REDACCIÓN ELONCE
Ramón Godoy es uno de los últimos afiladores de Paraná. Desde hace más de tres décadas recorre la ciudad con su bicicleta y mantiene un oficio tradicional. "Ellos crecieron gracias a este trabajo, pude acompañarlos y pagarles los estudios", contó a Elonce.
Ramón Godoy, uno de los últimos afiladores de Paraná, mantiene vigente un oficio tradicional que ejerce desde hace más de 30 años. Recorre la ciudad con su bicicleta adaptada y ofrece el servicio de afilado de cuchillos y tijeras.
Oriundo de Alcaraz, llegó a la capital entrerriana a los 14 años en busca de trabajo. Años más tarde, en San Nicolás, aprendió el oficio que marcaría su vida. “Hace 35 años que lo hago. Es un oficio que me enseñó un hombre y con esto crié a mis tres hijos hermosos”, relató al mostrarse "orgulloso" por el camino transitado.
El afilador aseguró que, pese a las dificultades, continúa ejerciendo su actividad con regularidad. “Después de la pandemia se está trabajando un poco mejor”, afirmó al mencionar que "cuesta hacer la plata".
Su jornada comienza por la mañana y se extiende hasta la tarde, cuando también participa en la Feria de Salta y Nogoyá donde tiene actividad como trabajador municipal.
Recorridos y trabajo diario
El afilador organiza sus recorridos por barrios según los días de la semana. De lunes a viernes recorre distintas zonas de la ciudad, mientras que los fines de semana amplía su radio de trabajo. “Arranco a las diez de la mañana y voy recorriendo distintos barrios”, explicó.
Tras la nota periodística con Elonce, indicó que recibió pedidos de vecinos de otras localidades, lo que amplió su actividad.
Godoy explicó que actualmente quedan solo tres afiladores en la ciudad. Cada uno trabaja en distintas zonas para mantener la actividad y, por una coincidencia, los tres se llaman Ramón.
Aprendizaje y legado
El oficio comenzó a transmitirse a una nueva generación porque uno de los tres hijos de Ramón manifestó interés en aprender la técnica.
De hecho, el joven destacó: “Siento mucho orgullo por él. Recuerdo que, cuando yo era chico, incluso en días de tormenta salía igual a trabajar. Hace años que le vengo pidiendo que me enseñe y ahora, finalmente, va a hacerlo, aunque primero tengamos que adaptar la bicicleta. Estoy muy contento, y sé que mis hermanos también sienten el mismo orgullo”.
“Es muy lindo sentir que los hijos están orgullosos de uno. Ellos crecieron gracias a este trabajo, pude acompañarlos y pagarles los estudios. El mayor no quiso seguir estudiando y eligió trabajar; después del fallecimiento de mi padre se fue a Salto con una tía y se quedó allá. Ahora va a venir de visita. De todos modos, me siento muy orgulloso de los tres hijos que tengo”, valoró Godoy.
Técnicas del oficio
Godoy explicó que el trabajo requiere precisión y experiencia, especialmente en el afilado de tijeras y cuchillos. También brindó recomendaciones sobre el cuidado de los elementos: “El cuchillo no se lava, se limpia con una esponja húmeda y se le pasa aceite”.
Según indicó, el uso cotidiano puede afectar el filo, pero puede recuperarse con herramientas adecuadas.
Godoy continúa recorriendo las calles de Paraná, manteniendo un oficio que forma parte de la tradición urbana.