REDACCIÓN ELONCE
Veterinario advirtió a Elonce sobre los riesgos que el calor extremo representa para la salud de los animales de compañía y brindó recomendaciones fundamentales para prevenir golpes de calor.
Las altas temperaturas que se registran en la región no solo afectan a las personas, sino también a los animales de compañía. En este contexto, veterinarios advierten sobre los riesgos que el calor extremo representa para la salud de perros y gatos y brindan una serie de recomendaciones fundamentales para prevenir golpes de calor.
El veterinario Álvaro Fernández, especialista en animales de compañía, explicó a Elonce que las mascotas no regulan la temperatura corporal de la misma manera que los humanos. “Los perros y los gatos no transpiran; su principal mecanismo de termorregulación es el jadeo, que puede volverse insuficiente cuando las temperaturas son muy elevadas”, señaló.
Según el profesional, una de las principales consecuencias del calor excesivo es la hipertermia, que en casos graves puede derivar en un golpe de calor, una situación potencialmente mortal. Los primeros signos de alerta suelen ser jadeo intenso y salivación excesiva, seguidos de mucosas enrojecidas, decaimiento y, en cuadros severos, convulsiones.
Para prevenir estas situaciones, Fernández remarcó la importancia de garantizar agua limpia y fresca durante todo el día, renovándola de manera frecuente. En el caso de los animales que permanecen en patios o espacios abiertos, es indispensable que cuenten con zonas de sombra y buena ventilación.
Otro aspecto clave es la alimentación. El veterinario recomendó darles de comer en los horarios más frescos, preferentemente a primera hora de la mañana, ya que el proceso digestivo incrementa la temperatura corporal.
Ante la sospecha de un golpe de calor, el especialista indicó que se debe actuar de inmediato: mojar al animal con agua a temperatura ambiente (nunca fría), especialmente en patas, cuello, orejas y boca. “El agua fría puede ser contraproducente porque provoca vasoconstricción y dificulta la disipación del calor”, aclaró. Si el estado del animal no mejora rápidamente, es fundamental acudir de urgencia al veterinario.
En relación al pelaje, Fernández desmitificó la idea de rapar a los perros durante el verano. “El pelo cumple una función de aislamiento y protección de la piel frente al sol. No recomendamos pelarlos, ya que su piel no está preparada para la exposición directa”, explicó.
Finalmente, recordó que los paseos deben realizarse temprano por la mañana o al atardecer, evitando las horas de mayor radiación solar, y apeló a la responsabilidad de las familias: “Muchas veces, sin darnos cuenta, con nuestras actividades ponemos en riesgo el sistema de termorregulación de las mascotas”. Elonce.com