REDACCIÓN ELONCE
El periodista Jorge Riani habló sobre el caso de la familia Gill y afirmó que “es una herida abierta que tenemos todos los entrerrianos”. También habló sobre la personalidad del principal sospechoso: Alfonso Goette.
El pasado 13 de enero se cumplieron 24 años de la desaparición de la familia Gill en Crucesitas Séptima, departamento Nogoyá y el caso volvió a instalarse en la agenda pública sin avances concretos ni respuestas judiciales respecto a qué sucedió con Rubén “Mencho” Gill, Margarita Gallegos y sus hijos María Ofelia, de 12; Osvaldo José, de 9; Sofía Margarita, de 6; y Carlos Daniel, de 2.
El periodista Jorge Riani, quien investigó el expediente y dialogó con distintos protagonistas de la causa, sostuvo a Elonce que se trata de un hecho de extrema gravedad que permanece impune y que interpela a toda la sociedad entrerriana.
“Todos los años tenemos que renovar la pregunta en torno a un caso que es espeluznante. No se me ocurre mejor frase que decir que nos interpela como sociedad. Es una herida abierta que tenemos todos los entrerrianos”, expresó Riani al referirse a la desaparición de Rubén “Mencho” Gill, su esposa e hijos que fueron vistos por última vez cuando regresaban al campo La Candelaria.
El periodista rechazó de manera categórica la explicación que en un primer momento sostuvo el sistema judicial, que apuntaba a una supuesta desaparición voluntaria. “No es que se fueran de vacaciones como el sistema pretendió hacerlo creer. Esa explicación estaba destinada a caerse, y se cayó”, afirmó.
“Impune”
Riani remarcó que el caso debe analizarse desde una responsabilidad más amplia del Estado. “Cuando digo que se mantiene impune, ya estoy dando una orientación. Esto no fue una desaparición en los términos en que el sistema trató de explicarlo. Estoy hablando del Estado en su conjunto, que tenía que dar respuestas y no las dio”, sostuvo.
En ese sentido, consideró que la falta de avances consolidó una deuda social. “Tengo la convicción de que estamos frente a un caso aberrante, de una extrema gravedad, y que nosotros, los entrerrianos, no le pudimos dar respuestas”, señaló.
Sospechas que son certezas
Durante su investigación, Riani tomó contacto con testimonios y con declaraciones de actores clave del expediente. Y mencionó las entrevistas que el excomisario Juan Antonio Rossi y el juez Elvio Garzón, brindaron a Elonce la semana pasada.
Sobre Rossi indicó que “dice mucho, pero también hay cosas que no puede decir porque el mismo sistema judicial no dio respuestas”; y en relación a las declaraciones del juez Garzón este último, recordó que “fue el primer querellante en un momento que no estaba la figura de la querella para los hermanos. Trabajó muy bien, pero contra la desidia, nadando contracorriente de un sistema que no imaginó lo peor o no lo quiso imaginar o lo desechó, vaya a saber por qué y sin embargo tenemos la presunción que estamos frente a un crimen serial”.
“Garzón dice que está convencido de que los cuerpos podían estar dentro del campo La Candelaria”, propiedad de Alfonso Goette.
El rol del dueño del campo: Alfonso Goette
Riani también se refirió al perfil del entonces propietario del campo donde se centraron las sospechas. “En su patrón mental creía que era un alemán y me encontré con un personaje con un esquema psicológico muy complicado”, relató, y agregó: “estoy convencido que era un racista, alguien me dijo era un nazi, pensé que era una caracterización genérica, pero encontré que ese mote tenía cierto asidero”. Además, recordó que “había antecedentes muy graves: maltratos extremos a empleados y la desaparición previa de un peón paraguayo por el que nadie reclamó”, indicó.
Uno de los momentos más impactantes de la investigación, que describe Riani, estuvo vinculado a una búsqueda en el lugar. “Se clavó un hierro en la tierra, se detectó que había sido removida y apareció un olor nauseabundo. Los forenses estaban convencidos de que estaban frente a una evidencia clara, y que estaban resolviendo el caso, pero no se pudo avanzar más ni encontrar más que ese olor fétido. Además Goette tenía explicación para todo y dijo que era un pozo negro”.
El miedo y el silencio
Para Riani, quien haya sido el responsable de la desaparición de la familia, “sólo no lo hizo” y coincidió con la hipótesis que a los Gill los mataron.
Consultado sobre por qué nunca aparecieron testimonios decisivos, incluso tras la muerte del principal sospechado, el dueño de La Candelaria, Riani apuntó al miedo. “Esa persona sembró el miedo. Había mensajes intimidatorios permanentes durante las búsquedas. Los testimonios que dan son horrendos y las personas que tenían que convivir con la búsqueda, cuentan que ponía víboras enroscadas en el picaporte del lugar donde los forenses guardaban las cosas o que aparecían perros decapitados el día que llegó la División Canina de Rosario; y todo eso fue generando miedo”.
“Esta persona (Goette) intimidaba y hay gente que quedó con ese miedo. Lamentablemente sigue hermético y todos los intentos fueron infructuosos. Se dice que el paso del tiempo es el principal aliado de la impunidad y en este caso quedó demostradísimo”, mencionó Riani.
Finalmente, el periodista lamentó que el paso del tiempo haya jugado a favor de la impunidad. “Se trabajó mucho y bien, pero fuera de tiempo, y mal cuando había que trabajar. Lamentablemente los operadores del sistema no estuvieron a la altura y hoy, 24 años después, seguimos haciéndonos la misma pregunta: ¿dónde está la familia Gill?”, concluyó. Elonce.com