REDACCIÓN ELONCE
La activista ambiental Glenda Mangia contó a Elonce la experiencia de Fundación CAUCE en la conferencia internacional contra la desertificación. La organización vinculó la salud del suelo con la alimentación sostenible y fortaleció alianzas regionales.
Fundación CAUCE participó de la COP17 de lucha contra la desertificación realizada en Mongolia, donde llevó las perspectivas de las comunidades locales y presentó a la agroecología como una herramienta para reducir la degradación del suelo. La organización, con sede en Paraná y alcance nacional, estuvo representada por la activista ambiental Glenda Mangia.
En diálogo con Elonce, Mangia calificó la experiencia como “muy positiva” y explicó que se trató de la segunda participación internacional de la institución en esta conferencia.
La primera experiencia se había producido en 2024, en Arabia Saudita, cuando CAUCE atravesó una instancia previa de acreditación ante la convención. En esta oportunidad, Mangia accedió a una beca destinada a fortalecer la presencia y capacitación de las organizaciones de la sociedad civil.
La agroecología en el escenario internacional
“La experiencia fue excelente porque conocimos organizaciones de todo el mundo y pudimos participar de espacios de decisión muy importantes, que institucionalmente nos brindan experiencia y nos ayudan a seguir interviniendo”, expresó la activista.
La conferencia abordó particularmente problemáticas relacionadas con la degradación del suelo, la desertificación y las sequías. En ese marco, CAUCE presentó su trabajo en agroecología y promoción de una alimentación sostenible.
La propuesta consistió en incorporar una perspectiva sanitaria y nutricional a las discusiones ambientales. Mangia explicó que existen dietas planificadas y respaldadas científicamente que permiten reducir el impacto ambiental generado por la producción de alimentos.
“Promovimos el consumo y la producción de alimentos que generan una menor presión sobre la degradación del suelo”, señaló. También advirtió que la vinculación entre nutrición y ambiente todavía no ocupaba un lugar central dentro de la conferencia.
“En general no hay trabajadores de la salud. El rol de CAUCE fue llevar la mirada de la nutrición y la salud, y realizar esa articulación entre la salud del suelo, la reducción de la degradación y la salud humana”, explicó.
El trabajo de CAUCE en los territorios
Fundación CAUCE trabaja desde 2018. Aunque su sede se encuentra en Paraná, desarrolla acciones en diferentes puntos del país y mantiene vínculos con organizaciones regionales dedicadas a la agroecología.
Mangia destacó que existe un creciente interés social por mejorar la alimentación y señaló que numerosos productores buscan transformar sus prácticas para adaptarlas a las necesidades ambientales.
Sin embargo, consideró que el contexto político no acompañaba ese proceso. Según afirmó, esa situación dificultó la expansión de los proyectos que la organización desarrolla en los territorios.
“Seguimos trabajando y articulando con muchas organizaciones. Buscamos alianzas territoriales que permitan que los temas que abordamos continúen expandiéndose”, manifestó.
Nuevas alianzas regionales
La participación en Mongolia también permitió establecer contactos con organizaciones de otros países. CAUCE presentó recientemente un proyecto conjunto con entidades de Perú, Bolivia y Argentina, cuyo resultado todavía se encontraba pendiente.
Además, la fundación inició conversaciones con representantes de Brasil, Chile y México para impulsar futuras iniciativas. “Formamos parte de una red internacional que se va ampliando y fortaleciendo en estos espacios”, valoró Mangia.
La referente explicó que las alianzas se desarrollarán de manera gradual para consolidar proyectos sostenibles y adaptados a las características de cada territorio.
La falta de políticas públicas
Al ser consultada sobre los principales obstáculos para avanzar con la agroecología, Mangia identificó a la falta de políticas públicas y financiamiento como el mayor desafío.
“La principal traba es la falta de apoyo tanto del Gobierno provincial como del nacional. Uno puede tener mucho conocimiento y estrategias, pero no contamos con recursos para acompañar a los productores durante la transición hacia la agroecología”, sostuvo.
También mencionó la reducción de los equipos técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) que acompañaban esos procesos productivos. De acuerdo con su análisis, esta situación obligó a las organizaciones sociales a redoblar esfuerzos para sostener sus resultados.
“Nuestros mejores aliados son las personas comprometidas, las organizaciones y los productores. Vamos generando vínculos con quienes siguen resistiendo, a pesar de que el contexto político no acompañe”, concluyó.