El mapa político mundial atraviesa este domingo una jornada decisiva con elecciones simultáneas en Japón, Portugal y Tailandia, donde se enfrentan proyectos de continuidad conservadora y demandas de reformas institucionales profundas.
El mapa político mundial vive este domingo una jornada de alta intensidad con procesos electorales clave en tres naciones estratégicas que concentran la atención internacional. Japón, Portugal y Tailandia celebran comicios que no solo definirán liderazgos nacionales, sino que también marcarán el pulso entre la continuidad conservadora y la búsqueda de reformas estructurales en contextos políticos muy distintos.
En Japón, la primera ministra Sanae Takaichi obtuvo un triunfo que consolida la hegemonía del Partido Liberal Democrático y ratifica su agenda nacionalista.
Según las proyecciones de la cadena pública NHK, la coalición gobernante habría alcanzado una supermayoría de hasta 328 escaños en la Cámara de Representantes, superando con creces los 233 necesarios para gobernar en solitario y abriendo la puerta a una posible reforma de la Constitución, uno de los objetivos históricos del conservadurismo japonés.
Portugal y emergencia climática
En simultáneo, Portugal regresó a las urnas para definir al sucesor de Marcelo Rebelo de Sousa, en lo que representa la primera segunda vuelta presidencial en cuatro décadas dentro del país ibérico. La contienda enfrenta al socialista moderado António José Seguro, gran favorito según los sondeos previos, contra el dirigente de extrema derecha André Ventura.
La jornada electoral estuvo condicionada por los temporales e inundaciones que azotaron al país en las últimas dos semanas, obligando a postergar el sufragio en catorce localidades afectadas hasta el próximo 15 de febrero.
Pese a las inclemencias climáticas que causaron víctimas fatales y destrozos materiales, los centros de votación operaron con normalidad en la mayor parte del territorio para definir el futuro árbitro de la política portuguesa, en una elección seguida de cerca por toda Europa.
Tailandia y el dilema de la reforma institucional
Por su parte, Tailandia cerró sus colegios electorales tras una doble jornada que incluyó elecciones generales anticipadas y un plebiscito histórico sobre la necesidad de reemplazar la Constitución de origen militar redactada en 2017, uno de los principales reclamos de los sectores reformistas.
La magnitud del proceso quedó reflejada en la participación ciudadana. Casi 53 millones de tailandeses participaron de una carrera a tres bandas donde el progresista Partido Popular, liderado por Natthaphong Ruengpanyawut, se perfila como el favorito en votos, aunque enfrenta el desafío de las coaliciones tradicionales.
El recuento final determinará si el país asiático logra finalmente una estabilidad institucional duradera o si la fragmentación parlamentaria obliga a nuevas y complejas negociaciones.