A tres años de su retiro de los escenarios, Joan Manuel Serrat reflexionó sobre su presente y el vínculo que mantiene con la música tras una carrera de más de seis décadas. “Cantar ha sido mi oficio y así lo he tenido a honra toda mi vida”, afirmó, al reivindicar el valor del trabajo como identidad
Joan Manuel Serrat, retirado de los escenarios desde diciembre de 2022, transitó un año marcado por reconocimientos que reafirmaron la vigencia de su figura artística y cultural. A los 82 años, el cantautor sostuvo que no se siente jubilado y compartió reflexiones sobre su presente, el sentido del oficio y la necesidad de comprender las diferencias.
El artista, apodado el Noi del Poble Sec —expresión en catalán que significa “el chico del Pueblo Seco” de Barcelona, donde nació y se crió— ofreció su último concierto en diciembre de 2022 en el Palau Sant Jordi, tras más de seis décadas de trayectoria. Desde entonces, su obra continuó siendo reconocida a nivel internacional.
Durante 2025, Serrat recibió la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña y fue distinguido en Guadalajara, México, donde fue nombrado doctor honoris causa y recibió las llaves de la ciudad. Estos homenajes coincidieron con su cumpleaños número 82, celebrado el pasado 27 de diciembre.
Fue precisamente en la capital del estado de Jalisco donde el músico pronunció un discurso emotivo al recibir esa distinción. En sus palabras, describió su situación actual con serenidad y gratitud. “Me encuentro bien. Tengo una salud, si no entramos en detalles, muy aceptable”, expresó, y destacó el afecto del público y la posibilidad de haber compartido su camino con grandes compañeros.
El valor de los oficios y su jubilación
El creador de Mediterráneo defendió el valor del canto como oficio y como parte constitutiva de su identidad. “Cantar ha sido mi oficio y así lo he tenido a honra toda mi vida”, señaló, y reflexionó sobre la importancia de los oficios en una sociedad que, según advirtió, tiende a perder el orgullo por el trabajo entendido como vocación cotidiana.
Al referirse a su despedida de los escenarios, Serrat explicó que la decisión no implicó un alejamiento de la música, sino de la exigencia de la rutina artística. “No me siento jubilado en ninguna acepción de la palabra”, afirmó, al tiempo que aclaró que optó por dar un paso al costado antes de que el desgaste alterara el vínculo con una actividad que definió como esencial en su vida.
Barcelona: "espacio del conocimiento y convivencia"
Finalmente, el cantautor dedicó un tramo más extenso de su mensaje a reflexionar sobre Barcelona y la identidad de sus habitantes. Se definió como parte de una ciudad que, más allá de su proyección turística y deportiva actual, construyó históricamente su prestigio como un espacio de pensamiento, conocimiento y convivencia. Señaló que Barcelona supo ser un faro cultural, con una vocación profunda por el respeto mutuo y por la comprensión de lo que ocurre alrededor, difundió El Heraldo
En ese sentido, sostuvo que esa manera de entender el mundo forma parte del ADN de sus ciudadanos y es una herencia que trasciende generaciones. Serrat remarcó que el desafío contemporáneo pasa por no perder esa tradición de apertura y diálogo, y advirtió que muchas veces lo que se percibe como diferente no es más que el reflejo de la propia ignorancia. Con esa reflexión, cerró un mensaje que combinó identidad, memoria colectiva y una defensa de la convivencia como valor central.