REDACCIÓN ELONCE
Una fiesta clandestina con alrededor de 400 adolescentes fue clausurada en una quinta ubicada en calle Pedro Londero 1837, entre Don Bosco y Fraternidad, en Paraná. El predio contaba con autorización municipal para realizar un cumpleaños de 15 con aproximadamente 140 invitados, pero durante el evento se detectó una convocatoria muy superior a la permitida, con venta de entradas mediante códigos QR e ingreso de bebidas alcohólicas.
La intervención se produjo después de una alerta por una avalancha de personas en el acceso al establecimiento. Al constatar la cantidad de asistentes y las características de la celebración, el personal policial solicitó la presencia de las autoridades municipales para verificar las condiciones de habilitación. Finalmente, se dispuso la clausura del evento y el desalojo de los participantes, procedimiento que se desarrolló sin incidentes.
Al respecto, la subjefa de la División Operaciones de la Jefatura Departamental Paraná, Cecilia Galiano, confirmó a Elonce que la autorización presentada por los organizadores correspondía a una celebración privada, pero que en el lugar se desarrollaba una fiesta con venta de entradas. La funcionaria aclaró que, según lo observado por la Policía, no se trataba de un cumpleaños de 15.
La quinta estaba habilitada para un cumpleaños de 15
Galiano explicó que los responsables del evento habían solicitado la habilitación municipal para un cumpleaños de 15 y contratado un servicio adicional de seguridad policial, como ocurre habitualmente con las celebraciones privadas.
Sin embargo, durante el ingreso de los asistentes, los efectivos advirtieron que la convocatoria superaba ampliamente la capacidad autorizada y que aparentemente se estaban comercializando entradas, una modalidad que no coincidía con las condiciones declaradas para la celebración.
“Hubo demasiada gente ingresando, donde aparentemente había una venta de entradas, lo cual no era para eso, era un cumpleaños supuestamente. Entonces, el personal policial solicitó la rápida intervención del personal de Habilitaciones”, relató Galiano.
De acuerdo con el reporte del procedimiento, la autorización contemplaba 140 personas, mientras que la cantidad de asistentes superaba los 400. La funcionaria policial estimó una concurrencia cercana a esa cifra y confirmó que la diferencia entre lo habilitado y lo que efectivamente ocurría motivó la intervención municipal.
Vendían entradas por QR e ingresaban con bebidas alcohólicas
La información del operativo indicó que los asistentes pagaban sus entradas mediante códigos QR y que algunos ingresaban al predio con conservadoras y bebidas alcohólicas. Estas circunstancias reforzaron la sospecha de que el lugar funcionaba como un evento bailable abierto al público y no como una celebración familiar.
Galiano fue consultada sobre la supuesta fiesta de 15 y explicó que, por las características observadas, los efectivos entendieron que no existía tal celebración.
“La Policía entiende que no había un cumpleaños de 15. La habilitación decía que era un cumpleaños de 15. Era eso lo que ellos fueron a solicitar a la Municipalidad. Pero ahí había un evento bailable con personas que pagaban una entrada”, afirmó.
Galiano agregó que otro de los elementos que llamó la atención fue que los asistentes aparentemente no se conocían entre sí, una situación que consideró incompatible con el carácter privado del evento declarado.
“Era totalmente evidente y el público, las personas no se conocían entre ellas. Aparentemente no era un cumpleaños”, sostuvo. Ante la consulta sobre si se trataba de una fiesta clandestina, la funcionaria respondió afirmativamente.
Clausuraron el evento y desalojaron a los adolescentes
Tras constatar las irregularidades, intervino personal municipal de Control Urbano, que labró el acta correspondiente y dispuso la clausura de la fiesta. La Policía colaboró con las tareas de seguridad para garantizar que la desconcentración de los asistentes se realizara de manera ordenada.
La funcionaria explicó que los efectivos permanecieron en el lugar para acompañar el procedimiento y evitar que la actividad continuara después de la intervención municipal. “La Policía trabaja en colaboración con el personal municipal para controlar que no vuelva a suceder una situación similar”, indicó Galiano.
Pese a la cantidad de adolescentes presentes y a la alerta inicial por la aglomeración en el ingreso, las autoridades confirmaron que el desalojo se concretó sin enfrentamientos ni otros inconvenientes. Una vez retirados los asistentes, la situación quedó normalizada.
Qué antecedentes tenía el lugar
Galiano señaló que el establecimiento es una casa quinta que habitualmente se alquila para celebraciones privadas. No obstante, aclaró que la Policía no tenía antecedentes de intervenciones similares en ese predio.
“Que nosotros tengamos conocimiento por parte de la Policía, es la primera intervención que tenemos en el lugar”, expresó. La subjefa precisó que desconocía si anteriormente se habían realizado actuaciones municipales sin participación policial.
También sostuvo que este tipo de situaciones no son habituales, especialmente cuando existe una diferencia tan marcada entre la actividad declarada al solicitar la habilitación y la que finalmente se desarrolla.
La funcionaria destacó que la intervención permitió interrumpir el evento sin que se produjeran incidentes durante el desalojo. El procedimiento quedó documentado mediante el acta confeccionada por Control Urbano, mientras que la Policía confirmó que el predio había sido autorizado para una celebración privada y no para una fiesta con venta de entradas.