REDACCIÓN ELONCE
"Es el primer juego de soberanía antártica que se produce en el país", expresó Iván Taylor a Elonce. Contó que si bien está pensado para el ámbito educativo, puede jugarse en cualquier sitio, porque es para todo público.
Iván Taylor presentó su nuevo proyecto educativo: “Antártida-Argentina Misión Soberana”, el primer juego de soberanía antártica producido en el país. La presentación se realizó luego de una experiencia de prueba y testeo en la Base Marambio, en colaboración con el Comando Conjunto Antártico.
“Se trata de este juego, Antártida-Argentina Misión Soberana. Es el primer juego de soberanía antártica que se produce en el país y tuvimos la suerte de, a través del Comando Conjunto Antártico, a quienes le presentamos el proyecto, viajar a Base Marambio para hacer el último testeo y prueba de juego antes de su publicación”, explicó a Elonce.
Al describir su experiencia en el continente blanco, comentó: “Fue Maravilloso. Fue genial, fuimos muy bien recibidos, tuvimos la chance de conocer un continente nuevo. En mi caso en particular, fue salir por primera vez del continente americano y lo hice sin salir de mi país. Es un mensaje que nosotros queremos replicar, dejar bien en claro que Argentina es un país bicontinental. No toda la gente lo tiene tan presente”.
Taylor destacó que el juego también marca el inicio de una línea de juegos sobre soberanía dentro de la Editorial del Equipo Azul: “Como ya comentamos en otras ocasiones, este juego se desprende también de un juego anterior, que es sobre Malvinas. Hicimos una investigación y para el 2023 no había juegos publicados por Editoriales Argentinas sobre Malvinas. Nos interesa mucho esta línea de publicación”.
Sobre la dinámica del juego, Iván explicó: “Argentina es pionera en presencia antártica. Hace poquito se celebraron 122 años de la primera Base Antártica Argentina y además es el país que tiene mayor cantidad de bases. Tiene 13 bases, siete de las cuales permanecen trabajando todo el año y seis en lo que llamamos campaña antártica de verano. Por eso nos concentramos en eso y en la logística, que las Fuerzas Armadas en conjunto desarrollan para relevar el personal que quedó invernando en la campaña anterior, recoger la basura, porque todos los residuos se tratan en continente americano, no se pueden tratar allí. También bajar las dotaciones de científicos que van a trabajar en la campaña antártica de verano y, por último, los suministros. Eso es un poco lo que el tablero de juego le propone a los jugadores”.
El juego está pensado como colaborativo y educativo: “Es un juego colaborativo pensado para escuelas secundarias, para que aprendan a trabajar en equipo para resolver los requerimientos de las 13 bases, es decir, una campaña antártica de verano. Además de esto, fija conocimientos sobre nuestra historia, incluso adquiriendo nuevos”.
Taylor recomendó lecturas para profundizar en la historia argentina en la Antártida: “Traje un par de lecturas para recomendar, porque la presencia antártica argentina es pionera en el mundo, se destaca y eso se debe en gran medida a muchísimas personas, al trabajo de un montón de gente de las cuales no sabemos nada. Pero hay dos personajes que son claves, creo yo, para entender ese recorrido histórico argentino en Antártida y son entrerrianos. He descubierto, por propia experiencia de mencionarlos, que los entrerrianos no los reconocemos. Uno es José María Sobral, que nace en Gualeguaychú, viene a una expedición sueca en 1901. Se sube a esa expedición en el Antártico, que los deja en Antártida y vuelve a las Malvinas, recala ahí y al año siguiente con la misión de volver a buscarlos. Pero se hunde ese barco, la tripulación del barco se tiene que quedar un año y José María Sobral, nuestro amigo de Gualeguaychú, también. Entonces, el que los rescata es Julián Irizar al año siguiente y los trae a todos vivos a continente de nuevo, por eso nuestra nave madre en las campañas antárticas se llama Ara Almirante Irizar, por ese rescate heróico. Cuando vuelve Sobral a la Argentina, se genera tanto revuelo que Argentina decide comprarle a los escoceses una base meteorológica y convertirla en nuestra primera base histórica, que es la Orcadas”.
Mencionó que “otro personaje, ya a mediados del siglo pasado, es Hernán Pujato, nacido en Diamante. Tuve la suerte de conocer a Eduardo Pujato, que vive acá en la ciudad de Paraná, a quien entrevisté para que me cuente aspectos más bien de la vida personal, de un perfil humano de Hernán, ya que desde el punto de vista militar se lo conoce. Básicamente Pujato lo convence a Perón de que hay que profundizar en la cantidad de bases porque Antártida está en la mira de muchas potencias. Vaya si tenía razón, que las campañas de Pujato son años ´51, ´52, y en el ´59 se firma el Tratado Antártico, que ha pausado los reclamos de soberanía a nivel internacional. Así que la verdad que es un visionario muy testarudo, muy capaz, como todo entrerriano, que es cuando se nos mete una idea en la cabeza más fácil sacarnos la cabeza que sacarnos la idea".
El juego se plantea como herramienta pedagógica y de entretenimiento: “El juego justamente está pensado para escuelas secundarias. Inicialmente es un juego educativo pensado para escuelas secundarias, que se puede jugar en la previa de cualquier asado de cualquier mesa argentina. Así que en realidad es un juego para todo público, muy estratégico, con una dinámica sencilla, pero hay que cuidar los recursos. De hecho, lo que imprime el juego es precisamente eso, tener en claro que en Antártida nada se puede derrochar, incluso el tiempo es un bien muy preciado”.
Taylor también destacó el diseño y los artistas involucrados: “El juego tiene diseño de Mariana Licursi e ilustraciones del artista Mario Milocco, los dos paranaenses”.
Respecto a la logística de llevar el juego a Antártida, Taylor explicó que "cuando uno viaja a Antártida, no es un viaje comercial en el que uno tiene una hora para subirse al avión, tiene un tiempo determinado. Cualquiera que ha viajado en avión sabe que tiene que estar tantas horas antes para cargar el equipaje. En Antártida te dicen, y a mí me pasó, se vuela, se cancela, se atrasó, ahora sale de nuevo, porque se depende de ventanas climáticas. Un concepto que en este continente lo desconocemos por completo. En Antártida hay un día soleado, como nos tocó a nosotros, llegamos al amanecer, volamos a las 3 de la mañana de Gallegos en Hércules y llegamos a las 6 de la mañana pasaditas, pero a los 15 minutos puede haber ráfaga de 100 kilómetros por hora y nieve. Así que eso varía de un momento a otro. La experiencia además de adquirir el conocimiento fue enriquecedora para vos desde todo tipo. Se puede decir que cumplimos un sueño”. Elonce.com