Apolo cometió la travesura de su vida en un barrio de Córdoba y todo quedó filmado. Se subió a una camioneta y cuando intentaron sacarlo, el rodado avanzó y terminó contra una pared. La desopilante historia y el video.
Si te lo cuentan y te dicen que es real, seguramente no lo vas a creer o vas a pedir el video que corrobore todo lo sucedido. Sucedió en Córdoba, más concretamente en barrio Cárcano, en el sur de la capital. Y todo quedó filmado.
El dueño de una vivienda ubicada en ese sector de la ciudad sacó su camioneta Toyota del garage como todos los días y detrás de él, aparecieron sus perros, fieles compañeros en todo momento.
Uno de ellos ingresa rápidamente, pero los otros dos no. Entre esos estaba Apolo quien seguramente pensó que lo llevaban a pasear y se subió a la camioneta cuyo motor se encontraba moderando. Cuando el dueño intenta bajarlo desde la puerta del acompañante ocurre lo inesperado.
La pesada camioneta se pone en movimiento, Apolo baja corriendo como un rayo, y su dueño sale de igual manera hacia el otro lado, intentando detenerla. Su carrera no logró impedir que el vehículo chocara contra la pared de una casa vecina. Por fortuna, nadie se cruzó en el medio y los daños fueron materiales.
El final del video y la cara del dueño del perro y del rodado son imperdibles.
Qué dijo la familia de Apolo
La camioneta y el perro eran del hijo de la persona protagonista del video.
“Cuando me descuido, el perro de él (señaló entre risas a su hijo) se subió y se me fue al piso del lado del acompañante. Por eso me doy la vuelta para bajarlo, pero no quiso y salió por arriba de los asientos para el otro lado, tocó la directa y la camioneta avanzó sola”, relató tentado.
El hijo de Gustavo, con humor, recordó cuando su papá le avisó lo que había pasado: “El perro te chocó la camioneta, están los videos, ¡perro de mierda!”.
Lo cierto es que Apolo “echó moco” y, como dice el famoso dicho, “nene rompe, papá paga”. En este caso, “perro rompe, papá paga”. Pero, ¿quién se hará cargo de los daños a la camioneta? Parece que no hay seguro contra Apolo. (El Doce)