REDACCIÓN ELONCE
Integrantes de la organización viajaron desde Crespo para sumarse a la recorrida solidaria en Paraná. Entre los voluntarios hubo personas que años atrás vivieron en situación de calle, recibieron la ayuda de Suma de Voluntades y hoy regresan para acompañar a quienes atraviesan esa misma realidad.
Los voluntarios de Crespo se sumaron al recorrido de Suma de Voluntades en Paraná durante una nueva jornada solidaria. En la noche de este lunes, la organización colaboró con alimentos, ropa y calzado para asistir a personas en situación de vulnerabilidad, aunque esta vez el recorrido comenzó desde Plaza Sáenz Peña, continuó por la Plaza de los Bomberos y culminó en Plaza 1° de Mayo.
La delegación llegó desde Crespo con 350 porciones de guiso de pollo, preparadas gracias al trabajo previo de decenas de colaboradores que durante varios días reunieron donaciones, cocinaron y organizaron la distribución de la ayuda.
La iniciativa es fruto del trabajo conjunto entre vecinos de Crespo y Paraná, quienes sostienen desde hace años una red solidaria que busca acompañar a quienes más lo necesitan.
Un compromiso que comienza mucho antes del recorrido
Oscar, uno de los voluntarios crespenses, recordó el crecimiento de la iniciativa en diálogo con Elonce. "Cuando comenzaron hacían entre 40 y 50 porciones. Hoy tratamos de traer 350 y, aun así, a veces no alcanza", señaló.
Además de entregar alimentos, los voluntarios toman nota de los talles de ropa y calzado que necesita cada persona para responder de manera más precisa. "A veces lo que uno puede dar no es solo dinero o una zapatilla; también es tiempo para conversar o simplemente un abrazo", reflexionó.
Historias que inspiran a seguir ayudando
La jornada también reunió a personas que alguna vez recibieron ayuda de Suma de Voluntades y hoy forman parte del equipo. Julio y Omar, dos integrantes de Suma de Voluntades, atravesaron situaciones de vulnerabilidad y la organización fue fundamental para salir adelante. "Ellos me ayudaban y hoy estoy bien. Por eso vengo a compartir este trabajo con ellos. Para mí es un orgullo", expresó Julio.
Entre los voluntarios también estuvo Francisco, voluntario oriundo de Ghana. Radicado en Crespo desde hace seis meses, aseguró que encontró en la fundación la posibilidad de poner su vocación de servicio al prójimo. "Siempre busqué una forma de ayudar a la humanidad. Esta es una oportunidad para aliviar, aunque sea un poco, la vida de otras personas", afirmó.