Una vacuna de ARNm contra el melanoma alcanzó los objetivos principales de un ensayo de fase III con 1.137 pacientes. Combinada con inmunoterapia, retrasó las recaídas y la propagación del cáncer frente al tratamiento convencional utilizado en soledad.
Una vacuna de ARNm contra el melanoma logró prevenir la reaparición o propagación del cáncer en pacientes de alto riesgo cuyos tumores habían sido extirpados quirúrgicamente. El tratamiento personalizado, desarrollado por Moderna y Merck, alcanzó los principales objetivos de un ensayo clínico de fase III, un paso decisivo antes de una eventual evaluación regulatoria.
La estrategia combinó intismerán, una vacuna terapéutica personalizada basada en ARN mensajero, con pembrolizumab, la inmunoterapia comercializada como Keytruda. Según comunicaron las compañías, los pacientes tratados con ambos medicamentos permanecieron más tiempo sin recaídas y presentaron menor propagación de la enfermedad que quienes recibieron solamente pembrolizumab.
El estudio todavía se encuentra en desarrollo y los resultados completos deberán ser presentados y sometidos a evaluación científica independiente. No obstante, se trata del primer resultado positivo en fase avanzada para una vacuna terapéutica personalizada contra el cáncer basada en tecnología de ARNm.
Más de 1.100 pacientes participaron del ensayo
La investigación incluyó a 1.137 personas con melanoma en estadios IIB a IV que presentaban un riesgo elevado de recurrencia, aunque sus tumores detectables ya habían sido retirados mediante cirugía.
Los participantes fueron asignados de manera aleatoria a dos grupos. Uno recibió durante aproximadamente un año pembrolizumab combinado con la vacuna personalizada, mientras el otro fue tratado únicamente con el medicamento de inmunoterapia. El esquema contempló hasta nueve aplicaciones junto con la vacuna individualizada.
Un estudio previo de esta misma estrategia había registrado una reducción del 49% en el riesgo de recurrencia o muerte frente al tratamiento con pembrolizumab solo. Ese porcentaje, sin embargo, corresponde a una investigación anterior y no debe trasladarse directamente a los resultados del nuevo ensayo de fase III, cuyos datos detallados todavía no fueron difundidos.
Cómo funciona la vacuna personalizada
A diferencia de las vacunas utilizadas para prevenir enfermedades infecciosas, intismerán es una vacuna terapéutica: se administra a personas que ya atravesaron un cáncer y busca enseñar al sistema inmunitario a identificar características específicas de las células tumorales que podrían permanecer en el organismo.
El procedimiento comienza después de la cirugía, mediante muestras de sangre y del tumor del paciente. Los especialistas secuencian el tejido tumoral para identificar mutaciones particulares y utilizan herramientas computacionales para seleccionar hasta 34 proteínas anormales con mayor capacidad para despertar una respuesta inmunitaria.
Esa información se codifica mediante ARN mensajero para producir una vacuna diseñada individualmente. El proceso de fabricación demanda alrededor de seis semanas. Durante ese período, los pacientes pueden comenzar el tratamiento con pembrolizumab mientras se prepara la dosis personalizada.
Por qué se combina con inmunoterapia
El objetivo de la vacuna es que el sistema inmunitario aprenda a reconocer las señales particulares del tumor. El pembrolizumab, en tanto, pertenece a una familia de inmunoterapias que busca facilitar la respuesta de las defensas contra las células cancerosas.
La combinación apunta así a actuar desde dos frentes complementarios: identificar características propias del tumor y potenciar la capacidad del organismo para atacar las células malignas residuales después de la cirugía.
De acuerdo con Jane Healy, responsable de desarrollo temprano en oncología de Merck, la terapia mostró una tolerabilidad favorable y los efectos adversos observados fueron similares a los registrados con otras vacunas. La especialista valoró además la mejora obtenida frente al uso de pembrolizumab en soledad.
Qué datos todavía faltan conocer
Pese a que las compañías comunicaron que el estudio alcanzó sus objetivos principales, todavía no se difundieron los resultados completos sobre cuánto tiempo permanecieron los pacientes sin progresión de la enfermedad ni los datos definitivos de supervivencia global.
Moderna y Merck anticiparon que presentarán información adicional durante una reunión médica y posteriormente compartirán los resultados con las autoridades regulatorias. Por el momento, tampoco informaron una fecha para solicitar una eventual aprobación en Estados Unidos.
Además, los datos anunciados por las farmacéuticas todavía deberán atravesar el proceso habitual de revisión científica independiente. Por ese motivo, el resultado representa un avance relevante de la investigación, pero no implica que la vacuna ya esté disponible como tratamiento de uso general.
El melanoma, el cáncer de piel más agresivo
El melanoma representa aproximadamente el 1% de los cánceres de piel, pero es responsable de la mayoría de las muertes asociadas a este grupo de tumores debido a su capacidad de propagarse hacia otros órganos.
Puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, incluso en regiones que habitualmente no reciben exposición solar, como las plantas de los pies, las palmas de las manos, debajo de las uñas o el cuero cabelludo. Tampoco todas las lesiones presentan una pigmentación oscura: algunas pueden ser rosadas, blancas o prácticamente incoloras.
Una de las herramientas utilizadas para reconocer lunares sospechosos es la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, variaciones de color, diámetro superior a seis milímetros y evolución o cambios en el aspecto de la lesión. La aparición de sangrado o picazón también requiere evaluación profesional.
Prevención y detección temprana
La radiación ultravioleta constituye el principal factor de riesgo modificable asociado al melanoma. También influyen la presencia de numerosos lunares, antecedentes familiares, piel clara, edad avanzada y determinadas situaciones de inmunosupresión.
La detección temprana resulta especialmente importante porque la cirugía realizada antes de la aparición de metástasis suele estar asociada con mejores perspectivas de tratamiento. Las nuevas investigaciones buscan precisamente disminuir el riesgo de que células tumorales residuales provoquen una recaída después de esa intervención.
En paralelo con el ensayo sobre melanoma, Moderna y Merck estudian el potencial de las vacunas personalizadas de ARNm en otros tumores, entre ellos los cánceres de pulmón, vejiga y riñón. El costo de fabricar un tratamiento individual para cada paciente y las posibilidades de acceso aparecen entre los desafíos que deberán resolverse si la tecnología obtiene autorización.
El antecedente de una vacuna argentina
Argentina también cuenta con un desarrollo terapéutico destinado al melanoma, aunque utiliza una tecnología diferente. Vaccimel, aprobada por la ANMAT, surgió de más de 30 años de investigación encabezada por José Mordoh, investigador superior del Conicet y responsable del Laboratorio de Cancerología de la Fundación Instituto Leloir.
A diferencia de intismerán, Vaccimel no emplea ARN mensajero. Se trata de una vacuna alogénica que utiliza células completas provenientes de melanomas humanos para presentar múltiples antígenos tumorales al sistema inmunitario y estimular el reconocimiento de células malignas residuales, publicó Infobae.
Está indicada para determinados pacientes que atravesaron una cirugía por melanoma y presentan riesgo de recaída. Su esquema contempla 13 dosis durante dos años y tiene como objetivo reducir la reaparición de la enfermedad y la formación de micrometástasis. Ambos desarrollos, pese a sus diferencias tecnológicas, reflejan el creciente protagonismo de las vacunas terapéuticas en la investigación contra el cáncer.