REDACCIÓN ELONCE
Los acusados del homicidio de Rodolfo Bassi fueron imputados este viernes y permanecerán alojados en la Unidad Penal Nº1 de Paraná mientras avanza la investigación por el crimen ocurrido en barrio Paraná XIV. Se trata de Carlos Gastón Aguilar, de 48 años, y Claudio Ramón Inofre, de 52, alias “Toco”, a quienes la Fiscalía atribuye haber reducido, torturado y golpeado mortalmente al arquitecto para sustraerle dinero y otros elementos.
La audiencia se realizó ante el juez de Garantías Jorge Sueldo y estuvo encabezada por el fiscal Juan Manuel Pereyra. Durante la instancia, los dos imputados hicieron uso de su derecho a abstenerse de declarar.
El magistrado resolvió que ambos acusados permanezcan detenidos durante 60 días con prisión preventiva en la Unidad Penal Nº1 de Paraná, mientras continúa la investigación por el homicidio del arquitecto Rodolfo Bassi. Cabe aclarar que la Fiscalía había solicitado que la medida se extendiera por 90 días, pero el magistrado consideró que ese plazo resultaba excesivo.
Al fundamentar su decisión, el juez recordó que durante una investigación penal la libertad de los imputados constituye la regla y que una medida de coerción como la prisión preventiva solamente puede aplicarse cuando existen riesgos procesales concretos, entre ellos el peligro de fuga o la posibilidad de entorpecer la investigación.
La reconstrucción que hizo Fiscalía del crimen de Bassi
Durante la audiencia, Pereyra expuso la hipótesis con la que trabaja la acusación sobre lo sucedido el 1 de septiembre de 2026. Según precisó, el hecho se habría desarrollado en una franja horaria comprendida aproximadamente entre las 17.31 y las 20 dentro del departamento de Bassi en el complejo habitacional Paraná XIV.
De acuerdo con la imputación, los sospechosos se encontraban dentro de la propiedad y habrían aprovechado la "relación de confianza" existente con la víctima a partir de los trabajos de mantenimiento que se realizaban en el inmueble.
La Fiscalía sostiene que Aguilar e Inofre sorprendieron violentamente al arquitecto, lo redujeron mediante golpes y lo maniataron utilizando alambre, que habría sido colocado cerca de la cabeza, el cuello y las piernas.
Siempre según la hipótesis fiscal presentada en la audiencia, de esa manera consiguieron dejarlo en un estado de “indefensión absoluta” y comenzaron a exigirle la entrega de objetos de valor.
Fiscalía sostiene que Bassi fue torturado
Uno de los detalles más graves conocidos durante la imputación está relacionado con la violencia que habría sufrido el arquitecto antes de morir.
Según describió el representante del Ministerio Público Fiscal, mientras Bassi permanecía inmovilizado, "comenzaron a torturarlo ocasionándole cortes superficiales en distintas partes del cuerpo, incluida la zona del rostro y la nariz".
Para la acusación, esas lesiones habrían sido provocadas con un elemento cortopunzante, posiblemente un cuchillo tipo Tramontina, mientras los atacantes buscaban obtener información y apoderarse de sus pertenencias.
La escena mostraba, según Fiscalía, un importante despliegue de violencia dado que Bassi tenía una zapatilla puesta y la otra apareció en el pasillo, camino a la habitación donde encontraron el cuerpo.
La Fiscalía atribuyó a ambos sospechosos haber actuado conforme a un plan delictivo acordado, aunque esas circunstancias deberán ser acreditadas durante el desarrollo de la investigación penal.
Entre los elementos que, según la acusación, fueron sustraídos directamente a Bassi se encontraban documentación personal, la licencia de conducir, dinero en efectivo por un monto todavía no determinado y su teléfono celular.
El ingreso a la casa de Bassi en calle Dupuy
La reconstrucción fiscal incorporó además otro episodio que habría ocurrido mientras Bassi permanecía reducido en el departamento de Paraná XIV. Según la acusación, los sospechosos sabían que la vivienda particular del arquitecto, ubicada en calle Dupuy, se encontraba sin ocupantes.
En ese contexto, Inofre se habría trasladado hasta allí utilizando la motocicleta Yamaha XTZ 125E perteneciente a Bassi.
La Fiscalía situó su llegada a esa propiedad alrededor de las 17.52. Una vez dentro, habría sustraído una tablet Samsung, dinero en efectivo en pesos y dólares -cuyo monto todavía no fue establecido- y otros elementos pertenecientes al arquitecto.
De acuerdo con la secuencia expuesta en Tribunales, posteriormente salió de la vivienda, cerró la puerta y se retiró alrededor de las 17.58, utilizando nuevamente la moto y el casco de la víctima.
Después habría regresado al departamento de Paraná XIV, donde, siempre según la acusación, Aguilar permanecía vigilando a Bassi.
Los tres golpes que habrían provocado la muerte
La Fiscalía sostiene que, una vez nuevamente reunidos en el departamento, los dos hombres continuaron ejerciendo violencia contra el arquitecto.
Durante esa secuencia le habrían quebrado un diente y posteriormente Bassi recibió tres fuertes golpes en la cabeza con una herramienta de albañilería, señalada en la investigación como una maza.
Según la exposición realizada durante la audiencia, esos traumatismos le provocaron graves lesiones craneales y una hemorragia cerebral que derivó en su muerte dentro del departamento.
Una maza con manchas de sangre y restos capilares había sido secuestrada durante las primeras pericias realizadas en la escena y es uno de los elementos sometidos a análisis dentro de la causa.
Tras la muerte, los atacantes habrían abandonado el lugar llevándose los elementos sustraídos y la motocicleta del arquitecto.
