REDACCIÓN ELONCE
La final de criadores volvió a ocupar un lugar central en el Festival de Jineteada y Folclore de Diamante. Desde la Asociación de Criadores de Caballos para Destrezas Gauchas y el equipo veterinario explicaron a Elonce cómo se organiza la competencia, el cuidado animal y la selección de los potros.
Destrezas Gauchas en el Festival de Diamante volvió a ser uno de los ejes técnicos y organizativos de la última noche del 54º Festival Nacional de Jineteada y Folclore, con la realización de la esperada final de criadores, una competencia que nuclea a tropilleros de todo el país y pone en valor el trabajo previo que existe detrás de cada potro que sale al campo.
En ese marco, referentes de la Asociación de Criadores de Caballos para Destrezas Gauchas y del equipo veterinario explicaron cómo se estructura el certamen, cuáles son los criterios de selección de los animales y qué controles se aplican para garantizar condiciones justas y sanitarias adecuadas en una de las competencias más exigentes del calendario nacional.
Un circuito anual que desemboca en Diamante
Cacho Altabe, vicepresidente de la Asociación de Criadores de Caballos para Destrezas Gauchas, explicó que la entidad nuclea a criadores de todo el país y organiza un circuito anual de competencias. “Estamos en representación de la Asociación de Criadores de Caballos para Destrezas Gauchas, que nuclea a los criadores de caballos de jineteada y realiza durante el año distintos eventos en diferentes jineteadas”, relató a Elonce.
Según detalló, un segmento específico de esos encuentros está destinado a clasificar a los tropilleros para la final que se realiza en Diamante. “Durante el año se hacen aproximadamente unas diez clasificaciones y el que gana ya queda con su lugar en la final”, explicó.
Altabe destacó además el valor simbólico y deportivo de competir en el festival. “Tenemos que agradecer antes que nada a la Comisión de Diamante que nos da la posibilidad de realizar la final en este evento tan importante. Cualquier criador o tropillero quiere llegar acá, quiere participar de Diamante, porque es una fiesta en la que todo el que está en el ambiente quiere estar”, remarcó.
La competencia de “cuero tendido”
La final de criadores se desarrolla en la categoría conocida como “cuero tendido”, una de las más tradicionales y exigentes dentro de la jineteada. “Se compite en una categoría que se llama cuero tendido. Es bocado y riendas, con un cojinillo, un cuero de oveja y un pegual que lo sostiene, nada más”, explicó el dirigente.
En ese esquema, cada tropillero participa con tres potros por fecha clasificatoria y, en el caso de la final, también presenta tres animales. “En esta oportunidad llegaron nueve tropilleros y hay 27 potros para realizar esta final de cuero tendido”, precisó Altabe.
La modalidad apunta a resaltar las condiciones naturales del caballo y la preparación previa, sin elementos adicionales que puedan alterar el desempeño. “El jinete participa con las pinchas tradicionales y todo se basa en el trabajo previo del potro”, señaló a Elonce.
Qué se busca en un caballo de jineteada
Consultado sobre las características de un caballo candidato a destacarse en este tipo de competencias, Altabe utilizó una expresión bien campera. “Toda espina que va a pinchar de chiquita tiene punta”, dijo, para graficar que la aptitud suele verse desde temprano.
“El caballo criado para esto, ya muestra condiciones. Se observa su movimiento, su manera de desenvolverse, incluso, cuando se lo ata al palo. Ahí ya se notan las distintas actitudes”, explicó.
Detalló que se buscan animales rústicos, generalmente de tipo criollo o mestizo, no demasiado altos, de buen cuero y con carácter. “Después tiene que estar muy bien acondicionado en el palenque, cuando se lo encilla, antes de largarlo y cuando se lo va a agarrar. Son todos aspectos que tenemos en cuenta”, indicó al dialogar con Elonce.
Altabe subrayó que el objetivo no es la crítica sino la mejora constante. “Siempre tratamos de sumar un granito de arena para que el trabajo de los tropilleros sea cada vez más profesional dentro de un campo de jineteada”, afirmó.
El rol sanitario y el registro de los potros
Además del aspecto competitivo, la final de criadores contó con un estricto control veterinario. Emiliano Lali, integrante del equipo de Destrezas Gauchas, explicó que su función estuvo vinculada a la inscripción y a la sanidad animal.
“Nosotros lo que hacemos es inspeccionar los caballos y ver que tengan las condiciones sanitarias para incorporarlos a la raza”, señaló a Elonce. Según explicó, el proceso es similar al de cualquier sociedad rural: primero se realiza un registro base de los padres, que luego permite conformar el registro definitivo.
Ese registro identifica a los caballos conocidos como “pura sangre de Destrezas Gauchas”, es decir, aquellos que son hijos de padre y madre registrados. “A cada caballo se le coloca un número de chip, que va a ser su identificación única”, explicó a Elonce
Identificación y transparencia en la competencia
El uso del chip cumple un rol central en competencias donde muchos animales presentan características físicas similares. “En caballos de pelajes oscuros o que no tienen señas particulares, la única forma de identificar que es uno y no otro es con ese número”, detalló Lali.
Esa identificación permite, además, llevar un registro completo del animal. “A partir de eso podemos hacer un registro de progenia, saber quiénes son los padres o los servicios que va realizando”, explicó a Elonce.
En el caso puntual del Festival de Diamante, el control veterinario también apunta a garantizar la equidad deportiva. “Acá se compite con potros, que son caballos medianamente nuevos y con pocas echadas. Para que sea justo para todos, se corrobora que realmente sean esos los caballos”, indicó.
Un trabajo invisible pero fundamental
Tanto desde la Asociación de Criadores como desde el equipo veterinario coincidieron en que el público suele ver solo el momento final de la jineteada, pero detrás existe un trabajo sostenido durante todo el año. Clasificaciones, selección genética, controles sanitarios y preparación forman parte de un engranaje clave para que la competencia se desarrolle con profesionalismo y respeto por el animal.
La final de criadores en Diamante volvió a mostrar ese costado menos visible del festival, donde Destrezas Gauchas, criadores y veterinarios cumplen un rol central para sostener una tradición que combina cultura, identidad y reglas cada vez más claras dentro del campo de jineteada.