La guerra en Medio Oriente se agravó con nuevos ataques de Irán sobre Israel y el rechazo a negociaciones impulsadas por Donald Trump. El conflicto impactó en el comercio global y elevó el precio del petróleo.
La guerra en Medio Oriente se profundizó con una nueva escalada militar luego de que Irán lanzara múltiples ataques con misiles sobre Israel y rechazara públicamente cualquier tipo de negociación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien había mencionado avances en posibles conversaciones.
Durante la madrugada del martes, fuerzas iraníes ejecutaron una serie de lanzamientos de misiles que impactaron en territorio israelí. En Tel Aviv, uno de los proyectiles logró atravesar el sistema de defensa aérea y explotó en una zona céntrica, provocando daños materiales y al menos cuatro heridos leves.
El misil, equipado con una ojiva de aproximadamente 100 kilos, generó destrozos en edificios cercanos, rompió ventanas y dejó una densa columna de humo. Según informó el rescatista Yoel Moshe, las personas afectadas presentaron lesiones leves, mientras se desplegaban operativos de emergencia en la zona.
Ataques cruzados y respuesta militar
En simultáneo, Israel intensificó su ofensiva aérea contra objetivos estratégicos en Irán. Las fuerzas israelíes confirmaron bombardeos sobre más de 50 blancos, entre ellos centros de comando, depósitos de armamento y lanzadores de misiles vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y al Ministerio de Inteligencia.
Las explosiones se registraron tanto en el norte como en el centro de Teherán, donde se activaron los sistemas de defensa aérea. Las autoridades iraníes reportaron daños en distintas infraestructuras, en un contexto de creciente presión militar.
El conflicto también dejó consecuencias en otras regiones. En la ciudad iraní de Tabriz, un ataque sobre una zona residencial provocó al menos ocho muertos y 28 heridos, lo que elevó la preocupación internacional por el impacto humanitario de la guerra.
Negativa iraní y tensión diplomática
A pesar de los intentos de acercamiento mencionados por Donald Trump, desde Irán desmintieron cualquier tipo de negociación. La embajada iraní en Sudáfrica publicó un mensaje irónico en redes sociales, interpretado como una burla a la propuesta estadounidense sobre el control compartido del estrecho de Ormuz.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, calificó esas versiones como “fake news”, reforzando la postura oficial de Teherán de no entablar diálogo en el actual contexto.
En paralelo, distintos actores internacionales buscaron mediar en el conflicto. Pakistán se ofreció como sede para posibles conversaciones, mientras que Egipto y varios países del Golfo actuaron como intermediarios informales, aunque sin resultados concretos hasta el momento.
Reorganización interna y expansión regional
En medio de la escalada, Irán avanzó en una reorganización de su estructura de seguridad. Mohammad Baqer Zolqadr asumió como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, tras la muerte de Ali Larijani en un reciente ataque atribuido a Israel.
El conflicto, iniciado el 28 de febrero tras una ofensiva de Estados Unidos e Israel contra el programa nuclear iraní, se expandió rápidamente a nivel regional. Teherán respondió con ataques a países que alojan bases estadounidenses y con acciones sobre infraestructura energética.
Además, el estrecho de Ormuz permaneció prácticamente cerrado, afectando una de las principales rutas de comercio de petróleo y gas del mundo, por donde circula cerca del 20% de los suministros globales.
Impacto económico global y mercados en alerta
La escalada de la guerra en Medio Oriente tuvo un impacto inmediato en la economía global. El precio del petróleo Brent superó nuevamente los 100 dólares por barril, mientras que el WTI registró una suba del 4,3%, alcanzando los 91,93 dólares.
La Agencia Internacional de Energía advirtió que se trata de la mayor disrupción en el suministro energético de los últimos años. El analista Tony Sycamore, de la firma IG, sostuvo que “el contexto sigue siendo extremadamente frágil”.
La incertidumbre en los mercados también se reflejó en la volatilidad de activos financieros y en la preocupación por una eventual interrupción prolongada del comercio energético global.
Estados Unidos refuerza su presencia militar
En este escenario, Estados Unidos incrementó su despliegue en la región con el envío de miles de marines, lo que alimentó las especulaciones sobre una posible ofensiva de mayor escala. Entre los objetivos potenciales se mencionó la isla de Kharg, clave para la infraestructura petrolera iraní.
Donald Trump decidió postergar por cinco días un eventual ataque a instalaciones energéticas, condicionando esa decisión a la reapertura del estrecho de Ormuz por parte de Irán, publicó Ámbito.
Mientras tanto, su enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner mantuvieron contactos indirectos con funcionarios iraníes, en un intento por abrir un canal diplomático que, hasta ahora, no mostró avances concretos.
La dinámica actual reflejó un escenario de máxima tensión, con ataques simultáneos, escasos canales de negociación efectivos y una creciente internacionalización del conflicto, cuyo impacto ya se hizo sentir tanto en la región como en la economía global.