Sociedad

Google lanzará su primer centro de datos orbital y sus chips solo funcionarán 15 minutos

Será el 1 de octubre y el objetivo es comprobar cómo responden los componentes frente a tres de los principales desafíos de la computación espacial: el lanzamiento, la radiación y la gestión del calor.

25 de Septiembre de 2026
Imagen ilustrativa

Google prepara para el 1 de octubre el lanzamiento de un satélite que pondrá a prueba sus procesadores de inteligencia artificial en el espacio. El proyecto Suncatcher busca determinar si esta tecnología puede funcionar en órbita y, a futuro, formar una red de centros de datos alimentados con energía solar.

 

El satélite, denominado MVP y del tamaño aproximado de una heladera, será lanzado desde Vandenberg, California, a bordo de un Falcon 9 de SpaceX, como parte de la misión compartida Transporter 18.

 

El objetivo es comprobar cómo responden los componentes frente a tres de los principales desafíos de la computación espacial: el lanzamiento, la radiación y la gestión del calor.

 

Un satélite preparado para probar los chips de Google

 

El MVP no fue construido desde cero por Google. Se trata de un satélite que Planet Labs ya tenía preparado y que la compañía utilizará para adelantar las pruebas de Suncatcher, antes del lanzamiento de dos satélites diseñados específicamente para el proyecto, previsto para 2027.

 

El dispositivo llevará cuatro TPU, los procesadores desarrollados por Google para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial. Los chips pertenecen a la familia Trillium, utilizada también para los modelos Gemini en los centros de datos terrestres.

 

La misión tendrá una limitación importante: los procesadores solo podrán funcionar durante períodos de unos 15 minutos antes de detenerse para permitir que el sistema de refrigeración recupere su capacidad.

 

El problema del calor en el espacio

 

La refrigeración es uno de los principales obstáculos que enfrenta Google. En la Tierra, los centros de datos utilizan sistemas que permiten disipar el calor generado por los procesadores mediante aire u otros mecanismos. En el vacío espacial, el escenario es diferente.

 

El calor tendrá que ser trasladado desde los componentes mediante tubos internos de aluminio y cobre hasta placas exteriores. Allí será expulsado hacia el espacio en forma de radiación infrarroja.

 

Google ya realizó pruebas de este sistema en una cámara capaz de reproducir las condiciones del vacío. Sin embargo, el lanzamiento del MVP permitirá comprobar por primera vez su comportamiento durante una misión real.

 

El límite de 15 minutos de funcionamiento será uno de los datos centrales del experimento. Google buscará determinar si este sistema puede mejorarse para permitir períodos de operación más extensos en futuras generaciones de satélites.

Radiación y lanzamiento, otros desafíos

 

Los procesadores también tendrán que soportar las condiciones extremas del lanzamiento. El satélite estará expuesto a fuertes vibraciones y aceleraciones durante su salida de la Tierra, condiciones que Google ya simuló en sus instalaciones.

 

Una vez en órbita, aparecerá otro riesgo: la radiación espacial. Las partículas pueden alterar el funcionamiento de los componentes electrónicos y provocar errores en los procesadores.

 

Para estudiar este problema, Google sometió sus TPU a pruebas con un haz de protones en la Universidad de California en Davis. Según la compañía, los procesadores resistieron una dosis de radiación superior a la que recibirían durante una misión de cinco años.

 

La apuesta de Google por los centros de datos en órbita

 

Suncatcher busca comprobar si trasladar parte de la infraestructura necesaria para la inteligencia artificial al espacio puede reducir algunas de las presiones que actualmente generan los centros de datos terrestres, especialmente sobre el consumo de electricidad, agua y suelo.

 

La propuesta también se basa en aprovechar la energía solar disponible en órbita. Según Google, un panel solar colocado en determinadas condiciones orbitales puede generar hasta ocho veces más energía que uno ubicado en la superficie terrestre.

 

La idea a largo plazo contempla decenas de satélites conectados mediante enlaces láser y capaces de trabajar como una infraestructura de computación distribuida.

 

Google no es la única compañía que analiza esta posibilidad. SpaceX, de Elon Musk, también planteó utilizar satélites para desarrollar centros de datos orbitales, mientras que Jeff Bezos ha hablado de infraestructuras espaciales con una capacidad de varios gigavatios.

 

Por ahora, Google busca avanzar con una prueba concreta. El lanzamiento del 1 de octubre permitirá comprobar cómo se comporta el hardware de inteligencia artificial fuera de la Tierra y qué modificaciones serán necesarias para construir una futura red de computación orbital.

 

El satélite podría permanecer operativo cerca de un año, aunque su trayectoria permitiría que continuara en órbita durante varios años antes de degradarse. En 2027, el proyecto contempla lanzar dos satélites especialmente diseñados para comunicarse entre sí mediante láser.

Google satélite Inteligencia Artificial