El uso de la tarjeta de crédito en Argentina ha cambiado: ya no es solo una herramienta para financiar compras, sino un medio para llegar a fin de mes frente a la presión económica. Según un estudio, la morosidad crece y la clase media recurre al plástico como puente de liquidez.
Los hábitos de consumo de los argentinos están cambiando, y las tarjetas de crédito, que en otro momento fueron consideradas una herramienta para financiar compras y mejorar el consumo, hoy se utilizan principalmente para enfrentar las dificultades económicas a fin de mes. Según un reciente informe de D’Alessio IROL, el dinero plástico se ha transformado en un puente de liquidez, especialmente en la clase media, donde se vive una creciente "fatiga financiera".
Tarjeta de crédito
El estudio revela que la tarjeta de crédito se utiliza cada vez menos como un instrumento de conveniencia y más como una estrategia defensiva. En lugar de ser una herramienta para financiar consumos o hacer crecer el poder adquisitivo, ahora se emplea para “estirar” el mes y administrar el límite de crédito disponible. Esto ha generado un incremento en la morosidad de las deudas, alcanzando un 8%, lo que según el informe de D’Alessio IROL es una señal de advertencia de una situación económica complicada en la clase media, que sigue pagando, pero con un margen cada vez más estrecho.
“Pagar con plástico se ha convertido en una forma de administrar el límite y estirar el mes”, señala el estudio. Sin embargo, cuando el ajuste económico se prolonga, esta estrategia comienza a mostrar signos de desgaste.
La situación económica y el aumento de la morosidad
De acuerdo con el informe, el 35% de los argentinos en 2025 enfrentan dificultades para pagar sus deudas, particularmente las relacionadas con las tarjetas de crédito. Este fenómeno afecta a un grupo que va de los 35 a los 45 años, una franja etaria que suele estar en pleno proceso de formación familiar y que no distingue entre niveles socioeconómicos. Lo más alarmante es que 2 de cada 10 encuestados destinan el 75% de sus ingresos al pago de deudas.
A nivel general, el 61% de los encuestados aseguró que su situación económica personal es peor que el año anterior, mientras que solo el 34% se consideró mejor. En este contexto, el informe destaca que la tarjeta de crédito ha dejado de ser un motor de crecimiento económico personal y se ha convertido en una herramienta de supervivencia financiera.
Cambios en los hábitos de consumo
Frente a la crisis económica, el 81% de los argentinos ha modificado sus hábitos de consumo. Las estrategias incluyen una mayor planificación, flexibilidad y una búsqueda activa de ahorro. Al momento de hacer compras, el 44% opta por hacer adquisiciones pequeñas y frecuentes en supermercados, mientras que el 36% alterna entre compras grandes y pequeñas, buscando siempre promociones y descuentos.
Además, el 90,7% de las operaciones con tarjeta de crédito se realizan en un solo pago, lo que refleja cómo el uso del plástico ha perdido su función de financiamiento y se ha limitado a facilitar el pago en el corto plazo. La tarjeta se ha convertido en una vía para hacer frente a los desafíos inmediatos de la economía personal, en lugar de ser un medio para financiar consumos a largo plazo, informó Infobae.
Una diversidad de opciones de pago
El informe también destaca que los argentinos están utilizando una variedad de medios de pago. En promedio, cada persona dispone de al menos 5 alternativas para realizar pagos, y usa de manera habitual 4 de ellas. Solo el 10% de los usuarios se limita a un único medio de pago, lo que refleja un cambio en la relación con el sistema financiero y un mayor enfoque en evaluar cada opción de pago de acuerdo a las necesidades y circunstancias del momento.
A pesar de esta flexibilidad en las formas de pago, el 89% de los usuarios sigue utilizando su medio de pago principal, aunque solo el 30% lo prioriza sobre otras alternativas.