Gabriela Castillo es un ejemplo de lucha, superación y de que no hay imposibles. En un accidente de tránsito perdió una pierna, pero lejos de perder los ánimos, se fue fijando metas y hoy, gracias a una prótesis, corre maratones.
"La historia es larga", dice Gabriela. Comienza el 2 de octubre del año 2000 cuando sufrió un accidente de tránsito y debieron amputarle la pierna, debajo de la rodilla. Pero esa pérdida no fue lo único. Hubo varios trastornos en el riñón y pasó por varias cirugías. Pero nunca bajó los brazos.
"La primera necesidad fue caminar. Cuando te despertás y te ves sin una pierna es un trauma muy fuerte; uno primero lo tiene que asimilar y recién después avanzar y ya con la cabeza más fría pensar qué se puede hacer".
Gabriela asegura que no le llevó mucho tiempo "arrancar a decir tengo que caminar", pero "<b>me llevó 5 años caminar</b>. Caminaba cinco cuadras y sangraba. Lo mío es constancia, tener mucha fe. Y en ese momento jamás me imaginé estar corriendo".
"Cuando miro hacia atrás, cada kilómetro es una operación, prueba ? error, medicamento, infiltraciones, son 16 años porque sigo estando en tratamiento", afirmó y dio cuenta que<b> encontró en el deporte "mi mejor aliado y mi psicólogo. Amo el deporte, para mi es terapia". </b>
Paso seguido, recordó que hace unos años cuando viajó a Buenos Aires a la casa de ortopedia donde se atiende, se encontró con un joven en su misma situación, que bajaba cómodamente unas escaleras. Entonces le preguntó cómo hacía, y recibió el siguiente consejo: <i>Hacé deporte</i>. <b>Anímate y perdé el miedo que es la base para todo</b>.
A partir de ese momento comenzó a buscar asesoramiento y entrenarse.
También enfrentó escollos para poder conseguir la prótesis indicada para correr. Pero luego de dos años lo logró. En medio de esa lucha, sufrió una trombosis, que le impidió seguir en las maratones por un tiempo, pero lejos de perder los ánimos, tomó clases de buceo.<b> "Siempre hay una salida"</b>, asegura.
Al hacer referencia a qué fue lo que dio fuerzas para seguir adelante, Gabriela recuerda que "cuando salí del coma, lo primero que veo es la cara de mi mamá, (ya fallecida) y me dije sino salgo la mato". La presencia de su madre le dio la fortaleza necesaria para ni siquiera llorar por la amputación sufrida. "Recién lloré la pierna cuando ella murió, en el año 2007. Después de siete años pude hacer una especie de duelo y pude llorar por las dos cosas".
Además de su mamá, sus pilares fueron "la fe en uno mismo, la familia y los verdaderos amigos.<b> Todo se puede hacer posible. El miedo te paraliza y no hay que tener miedo al cambio; los cambios generan movimiento y se estás en movimiento estás viva</b>", reflexiona.
Gabriela contó cuánto le costó adaptare a la prótesis especial que le permite correr. "No es que te la ponés y empezás a saltar. Son horas de entrenamiento, de kinesiología", pero ello no le fue un problema, como siempre siguió para adelante.
Finalmente, manifestó que su sueño es "competir afuera para representar al país" y su próximo objetivo son las Olimpíadas Paralímpicas que se disputarán en el año 2020 en Tokio, y seguramente, como todo lo que se propone lo logrará. <i>Elonce.com</i>