La historia de Jorge Lencinas y Claudia Gordillo comenzó hace 34 años, cuando se casaron y soñaron con tener hijos. No pudieron hacerlo biológicamente, pero encontraron otro camino: la adopción. En su casa de Unquillo, Córdoba, criaron a 11 hijos adoptivos y recibieron en guarda a otros 10 niños.
Rocío fue la primera en llegar. Hoy tiene 30 años y, después de ella, la familia siguió creciendo. Cada incorporación trajo una historia distinta y exigió hacer lugar, una vez más, en la vida cotidiana de la casa, publicó Cadena3.
Entre sus hijos hubo chicos que tenían más de cinco años cuando fueron adoptados. Jorge contó que esa edad todavía es vista por algunas personas como una barrera. “¿Para vos un niño de cinco años es grande?”, preguntó, al poner en palabras una inquietud que acompañó su experiencia.
Hermanos que volvieron a estar juntos
En la familia también encontraron lugar cuatro pares de hermanos. Algunas de esas adopciones permitieron que chicos que habían sido separados volvieran a convivir bajo el mismo techo.
Una de las historias que Jorge y Claudia recordaron fue la de una joven de 20 años con una discapacidad madurativa. Llegó con su bebé y ellos asumieron, al mismo tiempo, el papel de padres de ella y de abuelos de su hijo.
Claudia trabaja como docente y Jorge es empleado público. A lo largo de los años ampliaron los espacios de su hogar para acompañar el crecimiento de la familia.
En distintas ocasiones también recibieron ayuda de la comunidad mediante campañas solidarias.
Después de tres décadas de adopciones, guardas y encuentros, eligieron una frase breve para contar lo que vivieron: “El amor todo lo puede”.