El brote de ébola en el Congo continúa agravándose y las autoridades sanitarias reportaron un fuerte incremento de casos. La OMS elevó el nivel de riesgo dentro del país a la categoría de “muy alto”.
El brote de ébola en el Congo sigue expandiéndose y encendió las alarmas de las autoridades sanitarias internacionales. El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo confirmó que la cifra de fallecidos ascendió a 82, mientras que los contagios confirmados llegaron a 452 en distintas regiones del país africano.
El principal foco de la enfermedad se encuentra en la localidad minera de Mongbwalu, ubicada en el norte y noreste del territorio congoleño. Allí se concentra la mayor cantidad de casos reportados desde el inicio del brote.
Los datos más recientes fueron difundidos a través de un boletín del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), que advirtió sobre una aceleración en la propagación de la enfermedad durante los últimos días.
Aumento acelerado de casos
Según el informe oficial, entre el jueves y el viernes se registraron 21 nuevas muertes y 71 contagios adicionales, una cifra que refleja la velocidad con la que avanza el virus en las comunidades afectadas, señaló C5N.
Las autoridades sanitarias señalaron que actualmente existe una “transmisión comunitaria rápida y continuada”, situación que complica las tareas de control epidemiológico y seguimiento de contactos.
Workers in the Democratic Republic of Congo built new facilities at a hospital in Bunia to meet the need posed by the latest Ebola virus outbreak pic.twitter.com/4jUowBbnvC
— Reuters (@Reuters) June 6, 2026
Además, al menos 258 personas permanecen hospitalizadas o aisladas bajo observación médica. Hasta el momento, ocho pacientes lograron recuperarse de la enfermedad, aunque los especialistas advierten que el escenario continúa siendo crítico.
La expansión hacia zonas fronterizas
La preocupación también crece en los países vecinos. La República Democrática del Congo comparte frontera con Uganda, donde ya fueron detectados 19 casos y se confirmaron dos fallecimientos vinculados al virus.
Ante esta situación, el Gobierno ugandés decidió cerrar la frontera el pasado 27 de mayo como medida preventiva para intentar frenar la circulación de personas y reducir el riesgo de propagación.
Las autoridades regionales mantienen una vigilancia permanente sobre los movimientos fronterizos y reforzaron los controles sanitarios en los principales puntos de ingreso y egreso.
Violencia e inestabilidad complican la respuesta
El combate contra el brote enfrenta obstáculos adicionales debido a la compleja situación de seguridad que atraviesan las provincias de Ituri y Kivu del Norte, donde también se detectó un crecimiento de los contagios.
Los enfrentamientos armados registrados en los últimos meses provocaron el desplazamiento de más de 100.000 personas y afectaron el funcionamiento de hospitales, centros de salud y equipos de asistencia desplegados en la región.
Frente a este panorama, la Organización Mundial de la Salud (OMS) decidió elevar el nivel de riesgo dentro de la República Democrática del Congo a la categoría de “muy alto”. Sin embargo, mantuvo el riesgo regional en “alto” y consideró que, por el momento, la amenaza para el resto del mundo continúa siendo “baja”.