Sociedad

El 76,5% de los trabajadores entrerrianos destinó el aguinaldo a pagar deudas o cubrir gastos corrientes

Un informe del Cisper reveló un fuerte cambio en el destino del sueldo anual complementario. La mayoría de los trabajadores lo utilizó para afrontar deudas y consumos básicos, mientras que el ahorro, las vacaciones y la compra de bienes quedaron relegados.

21 de Julio de 2026
Informe del Cisper.

REDACCIÓN ELONCE

El aguinaldo dejó de cumplir, para una amplia mayoría de los trabajadores entrerrianos, el rol de ingreso extraordinario destinado al ahorro, las vacaciones o la compra de bienes. Así lo reflejó un estudio del Centro de Investigación Social y Política de Entre Ríos (Cisper), que determinó que el 76,5% de quienes percibieron el sueldo anual complementario lo utilizó para pagar deudas o afrontar consumos corrientes, una situación que, según el informe, evidencia el deterioro del poder adquisitivo y el creciente endeudamiento de los hogares.

 

El relevamiento, denominado "Aguinaldos empeñados", se realizó entre 400 personas mayores de 18 años de distintos puntos de la provincia, principalmente de Paraná. Incluyó trabajadores del sector público y privado, personas con empleo y desempleadas, mediante una modalidad presencial y virtual.

Desde el Cisper señalaron que el trabajo da continuidad a investigaciones anteriores sobre la situación económica de los trabajadores entrerrianos y concluyeron que los salarios resultan insuficientes para cubrir las necesidades básicas, lo que deriva en un proceso de endeudamiento que ahora también absorbe buena parte del aguinaldo.

 

Cambió el destino del sueldo anual complementario

 

El informe mostró que el 55,2% de quienes cobraron el aguinaldo lo destinó directamente a pagar deudas, mientras que otro 21,3% lo utilizó para consumo en general. En tanto, apenas el 15,3% logró ahorrar o invertir ese dinero, y solo el 3,8% pudo destinarlo a vacaciones o actividades recreativas. El mismo porcentaje lo empleó para la compra de bienes.

Según el estudio, el cambio respecto de años anteriores fue contundente: el 76,1% de los consultados aseguró que modificó el destino habitual que le daba al aguinaldo.

La comparación histórica también marcó un giro significativo. Mientras que anteriormente predominaban las vacaciones, el ahorro y la compra de bienes, actualmente el pago de deudas pasó de representar apenas el 10,9% de los destinos del aguinaldo a concentrar el 55,2% de las respuestas. Paralelamente, las vacaciones descendieron del 33,8% al 3,8%, una caída cercana a los 30 puntos porcentuales.

 

Diferencias entre sectores y generaciones

 

El estudio también analizó el alcance del aguinaldo según el tipo de empleo. Del total de encuestados, el 91,7% manifestó tener trabajo, aunque solo el 76,3% afirmó percibir el sueldo anual complementario.

Las diferencias entre sectores resultaron marcadas. En el ámbito público, el 89,4% de los trabajadores cobra aguinaldo, mientras que en el sector privado esa cobertura baja al 62,3%. Esto implica que uno de cada tres empleados privados no percibe este derecho laboral, una situación que el informe relacionó con la informalidad y la precarización del empleo.

La brecha también apareció al analizar la edad de los trabajadores. Entre los menores de 30 años, menos de la mitad manifestó cobrar aguinaldo, porcentaje que aumenta progresivamente en los grupos etarios de mayor edad. Además, ese segmento registró el nivel más alto de desocupación del relevamiento.

Un escenario económico cada vez más complejo

 

La percepción de los encuestados sobre su situación económica acompañó los resultados del estudio. El 65,7% sostuvo que su realidad económica es peor que la de hace un año, mientras que solo el 12,4% afirmó haber mejorado. El restante 21,9% consideró que su situación se mantuvo sin cambios.

Para los autores del informe, estos datos ayudan a explicar también las dificultades que atraviesan el comercio y las pequeñas empresas, debido a que una parte creciente de los ingresos de los trabajadores se destina al pago de deudas e intereses y deja de transformarse en consumo.

En ese sentido, concluyeron que cuando el aguinaldo deja de funcionar como un ingreso extraordinario para mejorar el bienestar familiar y pasa a utilizarse como un mecanismo para sostener la economía cotidiana, no solo se deteriora la calidad de vida de los trabajadores, sino que también se resiente el mercado interno y la actividad económica local.

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