Cómo descubrieron el crimen
Bassi tenía 61 años y había concurrido al departamento de barrio Paraná XIV para realizar trabajos de acondicionamiento antes de volver a ofrecerlo en alquiler.
Durante la siesta del martes mantenía contacto por WhatsApp con su pareja, pero después de las 16 dejó de responder los mensajes. La situación generó preocupación entre sus familiares, quienes cerca de la medianoche recurrieron a la Policía.
Inicialmente fueron hasta el departamento donde sabían que había estado trabajando, pero encontraron todo cerrado. Posteriormente ingresaron con un cerrajero a la vivienda particular del arquitecto en calle Dupuy y comprobaron que tampoco se encontraba allí y que faltaba su motocicleta.
La búsqueda volvió entonces a Paraná XIV. Con la colaboración de una vecina, un policía consiguió acceder por el sector posterior hasta el balcón e ingresó a la propiedad.
Allí encontró a Rodolfo Bassi sin vida en el piso y rodeado de rastros de sangre. A partir de ese momento se dio intervención a la División Homicidios, Policía Científica, el Cuerpo Médico Forense y al fiscal Pereyra.
La relación de confianza y la hipótesis de Fiscalía
Uno de los elementos centrales de la pesquisa es el vínculo previo que existía entre la víctima y al menos uno de los investigados. De acuerdo con los datos reunidos mediante testimonios, Aguilar realizaba habitualmente trabajos de mantenimiento en propiedades de Bassi y el arquitecto incluso le habría facilitado alojamiento en algunos de sus departamentos.
Los testimonios permitieron reconstruir que Bassi había llevado a Inofre a trabajar al departamento e incluso había dejado allí un colchón y una manta para que pudiera quedarse y evitar una posible usurpación. De hecho, un vecino declaró que el día del crimen escuchó dos voces dentro del departamento. Identificó una como la de Inofre y aseguró que la segunda no correspondía a Bassi. Para Fiscalía, esto indicaba la presencia de una tercera persona.
La Fiscalía investiga si ese conocimiento de las propiedades y de las rutinas de Bassi fue aprovechado para concretar el robo. La pesquisa desarrollada por la División Homicidios, encabezada por Miguel Della Valle, avanzó rápidamente sobre Aguilar e Inofre como sospechosos.
Uno de los acusados intentó viajar a Misiones
Uno de los imputados fue localizado en Paraná, mientras que Inofre emprendió un viaje fuera de la ciudad tras el crimen. Según la investigación, se dirigió a la Terminal de Ómnibus de Paraná y abordó un colectivo de larga distancia que viajaba hacia Misiones.
Al detectar el desplazamiento, la Policía entrerriana coordinó un operativo con efectivos de Federal. El colectivo fue interceptado sobre la Ruta Nacional 127 y posteriormente escoltado hasta la terminal de esa ciudad, donde Inofre fue detenido.
La investigación permitió además recuperar la motocicleta de Bassi, que había sido localizada en poder de una tercera persona. Su recorrido posterior al crimen también es analizado por los investigadores.
La gravedad de la acusación presentada por Fiscalía
La Fiscalía encuadró el hecho como homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causa, además del delito contra la propiedad que se les atribuye. Bajo la hipótesis fiscal, el crimen habría sido cometido aprovechando el estado de indefensión de Bassi y con la finalidad de concretar u ocultar el robo investigado.
El juez remarcó que, si esa calificación se mantiene durante el proceso y eventualmente se arriba a una condena, el homicidio agravado contempla la pena de prisión perpetua. Esa expectativa de pena fue considerada al momento de analizar los riesgos procesales.
No obstante, dejó expresamente establecido que la imputación formulada por Fiscalía podrá ser discutida por las defensas, tanto respecto de la calificación jurídica como de la participación que se atribuye a Aguilar e Inofre.
Los riesgos procesales que tuvo en cuenta el juez
En el caso de Inofre, el magistrado valoró especialmente lo sucedido después del crimen. El hombre fue localizado cuando viajaba en un colectivo de larga distancia hacia Misiones, luego de haber salido de Paraná. Esa circunstancia fue considerada como un indicador de un eventual peligro de fuga, uno de los riesgos que pueden justificar una medida de coerción mientras continúa una investigación penal.
Respecto de Aguilar, el juez tuvo en cuenta que, según lo expuesto durante la audiencia, habría modificado su apariencia al cortarse el cabello después del homicidio. Esa conducta fue ponderada dentro del análisis sobre un posible entorpecimiento de la investigación.
Aunque señaló que los imputados no tendrían antecedentes penales, el magistrado entendió que la gravedad del hecho atribuido, la elevada expectativa de pena y determinadas conductas posteriores al crimen justificaban que ambos permanecieran privados de su libertad durante esta etapa.
Por qué dispuso 60 días y no los 90 solicitados
La Fiscalía había requerido 90 días de prisión preventiva, pero el juez consideró que ese período era excesivo para las necesidades actuales de la causa.
Uno de los argumentos fue el importante avance que experimentó la investigación en un período muy breve. En apenas tres días se realizaron numerosas medidas y se incorporaron elementos relevantes para reconstruir el homicidio.
Por ese motivo, el magistrado estableció finalmente 60 días de prisión preventiva para Aguilar e Inofre en la Unidad Penal Nº1 de Paraná.
La medida podrá ser revisada de acuerdo con la evolución de la investigación, las pruebas que incorpore el Ministerio Público Fiscal y los planteos que realicen las respectivas defensas. Mientras tanto, la responsabilidad penal de ambos continúa bajo investigación y deberá ser determinada judicialmente.