REDACCIÓN ELONCE
Julieta Díaz reveló los desafíos y alegrías de criar a su hija Elena Antonia, de 11 años, quien tiene parálisis cerebral leve y epilepsia secundaria.
Julieta Díaz es una de las actrices más reconocidas del medio artístico local. Por otro lado, su vida personal está atravesada por la maternidad de su hija Elena Antonia, de 11 años, quien tiene parálisis cerebral leve.
La actriz habló con sinceridad sobre el camino que transita junto a su hija, marcado por el amor, el acompañamiento constante y también por las dificultades que impone la discapacidad en una sociedad que no siempre está preparada para incluir.
Elena Antonia nació en 2014 y el parto no fue sencillo. Julieta contó que la beba atravesó una hipoxia, es decir, una falta de oxígeno al momento de nacer, que dejó secuelas neurológicas.
Años más tarde, cuando la niña tenía seis años, se sumó una nueva dificultad: una epilepsia secundaria, que obligó a reforzar tratamientos y cuidados médicos. Desde entonces, la actriz organiza su vida cotidiana en función de las necesidades de su hija.
Amor, acompañamiento y desafíos diarios
Julieta explicó que Elena va a la escuela, tiene una vida activa y está rodeada de amor, pero también dejó en claro que la crianza no está exenta de dolor emocional: “Lo llevo adelante con mucho amor, aunque también me cuesta”.
En ese sentido, fue contundente al hablar de una realidad que atraviesan muchas familias: “Uno sabe lo que duele entender que tu hijo no puede un montón de cosas. No hace falta ser madre para entender lo que se vive en esta situación, sabiendo que un hijo no tiene las mismas oportunidades que los demás”.
La actriz subrayó que aceptar esa diferencia es un proceso largo, que implica revisar expectativas, miedos y frustraciones propias.
Identidad más allá del diagnóstico
Además, contó que suele hablar del tema con otras madres que atraviesan situaciones similares y que hay algo en común: la dificultad de no reducir a una persona a su diagnóstico.
“La discapacidad a veces es muy invasiva. Por momentos solo podés ver eso y lo que falta”, agregó, “Hay que trabajar mucho porque lo importante es verla a ella, entender que es una persona que, entre muchas otras cosas, tiene una discapacidad”.
Para la actriz, el verdadero desafío está en no perder de vista la identidad, la personalidad y los deseos de su hija, más allá de las limitaciones físicas o neurológicas.
Aun así, destacó que Elena vive sus días con alegría y entusiasmo, suele acompañarla al teatro y se muestra fascinada con el mundo artístico, demostrando que la discapacidad no define su vida ni su felicidad.