitud.
El desahogo después del sufrimiento
El dramatismo del encuentro quedó reflejado en varios testimonios recogidos por Elonce. "Cómo sufrí, por Dios. Respeten las cábalas, por favor. Contenta, pero la pasé mal", confesó una simpatizante todavía con la emoción a flor de piel.
Otro hincha resumió el sentimiento colectivo con pocas palabras. "No podíamos quedar afuera con Egipto, loco. Aguante Argentina", gritó mientras era acompañado por los cánticos de quienes lo rodeaban.
También hubo espacio para las clásicas cábalas mundialistas. Un grupo de jóvenes aseguró que recurrió hasta a un "palo santo" para intentar cambiar la suerte del partido. "Nos pusimos a rezar con un palo santo... y metimos los tres goles", dijeron entre risas antes de volver a cantar por la Selección.
Una ciudad teñida de celeste y blanco
Con el correr de los minutos, la Plaza 1° de Mayo siguió recibiendo hinchas que llegaban desde distintos barrios. La calle Papa Francisco también quedó colmada de personas, mientras los bocinazos y las caravanas se extendían por buena parte del centro paranaense.
Entre los mensajes de aliento también aparecieron las dedicatorias para Lionel Messi, gran protagonista de la remontada. "Te amo, Messi", "Vamos Argentina" y "El mejor país del mundo", fueron algunas de las frases que se escucharon durante la cobertura.
En medio del festejo, una mujer dejó una reflexión que sintetizó el espíritu de la jornada. "Esto nos demuestra que la esperanza nunca se pierde", afirmó, mientras a su alrededor seguían los abrazos, los cantos y las banderas argentinas.
Familias enteras celebraron en la plaza
La fiesta reunió a familias completas que eligieron acercarse a la Plaza 1° de Mayo apenas terminó el partido. Padres, madres, hijos y hasta bebés vestidos con la camiseta de la Selección fueron protagonistas de una celebración atravesada por la emoción.
"¿Están felices?", preguntó la cronista a un grupo de chicos. "¡Sí!", respondieron al unísono antes de gritar: "¡Vamos Argentina!".
Mía, de siete años, llegó junto a su familia para compartir el festejo. "Muy nerviosos", respondió cuando le consultaron cómo habían vivido el partido. A su lado, los adultos describieron el clima que se respiraba en el centro de Paraná con dos palabras: "Alegría y felicidad".
También hubo quienes llevaron a los más pequeños. Una pareja llegó con Ciro, un bebé de apenas seis meses, mientras otra familia presentó a Tadeo, de diez meses, que vivía su primer festejo mundialista entre banderas, bombos y abrazos.
"Qué manera de sufrir"
La remontada dejó una mezcla de alivio y felicidad entre los hinchas, que reconocieron haber atravesado momentos de mucha angustia durante el encuentro.
"Tengo el corazón así. Qué manera de sufrir. Valió la pena. Qué partidazo", expresó un joven todavía emocionado.
Otro simpatizante confesó que estuvo al borde de las lágrimas durante los minutos finales.
"Yo ya estaba desesperado los últimos diez minutos. Cuando empatamos pensé que nos íbamos al alargue. Una ganas de llorar porque ya la habíamos pasado mal con Cabo Verde. Este partido lo arrancamos perdiendo peor. Fue un alivio tremendo", contó.
La admiración por Lionel Messi también se hizo presente entre los festejos. "Yo amo a Argentina y creo que Messi se merece dos Mundiales", afirmó uno de los hinchas.
Barrios unidos por la Selección
La celebración reunió a vecinos de distintos barrios de Paraná que aprovecharon la clasificación para compartir el momento con amigos y familiares.
Desde Anacleto, Rocamora y otros puntos de la ciudad llegaron grupos enteros con camisetas, banderas y bombos.
"Sufrimos todo el partido, pero gracias a Dios pudimos remontarlo al último", comentó un grupo de jóvenes de la zona de Rocamora antes de sumarse a los cánticos.
En pocos minutos, la plaza se transformó en una gran tribuna popular. La batucada comenzó a sonar con fuerza, aparecieron redoblantes y las canciones dedicadas a la Selección se multiplicaron entre saltos y abrazos.
Promesas, cábalas y mucha fe
Como ocurre en cada Mundial, tampoco faltaron las cábalas. Uno de los hinchas sorprendió al contar que había anticipado el resultado.
"Soñé el 3 a 2. Los tres primeros partidos los soñé y hoy soñé otra vez el 3 a 2. Llegamos a la final", aseguró convencido.
Otros recordaron el tradicional "congelamiento" al arquero rival y coincidieron en que la fe nunca se perdió, incluso cuando Argentina estaba contra las cuerdas.
"Hay que tener fe y esperanza. Estos pibes nos están representando", afirmó otro simpatizante.
Lágrimas, abrazos y una plaza desbordada
La emoción también quedó reflejada en quienes no pudieron contener las lágrimas.
"Me lloré todo el partido. Cuando íbamos perdiendo empecé a llorar y no lo quise ver más. Después volví y empezaron los goles", contó un hincha, todavía conmovido.
Otro resumió lo que significó la remontada con una frase sencilla. "Pensé que nos íbamos... y después vino el milagro."
Mientras tanto, la Plaza 1° de Mayo continuaba llenándose de gente. Los bocinazos no cesaban, las banderas flameaban y los cánticos seguían retumbando en el centro de Paraná, donde el triunfo de la Selección argentina volvió a unir a miles de personas en una celebración que prometía extenderse durante toda la noche.