La morosidad de las familias aumentó de forma sostenida y golpea con más fuerza a las billeteras virtuales. El fenómeno se da en un contexto de tasas elevadas y refleja dificultades crecientes para afrontar deudas.
La morosidad de las familias volvió a subir en febrero y alcanzó niveles máximos en dos décadas, en un contexto de tasas de interés todavía elevadas que complican el pago de créditos y financiamiento cotidiano. Según datos de la Central de Deudores (CENDEU), el incumplimiento impactó con mayor fuerza en las billeteras virtuales, donde llegó al 29,9%, reflejando una tendencia extendida en todo el sistema financiero.
El incremento representó una suba de más de dos puntos respecto a enero y confirmó un deterioro progresivo en la capacidad de pago de los hogares. La dinámica no se limitó al segmento fintech: también se replicó en bancos tradicionales, lo que evidenció un fenómeno generalizado.
De acuerdo con la consultora 1816, el financiamiento total de entidades no financieras a familias explicó alrededor del 17% del total de créditos otorgados a ese segmento, lo que dimensionó el peso creciente de estas plataformas en el sistema.
Impacto en billeteras virtuales y bancos
Uno de los casos más significativos fue el de Mercado Pago, la billetera virtual más utilizada del país, que registró un salto en su ratio de irregularidad del 5,5% al 14,7% en el último año, con datos a enero. Este comportamiento marcó la velocidad con la que se deterioró la calidad crediticia en ese canal.
En el sistema bancario, la mora de las familias también mostró un aumento: pasó del 10,6% en enero al 11,2% en febrero. En paralelo, el incumplimiento de empresas subió levemente del 2,8% al 2,9%, mientras que el total del sector privado avanzó del 6,4% al 6,7%.
Estos datos, procesados por 1816, anticiparon cifras oficiales que el Banco Central debía publicar hacia fines de mes. La tendencia confirmó que el problema no era aislado ni circunstancial, sino parte de una dinámica más amplia.
Un fenómeno persistente y estructural
Con este resultado, la morosidad de las familias acumuló 16 meses consecutivos en alza y alcanzó su nivel más alto desde 2004. Para los analistas, el fenómeno dejó en evidencia una economía con crecimiento desigual.
“Esto consolida la idea de que hay una economía con récord de PBI e incluso de consumo privado, pero que al mismo tiempo está mostrando dificultades para derramar en amplios sectores de la sociedad”, señalaron desde 1816.
El informe agregó que el desempleo aumentó durante 2025 y que el salario real privado de enero —último dato disponible del Indec— se ubicó en el nivel más bajo de los últimos 18 meses, lo que afectó directamente la capacidad de pago.
Tasas altas y crédito caro
Otro de los factores centrales detrás del incremento de la morosidad fue el nivel de tasas de interés. Si bien el Gobierno logró estabilizar la tasa de referencia a corto plazo en torno al 20%, esto no se tradujo en una reducción significativa del costo de los préstamos personales.
A comienzos de abril, la Tasa Nominal Anual (TNA) para créditos personales a 30 días rondó el 70%, lo que implicó una Tasa Efectiva Anual (TEA) cercana al 100%. A esto se sumaron costos adicionales, como comisiones, seguros e impuestos, que elevaron el Costo Financiero Total.
El diferencial entre las tasas activas (las que cobran los bancos) y las tasas de referencia se ubicó en niveles inusuales para la última década, lo que encareció el acceso al crédito y aumentó el riesgo de incumplimiento.
Economía desigual y sectores en tensión
Desde la consultora también advirtieron que el crecimiento económico fue heterogéneo. Mientras sectores como el agro, la energía y la minería mostraron fuerte expansión, actividades intensivas en empleo como la industria, la construcción y el comercio evidenciaron debilidad.
“Es posible que el tipo de cambio tenga un rol, más allá de los efectos de una apertura comercial que potencia a sectores con mayores ventajas comparativas”, señalaron.
Este contexto generó una recuperación desigual, donde parte de la población quedó rezagada y con mayores dificultades para afrontar obligaciones financieras.
Perspectivas y medidas oficiales
El fenómeno de la morosidad alcanzó a 28 de las 30 principales entidades financieras del país, que concentran más del 95% del crédito. Esto reforzó la idea de un problema sistémico.
Semanas atrás, el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que era clave “seguir bajando la inflación, que bajen las tasas y que los bancos den plazos para que la gente se vaya acomodando”. Además, consideró que el aumento de la mora era un efecto transitorio.
En ese marco, el Banco Central dispuso una baja de encajes del 50% al 45% para intentar flexibilizar las condiciones monetarias y estimular el crédito. Sin embargo, desde la consultora Outlier advirtieron que el impacto sobre las tasas sería limitado, publicó Infobae.
Proyecciones del sistema financiero
Desde el sector financiero, la calificadora Moody’s anticipó que los niveles de morosidad continuarían deteriorándose en el corto plazo antes de comenzar una estabilización gradual hacia mediados de 2026.
El informe también señaló que los cargos por incobrabilidad presionaron la rentabilidad de los bancos en un contexto más competitivo. A futuro, el crecimiento del crédito podría compensar parcialmente esa presión, aunque con mayor exposición al riesgo.
En este escenario, la evolución de la morosidad de las familias se mantuvo como una variable clave para medir la sostenibilidad del crecimiento económico y la capacidad de recuperación del consumo interno.