REDACCIÓN ELONCE
Fernando Jaime compartió su testimonio como combatiente de Malvinas, con reflexiones sobre la guerra, el hundimiento del ARA General Belgrano y la memoria.
Fernando Jaime volvió a poner en primer plano el valor de la memoria al compartir su experiencia como combatiente de Malvinas durante una entrevista en el programa GPS, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7. Con un discurso firme, cuestionó incluso las palabras con las que se identifica a quienes participaron del conflicto bélico de 1982.
“somos combatientes, el excombatiente lo inventa la inteligencia británica y la inserta en el periodismo nacional. Entonces ahí nace el mote de excombatiente. Pero nunca dejamos de combatir bien hasta el día de hoy yo sigo haciendo esto, estoy combatiendo”. De esta manera, Jaime dejó en claro su postura sobre la construcción simbólica en torno a quienes estuvieron en la guerra.
También hizo referencia al silencio que muchos veteranos mantienen hasta el día de hoy. “Yo tuve un programa de radio en Villaguay, los invité a los tres de los cuales dos no hablaban, no hablan. Pero es la forma de ser de ellos, ellos fueron a la guerra volvieron y no quieren a través de un micrófono contar una experiencia. No la quieren contar y está bien, es respetable”.
El ataque al ARA General Belgrano
Uno de los momentos más impactantes de su relato estuvo centrado en el hundimiento del ARA General Belgrano, uno de los episodios más trágicos de la guerra de Malvinas. Jaime reconstruyó con precisión las horas previas al ataque y la secuencia que derivó en la tragedia.
“Nosotros veníamos volviendo de la posible zona de guerra. Estuvimos a cuatro o cinco horas de enfrentar a la armada británica, que estaban apostados en el en el noreste de la isla gran Malvinas y una contraorden nos hizo volver en esa vuelta. Eso fue el 1 de mayo y fuimos hacia la flota inglesa y el 2 de mayo a la mañana nos hicieron volver. A la vuelta cuando volvíamos para el continente para tomar posición de nuevo donde estábamos nosotros en el sur de Ushuaia. Volviendo de esa situación a las 4 de la tarde el 2 de mayo nos pegan dos torpedos. Tiraron tres y fueron dos los que impactaron. El tercero alcanzó a rozar, uno de los escoltas nuestros y que por suerte nos explotó ni nada porque hubiese sido doble crimen. Vamos a dejar en claro: esto fue un crimen de guerra. No está dentro de la regla de la guerra atacar un buque que no está en condición de ataque. Nosotros estábamos volviendo hacia el continente, alejándonos del lugar del posible ataque a la flota británica”.
El testimonio también abordó las condiciones extremas que enfrentaron los sobrevivientes tras el ataque, en medio del frío y la incertidumbre del rescate en alta mar.
Supervivencia y mirada sobre la guerra
Jaime detalló el tiempo que permanecieron a la deriva en balsas, una experiencia límite que marcó a todos los tripulantes. “Eso varía según las balsas, pero un promedio de 30 horas un promedio porque hubo Balsas que la levantaron a las 24 horas 25 en otro caso como a mí después de las 30 horas más de las 30 y hubo la última bolsa que encontraron que fue el bahía paraíso 48 horas”.
En otro tramo de la entrevista, cuestionó algunos relatos simplificados sobre la guerra, particularmente aquellos que se enfocan únicamente en el sufrimiento sin contexto. “Odio cuando dicen que los chicos tuvieron frío y hambre. Agarrá la historia de las guerras Mundiales y fíjate a ver si había gente que no pasaba hambre. Es lógico si vos estás en un lugar de conflicto y te bombardean todo el día y te tiran con todo, ¿en qué momento vos tenés tiempo o lugar o tenés que alejarte 34 kms. para poder cocinar ahí y después que la tropa cuando pueda zafar del bombardeo vaya?"
"Es muy difícil, hay que estar en una guerra. Yo lo cuento, no por la experiencia propia, porque nosotros arriba del buque comíamos bien, comemos normal, teníamos la comida caliente todo el día porque era una ciudad flotante. Pero los muchachos que estuvieron en la isla no tuvieron la posibilidad que tuviéramos nosotros y me cuentan cómo era la logística de la comida y los primeros días de bombardeos. Era una locura porque no estaban acostumbrados. A lo último los muchachos soportaban el bombardeo ya de taquito”, concluyó.