Un especialista advirtió que el verano 2026 podría presentar una floración algal superior a la del año pasado, con fuerte impacto de las cianobacterias en el río Uruguay, lo que obliga a reforzar controles y medidas preventivas.
El avance de las cianobacterias en el río Uruguay vuelve a encender señales de alerta al inicio del verano. Según advirtió el biólogo Eduardo Etchepare, las actuales condiciones climáticas, ambientales y humanas permiten prever una temporada con una floración algal igual o incluso superior a la registrada el año pasado, un escenario que genera preocupación por sus consecuencias ambientales y sanitarias.
Las declaraciones del especialista se dieron tras participar de la segunda jornada de trabajo del año sobre floraciones algales, un encuentro que reunió a municipios de la costa del río Uruguay, organismos provinciales y la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU). Etchepare remarcó que, pese a haber sido convocados, no hubo representación de organismos nacionales, una ausencia que consideró preocupante frente a la magnitud del problema.
En ese contexto, subrayó que la CARU es el organismo con competencia exclusiva para la toma de datos y la difusión oficial de la información vinculada a las floraciones algales, una tarea clave para advertir a bañistas, actividades recreativas, plantas potabilizadoras y al sistema de salud.
Más información, pero en un escenario más complejo
“Lamentablemente llegamos a esta temporada en una situación peor que la del año pasado, aunque con mucha más información”, sostuvo Etchepare. En ese sentido, advirtió que las acciones preventivas suelen implementarse de manera tardía, cuando el fenómeno ya está instalado y los riesgos para la población son mayores.
El especialista explicó que las cianobacterias, conocidas popularmente como “verdín”, existen desde hace miles de millones de años y son esenciales para la vida en la Tierra. Sin embargo, el actual desbalance ambiental favorece su proliferación descontrolada, impulsada por altas temperaturas, abundantes lluvias, aguas estancadas y el aporte constante de nutrientes como nitrógeno y fósforo provenientes de la agroindustria.
“El calentamiento global llegó para quedarse y hoy contamos con información suficiente para anticipar lo que puede ocurrir”, señaló a Diario Río Uruguay. Las lluvias intensas del último año incrementaron el arrastre de nutrientes hacia el río Uruguay y el lago de Salto Grande, creando condiciones ideales para la superpoblación de algas.
Prevención y soluciones posibles
Etchepare aclaró que las cianobacterias en el río Uruguay no son un fenómeno inevitable. Recordó que durante la sequía 2022-2023 no se registraron floraciones algales, lo que demuestra el rol clave del ingreso de nutrientes asociado a las lluvias.
Entre las soluciones, destacó la necesidad de reducir el aporte de fósforo y nitrógeno, proteger las líneas de ribera con cortinas verdes y preservar humedales, que funcionan como filtros naturales. También lamentó el desfinanciamiento científico y la falta de respuestas a nivel nacional. “Tenemos datos y herramientas; si no las usamos, esta situación solo va a empeorar”, concluyó.