La causa por el asesinato de Jeremías Monzón sumará esta semana una instancia determinante con la realización de audiencias en cámara Gesell a menores de edad vinculados al expediente. Las declaraciones, previstas para el martes 12 de mayo, son consideradas clave para avanzar en el esclarecimiento del hecho.
Se trata de un procedimiento de anticipo jurisdiccional de prueba, utilizado para preservar testimonios relevantes en investigaciones penales. En este caso, estarán centradas en dos menores no punibles que podrían aportar datos sobre la planificación del crimen y el rol de los involucrados.
Desde la querella sostienen que estos testimonios podrían resultar fundamentales para comprender la mecánica del ataque, ya que las pruebas reunidas hasta el momento —incluido un video incorporado a la causa— no permiten establecer con claridad el móvil del homicidio.
Los implicados
Entre los implicados se encuentra la novia de la víctima, una adolescente de 16 años, junto a otros tres jóvenes de entre 14 y 15 años. Jeremías había desaparecido el 18 de diciembre luego de salir al encuentro de su pareja, y su cuerpo fue encontrado cuatro días después en un descampado cercano al estadio del club Colón, hecho que generó una profunda conmoción social.
La causa, que en un primer momento se centró en un posible conflicto de pareja, comenzó a adquirir una dimensión mucho más compleja a partir de los elementos recolectados durante la investigación judicial.
El caso
Jeremías Monzón tenía 15 años y fue asesinado de 23 puñaladas en Santa Fe. La investigación judicial confirmó que tres menores de edad participaron del asesinato cometido el 18 de diciembre pasado.
El caso se descubrió el 22 de diciembre pasado, cuando la Policía de Santa Fe recibió un llamado en el que se alertaba sobre la presencia de un cuerpo en el predio ubicado frente a la rotonda del estadio de Colón y en el acceso al barrio Chalet, entre pastizales y tapado con cartones.
La autopsia determinó que Jeremías recibió 23 lesiones cortopunzantes durante el hecho y, para los investigadores, los homicidas actuaron sobre seguro y a traición. Se cree que la detenida lo citó y lo llevó al lugar donde lo esperaban sus dos cómplices: el crimen fue filmado.
La víctima vivía en la ciudad de Santo Tomé y poco antes de su muerte había compartido un video en el que un grupo de adolescentes mantiene relaciones sexuales con una adolescente de 16 años. Los victimarios: la misma chica que aparece en el video y otros dos adolescentes, de 14 años.
El crimen de Jeremías reavivó el debate sobre el régimen penal juvenil
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, respaldó la decisión del Gobierno nacional de incluir la Ley Penal Juvenil en el temario de sesiones extraordinarias del Congreso y reiteró la necesidad de revisar el esquema de imputabilidad en casos de delitos graves. “Completamente de acuerdo. Lo vengo planteando desde que era ministro de Seguridad. Creo que hay que ser muy claro contra el garantismo que tanto daño le ha hecho a la República Argentina”, señaló Pullaro.
“Nosotros pensamos todo lo contrario: el que comete un delito la tiene que pagar... Un delito de mayor tiene que ser juzgado con una pena de mayor. No es posible y no es real que hoy digamos que una persona de 14 años, como en el caso de Jeremías Monzón, no tenía la completa comprensión de sus actos mientras llevaba adelante este acto homicida”, dijo Pullaro.
El gobernador santafesino remarcó que se trata de una discusión estructural necesaria tanto para la provincia de Santa Fe como para la República Argentina y alertó sobre el uso de menores por parte de organizaciones criminales: “Hay estructuras delictivas que se cubren para que los delitos los cometa un menor”.
En ese contexto, consideró imprescindible adaptar la normativa a los desafíos actuales y que los menores que cometen delitos de extrema violencia respondan en función de la gravedad del acto y no solo de su edad. “Los menores que cometan delitos de extrema violencia tienen que pagarlos como los delitos que cometen y no en función de su edad”, resaltó.