El organismo provincial emitió recomendaciones para familias y comunidades educativas ante la circulación de amenazas en redes sociales. Apuntan al acompañamiento adulto, el diálogo y la intervención responsable.
Amenazas virales en escuelas de Entre Ríos motivaron una serie de acciones del Consejo General de Educación de Entre Ríos, que reforzó el acompañamiento a las comunidades educativas y familias. La medida se dio tras la difusión de mensajes intimidatorios en entornos digitales que afectaron a distintas instituciones.
Desde el organismo se impulsaron herramientas orientadas al acompañamiento adulto, la promoción del diálogo y la corresponsabilidad entre escuela y hogar. El objetivo fue brindar contención a niños y adolescentes frente a situaciones que generaron inquietud en el ámbito educativo.
En ese marco, la coordinadora de Políticas Transversales del CGE, Betiana Clarisa Zalazar, sostuvo que “estas problemáticas no se originan exclusivamente en la escuela, sino que responden a una realidad social más amplia”, y remarcó la necesidad de una respuesta colectiva.
Recomendaciones ante la circulación de amenazas
Uno de los principales ejes de la campaña fue evitar la viralización de mensajes intimidatorios. Desde el CGE recomendaron no reenviar este tipo de contenidos, ya que cada difusión contribuye a su expansión y genera mayor impacto.
En cambio, indicaron que es fundamental conservar la evidencia y dar aviso inmediato a la institución escolar o a un adulto responsable. De este modo, lo que circula en redes puede ser abordado con acciones concretas en la vida real.
También se destacó la importancia del diálogo en el hogar. Habilitar conversaciones sin esperar a que la situación escale permite construir confianza y brindar herramientas a niños y adolescentes para afrontar estos escenarios.
Rol de las familias y consecuencias legales
El organismo advirtió que estos hechos no deben ser minimizados ni tratados como bromas. Sin embargo, aclararon que tampoco se debe fomentar el temor, sino actuar con claridad, serenidad y responsabilidad.
En esa línea, se remarcó que reenviar amenazas implica formar parte del problema. Muchas veces los mensajes se comparten por curiosidad o miedo, pero cada acción contribuye a amplificar su alcance.
Además, se subrayó la necesidad de informar sobre las consecuencias legales. Las amenazas están tipificadas como delito en el Código Penal, y en el caso de menores implican la intervención de la Justicia, medidas socioeducativas y responsabilidades civiles para las familias.
Acompañamiento digital y prevención
Otro de los puntos centrales fue el acompañamiento en el uso de entornos digitales. Desde el CGE señalaron que no se trata de ejercer control, sino de estar presentes y atentos a lo que circula en la vida cotidiana de los chicos.
Las redes sociales, indicaron, amplifican emociones y contenidos, por lo que la presencia adulta también debe extenderse a esos espacios. El seguimiento cercano permite detectar situaciones de riesgo y actuar a tiempo.
Finalmente, se destacó que el acompañamiento afectivo cotidiano constituye la principal herramienta de prevención. Niños y adolescentes que se sienten escuchados y contenidos cuentan con mayores recursos para enfrentar situaciones complejas.
Trabajo articulado con las escuelas
El CGE invitó a las familias a sostener el vínculo con las instituciones educativas y confiar en los protocolos vigentes. Las escuelas cuentan con equipos de orientación y mecanismos de actuación ante estos casos.
Ante cada situación, se activa una red institucional que involucra a docentes, equipos técnicos, fuerzas de seguridad, ámbitos judiciales y áreas de salud. Esta articulación busca garantizar una respuesta integral y coordinada.
De esta manera, el organismo provincial reafirmó su compromiso con la prevención y el acompañamiento, en un contexto donde los desafíos digitales requieren respuestas conjuntas entre la escuela, la familia y el Estado.