Ante una multitud reunida en el Estadio Centenario de Montevideo, el papa León XIV alertó sobre la creciente indiferencia religiosa en Uruguay. Escuchó testimonios de jóvenes y familias, y pidió mantener la fe frente a las dificultades.
El papa León XIV advirtió que la fe dejó de transmitirse con la misma naturalidad entre generaciones y expresó su preocupación por la creciente indiferencia religiosa durante una vigilia celebrada en el Estadio Centenario de Montevideo. Ante una multitud, el pontífice analizó los desafíos de las comunidades cristianas en Uruguay y alentó a los fieles a perseverar en sus convicciones.
La celebración se desarrolló durante la segunda jornada de su visita a Uruguay, después de las actividades que encabezó en Paysandú. El encuentro reunió a miles de personas que ocuparon las tribunas del histórico estadio y recibieron al pontífice con cánticos mientras recorría el lugar en el papamóvil.
“¡Papa, León, te queremos un montón!”, corearon los asistentes. El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, utilizó una referencia futbolística para expresar la importancia de la visita: “Tener al Papa entre nosotros es un golazo”, manifestó ante los presentes.
La preocupación del Papa por la pérdida de transmisión de la fe
Durante su mensaje, publicó Infobae, León XIV se refirió al proceso de secularización de Uruguay, donde la Iglesia y el Estado permanecen separados desde 1919 y una minoría de la población se identifica como católica practicante.
El pontífice señaló que la disminución de la práctica religiosa representa un desafío para las comunidades cristianas, especialmente por las dificultades para transmitir las creencias a las nuevas generaciones.
“En muchos lugares, la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores y crece el número de quienes atraviesan buena parte de su vida sin una relación habitual con la Iglesia ni con la práctica religiosa”, expresó.
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— Noticias 5 (@5noticiasuy) November 7, 2026
También reconoció el esfuerzo de quienes mantienen sus convicciones en una sociedad donde la religión tiene menor presencia en la vida cotidiana. “Los creyentes que peregrinan en Uruguay han tenido que aprender a vivir y anunciar su fe en ese escenario”, sostuvo.
El mensaje se centró en la necesidad de sostener las prácticas religiosas sin medir su importancia únicamente por la cantidad de fieles o por la influencia social de la Iglesia.
El llamado a actuar con honestidad y perdonar
León XIV también dirigió un mensaje sobre las decisiones personales y la importancia de mantener los principios cristianos frente a situaciones difíciles.
“Cuando ser justo y honrado tenga un precio, páguenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen”, expresó durante su intervención.
El pontífice alentó a los asistentes a mantener sus convicciones incluso cuando esas decisiones impliquen dificultades personales o sociales.
Su mensaje retomó aspectos que había abordado durante otras actividades de la visita. En su primer discurso en Uruguay, ante el presidente Yamandú Orsi, había mencionado a José Gervasio Artigas para reflexionar sobre la familia, el trabajo y el cuidado de las personas enfermas.
Durante su paso por Paysandú también había hecho referencias al puente internacional que conecta esa ciudad con Colón, a los palmares y al mate, elementos vinculados con la identidad regional.
Una joven de Paysandú contó su recuperación después de 448 días internada
La vigilia incluyó testimonios de personas que compartieron experiencias personales relacionadas con la fe. Uno de los relatos fue el de Valentina, una joven de 20 años oriunda de Paysandú, quien atravesó una prolongada internación después de sufrir un accidente en el río.
La joven contó que su vida cambió tres años atrás, cuando su padre recibió un diagnóstico de cáncer. Tiempo después sufrió un accidente que le provocó quemaduras en el 50% del cuerpo. Mientras permanecía internada, su padre falleció, situación que la llevó a cuestionar sus creencias.
Según relató, su estado de salud llegó a ser tan grave que los médicos comunicaron a su entorno que no había posibilidades de recuperación. Sus familiares y allegados continuaron rezando a San José durante el tratamiento.
Después de 448 días de internación, Valentina logró recuperarse y compartió su experiencia con los asistentes. “Si estoy acá, totalmente sana, es literalmente gracias a Dios”, expresó la joven, quien atribuyó su recuperación a la fe que sostuvo durante ese período.
Los jóvenes hablaron de la soledad y las dificultades para vivir su fe
Durante el encuentro con el pontífice también se escucharon los testimonios de Federica y Giovanni, dos jóvenes que plantearon las dificultades que enfrentan para sostener sus creencias.
Federica habló sobre los sentimientos de vacío que experimentan algunos jóvenes y la búsqueda de respuestas frente a situaciones personales complejas.
Por su parte, Giovanni, de 22 años, relató que en ocasiones se siente solo por vivir su fe. Visiblemente emocionado, le preguntó al Papa cómo podía enfrentar esa situación y continuar con sus convicciones.
León XIV escuchó también a la familia Gutiérrez Hernández, que utilizó una comparación con el fútbol para plantear sus inquietudes sobre la vida cotidiana.
“¿En el partido de la vida cómo parar la pelota, levantar la mirada y jugarnos la camiseta?”, preguntaron sus integrantes.
Las intervenciones permitieron abordar cuestiones relacionadas con la soledad, la familia y la búsqueda de sentido, temas que el pontífice retomó en su respuesta.
El ejemplo de Belén y el mensaje para las comunidades cristianas
Frente a las inquietudes de los participantes, León XIV utilizó el ejemplo de Belén para explicar que las comunidades religiosas no deben evaluar su importancia únicamente por su tamaño o presencia social.
“Cuando somos pocos, cuando disminuyen las fuerzas o cuando comprobamos que nuestra presencia social ya no es la misma, existe el riesgo de empezar a juzgar nuestra situación con criterios muy humanos”, señaló.
A continuación, afirmó: “El Evangelio nos invita a mirar de otro modo”.
El pontífice sostuvo que las dificultades no deben impedir que los creyentes continúen con su compromiso religioso y comunitario. Su respuesta estuvo dirigida especialmente a quienes manifestaron sentirse aislados por sus convicciones.
El mensaje constituyó uno de los ejes centrales de la vigilia, en un país caracterizado por la fuerte separación entre la vida institucional del Estado y las prácticas religiosas.
Música y una multitud en el Estadio Centenario
La celebración comenzó con espectáculos musicales y representaciones teatrales mientras el público aguardaba la llegada de León XIV. Entre los artistas que participaron estuvo Lucas Sugo, quien recibió una ovación del estadio en un momento especialmente emotivo, tras la reciente muerte de una de sus hijas.
Lucas Sugo le cantó “Pescador de hombres” al papa León XIV en un Estadio Centenario colmado https://t.co/HlxI9WYBAi
— EL PAÍS (@elpaisuy) November 7, 2026
Durante la espera, los asistentes ensayaron canciones y consignas para recibir al pontífice. Con el paso de las horas, las tribunas comenzaron a llenarse hasta reunir a una multitud.
La organización había previsto alrededor de 60.000 entradas para el Estadio Centenario, además de unas 6.000 acreditaciones vinculadas con el encuentro.
La jornada concluyó con un mensaje centrado en la perseverancia, el perdón y la transmisión de la fe. León XIV alentó a los católicos uruguayos a mantener sus creencias y su compromiso comunitario, aun en un contexto de creciente indiferencia religiosa.