La crecida del río Paraná presenta señales de estabilización en el sector de Yacyretá, donde se anticipa un posible descenso gradual hacia el fin de semana. Sin embargo, esta tendencia no implica una baja inmediata frente a la capital entrerriana, donde el Instituto Nacional del Agua (INA) prevé que el nivel continúe aumentando durante los primeros días de noviembre.
Según la última información dada a conocer por Meteored, las previsiones de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) indican que los caudales del río Paraná podrían comenzar a estabilizarse después de varias semanas de valores elevados. Sin embargo, distintas localidades ribereñas de Argentina y Paraguay continúan por encima de sus niveles de alerta.
Por su parte, Ámbito también informó sobre las perspectivas de un descenso gradual hacia el fin de semana. No obstante, las proyecciones permanecen sujetas a las precipitaciones y a los aportes de agua provenientes de los sectores superiores de la cuenca.
Yacyretá recibe casi el doble del caudal habitual
De acuerdo con el reporte de la entidad binacional, el caudal que ingresaba a la represa rondaba los 33.500 metros cúbicos por segundo, mientras que las previsiones para los días siguientes se ubicaban entre 33.000 y 35.000 metros cúbicos por segundo.
Meteored señaló que los registros permiten dimensionar la magnitud de la creciente: durante septiembre, los caudales superaron un 37% los promedios históricos mensuales, mientras que en octubre el incremento alcanzó aproximadamente el 100%. Esto significa que Yacyretá recibe cerca del doble del volumen de agua habitual para esta época del año.
La ausencia de precipitaciones de relevancia hidrológica prevista hasta este viernes favorecería una mayor estabilidad. Sin embargo, el comportamiento del río depende de una extensa cuenca y de los aportes provenientes de distintos sectores, por lo que la situación continúa bajo vigilancia.
Ituzaingó y Ayolas permanecen en alerta
En Ituzaingó, Corrientes, el Paraná registró el martes una altura de 4,31 metros, por encima del nivel de alerta de 3,50 metros y del umbral de evacuación establecido en 4 metros.
Las proyecciones de Yacyretá contemplaban alturas de entre 4,10 y 4,30 metros para los días siguientes. Aunque estos valores representan una posible disminución, todavía se mantienen por encima del umbral de evacuación de esa localidad.
En Ayolas, Paraguay, el río se encontraba cerca de los 6 metros, también por encima de los niveles de alerta e inundabilidad. Según detalló Meteored, Yacyretá emitió 11 alertas precautorias desde el inicio del incremento sostenido de los caudales.
Qué se espera para el río frente a Paraná
Mientras se proyecta una estabilización cerca de Yacyretá, el panorama para la capital entrerriana presenta diferencias. Según las previsiones difundidas por el INA, el río podría alcanzar aproximadamente 4,60 metros frente a Paraná hacia el 10 de noviembre.
El organismo no prevé evacuaciones por el momento, aunque mantiene el seguimiento de las condiciones hidrológicas. La evolución dependerá especialmente de las precipitaciones que puedan registrarse durante noviembre en los distintos sectores de la cuenca.
Por eso, el posible descenso cerca de la represa no debe interpretarse como el final de la creciente en Entre Ríos. El desplazamiento del agua hacia los tramos inferiores requiere tiempo y puede modificar las alturas observadas en las localidades ribereñas.
Advierten sobre posibles nuevas crecidas durante el verano
Otro factor de preocupación es la perspectiva climática para los próximos meses. Según consignó Meteored, Yacyretá advirtió que las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño podrían favorecer nuevos episodios de aguas altas entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Las precipitaciones abundantes en sectores de la cuenca podrían incrementar nuevamente los aportes de agua. De todos modos, la intensidad y distribución de las lluvias serán determinantes para establecer el impacto sobre cada tramo del río.
En este contexto, continúa siendo fundamental el monitoreo de los informes oficiales de Yacyretá y del INA. Aunque las previsiones muestran un posible alivio aguas abajo de la represa, los niveles elevados y la incertidumbre climática mantienen vigente la necesidad de prevención en las zonas ribereñas.