Sociedad Un fallo judicial en lenguaje claro

“Tenés derecho a saber”: un juez le escribió a una niña para explicarle la condena contra su abusador

El juez Carlos Richeri impuso tres años de prisión condicional al tío de una niña y redactó una explicación para ella. “La decisión la tomé yo, con mi responsabilidad, no con la tuya”, le aclaró.

18 de Septiembre de 2026
Un juez explicó a una niña la condena contra su tío

Un juez condenó por abuso sexual al tío de una niña y le explicó el fallo a la víctima mediante una carta redactada en lenguaje claro. La resolución fue dictada en Lago Puelo, provincia de Chubut, por el magistrado Carlos Richeri, quien impuso al acusado tres años de prisión de ejecución condicional.

 

El hecho ocurrió cuando la víctima tenía ocho años. Al momento del juicio, la niña había cumplido diez. El hombre fue declarado responsable del delito de abuso sexual simple, agravado por haber sido cometido por una persona que tenía a su cargo su guarda.

 

Richeri intervino como integrante de un tribunal unipersonal y, luego de analizar las pruebas producidas durante el debate, consideró acreditada la responsabilidad penal del acusado. Además de la condena, le impuso el pago de las costas judiciales y una serie de reglas de conducta.

Una carta para explicar la sentencia

 

El magistrado redactó el fallo en lenguaje claro e incorporó una carta especialmente dirigida a la víctima. El objetivo fue explicarle qué había decidido, cómo evaluó las pruebas y por qué la responsabilidad por la condena no recaía sobre ella.

 

“Me llamo Carlos Richeri y fui el juez del juicio en el que se trató lo que te pasó. Te escribo porque tenés derecho a saber qué se decidió y por qué, con palabras que entiendas”, comenzó la comunicación.

 

El juez sostuvo que el derecho de niños, niñas y adolescentes a ser escuchados también comprende la posibilidad de entender las decisiones tomadas sobre los hechos que atravesaron. Por ese motivo, buscó evitar que el lenguaje jurídico se convirtiera en un obstáculo cuando la sentencia fuera explicada a la niña.

 

“Estoy convencido de que una decisión judicial escrita en lenguaje claro no solo facilita su comprensión, sino que también refuerza la confianza pública en nuestra Justicia provincial”, señaló Richeri en la resolución.

Cómo evaluó las pruebas

 

Durante el juicio se analizó el relato de la víctima, la intervención de una profesional de la psicología, el testimonio de la madre de la niña y el procedimiento policial realizado en la vivienda de sus tíos.

 

El magistrado también escuchó las versiones del acusado y de su pareja. En la carta, explicó que antes de dictar una condena debía alcanzar certeza sobre lo sucedido y que, ante la existencia de dudas, estaba obligado a absolver.

 

“Mi trabajo durante el juicio fue escuchar todo y compararlo”, indicó. Luego enumeró los testimonios y elementos considerados para adoptar la decisión.

 

Richeri le comunicó a la niña que su relato había coincidido con las restantes pruebas, mientras que las explicaciones proporcionadas por su tío presentaron contradicciones. “Por eso decidí que pasó lo que vos contaste”, expresó.

“La responsabilidad no es tuya”

 

Uno de los ejes principales de la carta fue separar a la víctima de la responsabilidad por la condena y sus consecuencias. El juez buscó dejar en claro que la decisión había sido adoptada por él, a partir de las pruebas reunidas.

 

“A tu tío lo condené por lo que él decidió hacer. Es una persona grande, sabía lo que estaba haciendo y por eso tiene que hacerse cargo”, escribió.

 

Luego añadió: “No lo condené por lo que vos contaste. La decisión la tomé yo, con mi responsabilidad, no con la tuya. Vos contaste lo que te pasó, que es lo que te tocaba hacer, y ahí terminó tu parte”.

 

El magistrado también hizo referencia a que el acusado le había pedido a la niña que mantuviera en secreto lo ocurrido. “Cuando un grande le pide a un chico que esconda algo que lo hizo sentir mal, ese pedido no se cumple. No estabas obligada a guardarlo, ni entonces ni nunca”, afirmó.

Por qué la pena quedó en suspenso

 

La sentencia estableció tres años de prisión de ejecución condicional, por lo que el condenado no fue enviado a una cárcel. Richeri también explicó a la víctima que esa modalidad no significaba que la Justicia hubiera descreído de su relato.

 

“Tu tío no va a ir a la cárcel, y no es porque no te haya creído”, aclaró. Seguidamente, indicó que la ley permite el cumplimiento condicional cuando la persona no registra condenas anteriores y se aplica una pena dentro de los límites previstos para esa clase de delito.

 

Durante el plazo establecido, el condenado deberá respetar diferentes reglas de conducta. Entre ellas se dispuso la prohibición absoluta de mantener contacto con la víctima, ya sea personalmente, mediante mensajes o a través de terceros.

 

Richeri le explicó que, en caso de incumplimiento, la modalidad condicional podría ser revocada y la pena pasaría a cumplirse en prisión.

El acompañamiento después del juicio

 

En el tramo final de la carta, el juez le comunicó a la niña que su intervención en el proceso había terminado y que no debía realizar ninguna otra gestión relacionada con la causa.

 

“Ya no tenés que hacer nada más sobre esto”, le manifestó. También le indicó que podría canalizar cualquier consulta por medio de su madre o de los profesionales del Servicio de Asistencia a la Víctima del Delito.

 

La sentencia procuró, de esa manera, comunicar el resultado del juicio y explicar sus alcances mediante palabras accesibles para la destinataria. El juez consideró que esa forma de redacción fortaleció la publicidad de los actos judiciales y garantizó el derecho de la víctima a comprender lo resuelto.

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