A menos de 48 horas de ingresar al reality de Telefe, el estilista rompió en llanto, habló de sus inseguridades y confesó que el encierro le despertó miedos familiares. El participante fue contenido por Andrea del Boca.
A menos de 48 horas de haber ingresado a la casa de Gran Hermano Generación Dorada, Kennys Palacios vivió su primera gran crisis emocional y dejó abierta la posibilidad de abandonar el juego. El estilista, reconocido por su amistad y trabajo junto a Wanda Nara, se mostró visiblemente angustiado en el patio y no pudo contener las lágrimas frente a sus compañeros.
“Me levanté para atrás. Me levanté preguntándome qué hago acá. No sé si está bien”, confesó entre sollozos, dejando en evidencia el impacto que el encierro comenzó a tener en él.
La contención de Andrea del Boca
La primera en acercarse fue Andrea del Boca, quien intentó tranquilizarlo con palabras de aliento. “Claro que está bien”, le respondió con tono maternal, alentándolo a confiar en sí mismo y a mostrarse auténtico dentro del reality.
Durante la charla, Kennys reveló una de sus inseguridades más profundas: la presión de ser identificado únicamente por su rol profesional. “Toda esa mochila me pesa. Siempre tratando de demostrar que soy más que eso”, expresó. La actriz reforzó su autoestima y lo animó a valorar su identidad más allá de las etiquetas.
El miedo por su familia
Más allá del juego, el estilista admitió que la preocupación por su madre es uno de los factores que más lo angustian. “Necesito saber de mi mamá también”, dijo entre lágrimas. El reciente fallecimiento del padre de Daniela De Lucía —quien debió abandonar la casa para despedirlo— impactó fuerte en los participantes y reactivó temores personales vinculados a la familia y la distancia.
Andrea le recordó que el programa cuenta con apoyo psicológico y le sugirió acudir al equipo profesional para canalizar sus emociones.
De la seguridad inicial a la crisis
El contraste con su ingreso es marcado. Cuando cruzó la puerta del reality de Telefe, Kennys se mostró confiado: aseguró que entraba a jugar, a ganar y a llevarse el premio. Su historia personal, atravesada por el bullying en la adolescencia y el esfuerzo para abrirse camino en el mundo de la peluquería y la moda, parecía darle una base sólida para afrontar el desafío.
Sin embargo, el aislamiento y la convivencia ya comenzaron a mostrar su costado más exigente.
Cruces y tensión en la casa
La crisis emocional no fue el único momento tenso en estos primeros días. Durante la gala de nominación, un comentario de Nazareno Pompei generó incomodidad cuando insinuó una situación en la ducha que Kennys negó de inmediato. “Por suerte las cámaras están las 24 horas”, respondió molesto.
Entre lágrimas, tensiones y acusaciones, la convivencia en Gran Hermano promete intensidad desde el arranque. Ahora resta saber si Kennys Palacios logrará sobreponerse a sus miedos o si su paso por la casa más famosa del país podría terminar antes de lo previsto.