Un paciente de 68 años recibió un trasplante cardíaco excepcional mediante una técnica que le permitió conservar su corazón original y sumar el órgano de un donante, de modo que ambos quedaron dentro del tórax y comenzaron a trabajar de manera conjunta. La intervención se realizó este miércoles en el Hospital Italiano de Mendoza.
El procedimiento, denominado trasplante cardíaco heterotópico, estuvo destinado a un paciente que se encontraba en estado crítico y había ingresado en emergencia nacional debido al rápido deterioro de su salud. Su corazón tenía un rendimiento inferior al 20% y presentaba una falla terminal.
El doctor Claudio Burgos, director de Cirugía Cardiovascular y Trasplantes del Hospital Italiano, explicó a Los Andes que el procedimiento fue elegido debido a que el hombre presentaba hipertensión pulmonar severa, una condición que hacía especialmente complejo un trasplante convencional.
Cómo funcionan los dos corazones
A diferencia de un trasplante tradicional, en el que se retira el corazón enfermo y se coloca el órgano donado, la técnica heterotópica permite conservar ambos. Cada uno cumple una función específica dentro del sistema circulatorio.
“Tenemos dos corazones enteros, pero funciona la mitad del viejo y la mitad del nuevo”, resumió Burgos al explicar el procedimiento.
El corazón original estaba gravemente deteriorado, aunque su lado derecho todavía conservaba la capacidad necesaria para enfrentar la elevada presión pulmonar. Por ese motivo, los especialistas decidieron aprovechar esa función y utilizar el corazón trasplantado principalmente para impulsar la circulación general.
Por qué no podía realizarse un trasplante convencional
La presión pulmonar del paciente alcanzaba valores muy superiores a los normales. Burgos explicó que esta situación representaba un desafío incluso para un corazón joven y saludable.
“Con 78 de hipertensión pulmonar, para una presión normal de 20, es muy difícil que el corazón donado, que viene de un joven sano, tenga la capacidad de vencer una presión de 78”, detalló.
El órgano original, pese a encontrarse en una situación de falla terminal, mantenía la capacidad de afrontar esa resistencia pulmonar. “Era un paciente que estaba muy enfermo”, señaló el especialista.
La técnica permitió, además, evitar un trasplante cardiopulmonar, que habría requerido utilizar también pulmones de un donante pese a que el paciente no presentaba una enfermedad pulmonar que justificara su reemplazo.
El corazón llegó desde Rosario
El órgano pertenecía a un donante de alrededor de 30 años y fue trasladado desde Rosario hasta Mendoza. Arribó al aeropuerto internacional El Plumerillo y alrededor de las 8 comenzó un operativo especial para llevarlo hasta el Hospital Italiano.
Una ambulancia transportó el corazón acompañada por personal médico, efectivos policiales y agentes de Tránsito. El recorrido comprendió el Acceso Norte, la Costanera, el Nudo Vial y el Acceso Este hasta llegar a San José, en Guaymallén.
La coordinación fue fundamental debido al limitado período de viabilidad de un corazón una vez realizada la ablación. El traslado debía concretarse rápidamente y bajo estrictas condiciones de preservación.
Una operación que finalizó a las 14.15
El corazón llegó al establecimiento sanitario alrededor de las 8 y la intervención quirúrgica finalizó a las 14.15. Luego, el paciente comenzó el postoperatorio inmediato.
“Por ahora ha salido bien del quirófano, todo está bien”, informó Burgos tras finalizar el procedimiento.
Sin embargo, el médico aclaró que todavía era demasiado temprano para establecer el resultado definitivo. Entre las posibles complicaciones de las primeras horas mencionó sangrados, arritmias, infecciones o rechazo del órgano.
“Hay que dejar pasar por lo menos 72 horas para asegurarnos de que todo esté bien”, remarcó.
Una técnica utilizada en apenas el 3% de los casos
El trasplante heterotópico se reserva para situaciones muy específicas. “Es excepcional la indicación”, explicó Burgos, al señalar que la gran mayoría de los trasplantes cardíacos se realizan mediante el procedimiento convencional.
La experiencia del equipo también reflejó la baja frecuencia de esta alternativa. “De los muchos más de 400 trasplantes realizados, han habido solo 12 heterotópicos, que son dos corazones”, precisó el especialista.
De acuerdo con esas cifras, el procedimiento representó alrededor del 3% de los trasplantes realizados por el equipo.
“Donar órganos salva vidas”
Tras la intervención, Burgos destacó la importancia de la donación para que puedan realizarse este tipo de procedimientos. “Donar órganos salva vidas”, afirmó.
El especialista recordó que cualquier persona puede encontrarse, inesperadamente, de cualquiera de los dos lados de un proceso de trasplante. “Uno no sabe de qué lado le va a tocar estar en la vida”, sostuvo.
Finalmente, remarcó la importancia de reflexionar sobre la donación antes de atravesar una situación límite: “Es bueno saber y pensarlo cuando uno está sano y decir: ‘Bueno, si me pasa algo, soy donante o puedo ser receptor el día de mañana también’”.