REDACCIÓN ELONCE
Oriundo de la provincia de Buenos Aires, el adolescente Milo Marotti se presenta en el 54° Festival Nacional de Jineteada y Folclore de Diamante. En diálogo exclusivo con Elonce, el joven explicó que a los dos años fue diagnosticado con retraso madurativo. “No conectaba con nadie y mis papás buscaban una solución. Con lo único que conecté fue con el folklore y con el ukelele. De ahí no paré y supe que la música era lo que quería para mi vida”, señaló.
“Escuchaba mucho folklore, artistas que me inspiraban, me gustan las tradiciones argentinas”, recordó. El joven ya se presentó anteriormente en el Festival de Diamante, sobre lo que señaló: “Fue uno de los primeros en recibir mi música en 2022, en los 50 años de Diamante. Estar de vuelta es un enorme placer y alegría. Vine a los 10 años, era pequeñito y ahora vuelvo con cambio de voz pero con las mismas ganas”.
La emisión del Festival de Diamante se puede ver por Elonce en el marco del ciclo "Nuestras Fiestas", dedicado a difundir los principales acontecimientos tradicionalistas, culturales, deportivos y artísticos de la región.
“Es un enorme placer estar por estos pagos”, manifestó.
“Abel Pintos es alguien que admiro muchísimo, es mi máximo referente. Con él tengo una historia larga. Canté con él en el Teatro Ópera, en el Festival de Cosquín, reviviendo la oportunidad que León Gieco le había dado él al cantar juntos. Hoy nos vamos a cruzar de nuevo así que es una alegría enorme”, enfatizó.
Sobre la presentación de esta madrugada, anticipó que será “un repertorio variado de zamba y chacarera” y cantará una canción de autoría propia que se estrenará el 15 de enero. “Diamante la escuchará primero”, aseguró.
En 2023, el joven conquistó los escenarios de Cosquín y Jesús María.
Milo Marotti, el niño folklorista que deslumbró en Cosquín y Jesús María
FOTO: Milo Marotti, el niño folklorista que deslumbró en Cosquín y Jesús María
Con 11 años y un carisma inigualable, Milo Marotti ha conquistado este año los escenarios de Cosquín y Jesús María.
Según contó su mamá, Lorena Bianchi, al portal Bichos de campo, a los dos años recibieron el diagnóstico de que Milo tenía retraso madurativo del lenguaje y trastorno de atención conjunta. Hasta los 4 años no sabía habla pero desde los 2 años tenía un pequeño ukelele con el que cantaba y tarareaba todas las canciones de Los Carabajal. Sus primeras palabras fueron “mamá”, “colín” (por violón) y “papá”, definiendo así su pasión por la música.
Con el tiempo los padres notaron que su principal cable a tierra era la música. Aunque le costaba hablar, no tenía problemas en subirse a un escenario.
“Empezamos a ver que se desesperaba por subir a los escenarios en cualquier evento y su apego o juguete de transición pasó a ser un ukelele, al que llevaba a su salita en el jardín y dormía con el mismo en sus brazos”, contó la mamá al mismo medio.